sábado 30 de enero de 2010  
Containers:
Vivir full diseño
 
Los containers marítimos en desuso no sólo sirven para campamentos mineros o edificios auxiliares.

Texto, Jimena Silva Cubillos  Una amplia casa rodanteComo una vivienda de vacaciones portátil, segura y con espacios muy bien terminados fue concebida esta obra de los arquitectos Cècile Bonnifait y William Giesen, de Atelierworkshop (www.atelierworkshop.com). Al igual que muchos de los proyectos de esta firma neozelandesa, "Port-a-bach" genera un mínimo impacto en el terreno donde se emplaza, pues cuenta con seis bases de hormigón, y se puede cerrar completamente para guardarla o trasladarla. Tiene, además, todo lo necesario para conectarla a los servicios públicos locales de electricidad, agua y alcantarillado. Desplegada se transforma en un solo espacio de 37 m2, forrado por completo en madera, donde se integran un dormitorio matrimonial, literas, clóset, cocina y baño. Ideal para dos adultos y dos niños.Refugios de montañaBuscando un sistema constructivo respetuoso con el medio ambiente, a la arquitecta chilena Rosa María Lama se le ocurrió usar contenedores marítimos para proyectar "Ecobox Andino", un conjunto de cuatro cabañas inserto en un bosque de ñirres en Valle Las Trancas, Región del Bío Bío. Lo habilitó con ayuda del arquitecto Mauricio Díaz Raffo, quien suma bastante experiencia en el tema con 23 obras desarrolladas con containers. Cada cabaña, que está formada por dos módulos -emplazados sobre poyos de hormigón, a 60 cm de piso para aminorar el impacto en el terreno-, cuenta con chiflonera, dormitorio, cocina americana, dos terrazas y un living adaptable como segundo dormitorio. Para aislarlas térmicamente se usó aislapol y ventanas termopanel. Los volúmenes, cuyas fachadas se revistieron con planchas de fibrocemento pintadas con enérgicos colores, se conectan mediante pasarelas de maderas nativas.Acero: material invisibleUna de las mayores virtudes de esta segunda casa, proyectada por Mauricio Díaz Raffo, de Uno-arq, en Ranguil -para una pintora, en el Valle de los Artistas- es no acusar la estética de un container. El acero jamás está a la vista: en el interior lo cubre volcanita pintada blanca y, por fuera, fue revestido con planchas de zincalum, un material que no se oxida. Con las mejores vistas, el segundo piso se reparte entre un gran espacio múltiple, una terraza en volado y un dormitorio en suite. Abajo están el hall de acceso, dos dormitorios y un taller. Es un programa flexible, donde pese a la estrechez de los módulos (2,5 m aprox.) hay cabida para una amplia circulación, ya que cada nivel se armó con dos containers levemente separados. (uno_mdr@yahoo.es).Multifuncional y autosustentableDiseño de la arquitecta israelí Dorit Mizrahi y del italiano Oliviero Godi, de Exposure Architects (www.exposurearchitecs.com), "Greentainer" es un espacio que se presta para múltiples usos. Bien podría ser un bar, una galería de arte itinerante, un restorán de sushi o un stand de exposiciones que se puede emplazar temporalmente en distintos lugares, ya que se transporta fácilmente en camión. Está dotado de un sistema fotovoltaico que suministra toda la energía necesaria para ejecutar los sistemas de calefacción-refrigeración y de electricidad, entre otros dispositivos, reduciendo las emisiones de CO2 al medio ambiente. El marco metálico de esta estructura que se integra suavemente al paisaje -pues sus muros fueron reemplazados por cristal y el piso se forró con pasto sintético- se trató con pintura especial anticalor.Dos claves: diseño y aislaciónPara Mauricio Díaz Raffo, quien lleva 8 años desarrollando proyectos en base a esta materialidad -desde casas hasta edificios corporativos, emplazados entre La Serena y Osorno-, una de las claves para transformar containers en espacios habitables es el diseño. De