sábado 30 de enero de 2010  
 
Nirivilo, el punto de partida
 
Ubicado a 40 kilómetros de San Javier por el camino a Constitución abre el paso a una nueva ruta patrimonial, a un viaje por el corazón del Maule.

Texto, Paula Donoso Barros Fotografías, Sebastián Sepúlveda V.  

Es un pequeñísimo pueblo colonial, con casonas de adobe, corredores largos y enormes techos de tejas que le valieron la categoría de Zona Típica. Está entre cerros de la cordillera de la costa, y fue punto importante cuando por ahí pasaba el Camino Real que seguían los españoles para recorrer de norte a sur el territorio.

Hoy, a primera vista, poco ha cambiado en la principal esquina de Nirivilo. Y es su mayor gracia. Una plaza y tres construcciones de muros generosos. Ahí está la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, Monumento Histórico desde 1984, donde habrían enterrados parientes de Bernardo O´Higgins por lado materno. El templo restaurado, no una sino varias veces desde que la construyeron en 1834, luce como en sus mejores tiempos con su arquitectura de nave alta, tejas de barro sobre un techo de dos aguas, murallones de 1.20 m de espesor y un macizo envigado de roble a la vista. Junto a la puerta, la imagen de la Virgen Campesina con su niñito en brazos, los dos vestidos de chupalla y manta huasa, acoge con inocencia de pueblo y ofrece su agua bendita en lavatorio enlozado de flores chinas.

Nirivilo, nido de culebras como se traduce en voz indígena, es la puerta de una ruta patrimonial recientemente inaugurada que une el pueblo hasta el Valle de Pichamán. Son quince puntos repartidos en trece kilómetros que suben y bajan cerros dando cuenta del mundo rural del Maule: casas de fundo, tradiciones campesinas, el taller de Alejandro Nirivilo y sus tallados en madera, antiguas bodegas que siguen fabricando vino con lagares de cuero, sobreviviendo en medio de grandes extenciones de pino. Y la estación de tren González Bastías, hito en el ramal Talca-Constitución -el último que queda funcionando en Chile- antes llamada Infiernillo y más tarde bautizada en honor al poeta que es considerado "fundador de la maulinidad", que nació en Nirivilo en 1879 y fue su alcalde por varios años.

 

Texto, Paula Donoso Barros Fotografías, Sebastián Sepúlveda V..

   
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