éste depende que las construcciones se comporten bien térmicamente -aunque también de la aislación que se utilice- y que los volúmenes se puedan instalar en el sitio ya terminados en 80% con lo que se aminora el impacto que genera una obra en el terreno y se abaratan los costos finales. En esta casa, también en el Valle de los Artistas, en Ranguil, donde el clima es seco y caluroso, el diseño generó ventilación cruzada, y además usó aislación diferenciada en las fachadas. El volumen lo forman tres containers, uno de ellos enterrado en la ladera, y cuenta con una piscina contenida en el módulo base.Icono arquitectónicoDoscientos cincuenta y seis containers se emplearon para construir el edificio de 6.000 m2 que temporalmente acogería al Centro del Cáncer de Ámsterdam mientras se remodelaba y ampliaba su sede original. Sin embargo esta obra de Winy Maas, Jacob van Rijs y Nathalie de Vries, arquitectos fundadores de la oficina holandesa MVRDV (www.mvrdv.nl), ya va a cumplir cinco años en pie, pues se sitúa junto a una de las carreteras más concurridas de los Países Bajos y debido al atractivo juego de colores que dio vida a sus fachadas se transformó en un símbolo de la arquitectura moderna de esa región. Sus siete niveles albergan oficinas y laboratorio.Cabaña desplegableEsta casa proyectada por Bark -un colectivo de diseño con sede en Vancouver, que se dedica a elevar el perfil del diseño canadiense- es lo suficientemente cómoda para una familia de cuatro personas y una mascota. Un espacio ultra compacto que además de incorporar el mobiliario y los electrodomésticos, cuenta con un generador que funciona con biodiesel para suministrar agua, calefacción y energía. El módulo cerrado puede ser transportado por tren, camión, avión o helicóptero, y una vez instalado se expande hasta alcanzar los 45 m2 de superficie. Entonces, las paredes laterales se transforman en generosos deck de madera, que resultan ser muy apropiados para establecer un contacto más íntimo con la naturaleza. (www.barkbark.ca)Ciento por ciento ecológicoEl español Jaime Gaztelu y el colombiano Mauricio Galeano, del estudio James&Mau, firma especialista en arquitectura bioclimática, son los autores de esta casa de 160 m2 levantada en Curacaví para Infiniski (www.infiniski.com), empresa de arquitectura y construcción sustentable. La estructura consta principalmente de tres containers marítimos y el sistema constructivo funciona en base a un diseño modular, prefabricado en taller que permite limitar los gastos de transporte y de contaminación en obra. Aquí además se integraron maderas nobles recuperadas, acero, aislante de celulosa, aluminio reciclado, pintura ecológica, paneles solares y fotovoltaicos, grifería con de ahorro de agua, sanitarios de bajo consumo y energía geotérmica para la calefacción. Las fachadas tienen  dos tipos de piel transventiladas, para repeler o absorber dependiendo de la estación del año.Claves

Hay containers de distintos tamaños, pero los más usados para este tipo de construcciones son los de 20 y 40 pies. Es decir, de 2,5 m de ancho x 6 m de largo y 2,5 m de alto aprox., o bien de 2,5 m de ancho
x 12 m de largo y 2,5 m de alto aprox.

16 UF cuesta aproximadamente el metro cuadrado de casa instalada, según Mauricio Díaz Raffo, de Uno Arq. Eso, por ejemplo, con piso flotante, ventanas de aluminio, termos eléctricos y aislación diferenciada dependiendo de la orientación de las fachadas.

El precio de venta que maneja Infiniski es 16,5 UF el metro cuadrado, sin considerar el forro de las fachadas que puede ser tipo piel vegetal, de chapa metálica ondulada o de palillaje de madera, entre otras.

Los containers se comportan muy bien frente a un sismo, ya que pueden soportar hasta 35 toneladas de peso.

Texto, Jimena Silva Cubillos.

   
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