Desempeñaron un rol clave tras la tragedia:
El desastre volvió a valorar a los radioaficionados

Cuando todas las comunicaciones fallaron, los radioaficionados crearon puentes para comunicar zonas aisladas. Senador Prokurica, también radioaficionado, propuso a la Onemi disponer de una red de 3.500 voluntarios en caso de emergencia.  

Alexis Ibarra O. 

Tan sólo 20 minutos después del terremoto, los radioaficionados de Chile ya sabían cuáles eran las ciudades con los mayores daños y cuál era la zona del epicentro. Todo ello considerando los reportes que a esa hora se transmitían febrilmente por las ondas radiales. "Incluso ya sabíamos que algo estaba pasando en el mar, porque un barco pesquero que estaba en la zona contó que el océano estaba raro", cuenta Edgardo Corvera, un entusiasta radioaficionado que abraza el hobby hace 5 años.

En las horas más críticas -y mientras las comunicaciones de los servicios de emergencia y de las fuerzas armadas fallaban- la extensa red de radioaficionados, que tiene voluntarios desde Putre hasta Puerto Natales, seguía en pie. Por el aire lograban comunicar regiones que no contaban con telefonía celular o fija, las formas de comunicación más difundidas actualmente, pero que demostraron no ser fiables en una emergencia como esta.

"Lamentablemente, con el avance de internet se ha perdido la fuerza que los radioaficionados tuvieron en el pasado. Lo ocurrido en nuestro país nos hace ver la conveniencia de disponer de distintos sistemas de telecomunicaciones y retomar la confiabilidad de las comunicaciones de radio", dice desde Madrid Pablo Bello, quien fuera, hasta hace nueve días, subsecretario de Telecomunicaciones.

Los radioaficionados son una raza especial: apasionados de su hobby, al punto de que "se convierten en expertos en antenas y en cómo funcionan sus equipos", cuenta Adriana Contardo, presidenta de la Federación de Clubs de Radioaficionados de Chile (Federachi). "Además, tienen un fuerte acento social, poniéndose de inmediato al servicio de la comunidad", aclara.

Gustavo Corvera cuenta que el radioclub de Valparaíso, del cual él es socio, se estaba preparando para una emergencia. "En las noches hacíamos una ronda de rutina para reportarnos y esa misma dinámica la pusimos en práctica tras la tragedia", cuenta.

Corvera fue más allá y decidió viajar a la zona: "Yo tengo una hija en Lota, así que el lunes nos fuimos en auto con un colega con los equipos listos para prestar ayuda". Una vez que comprobó que su hija se encontraba bien, se quedó en Lota durante cinco días.

"Nuestra labor era principalmente enlazar a zonas aisladas, pero por sobre todo buscamos personas desaparecidas. Nosotros contactamos acerca de 70 personas con familiares que los buscaban desesperadamente", cuenta Corvera.

Radioaficionados de la zona y otros que viajaron desde Puerto Montt y Argentina llegaron a Talcahuano, Concepción y otras localidades para prestar ayuda. "Hacían antenas entre los árboles con alambres, usaban las baterías de los autos destruidos para alimentarse de energía y así seguir ayudando", cuenta Adriana Contardo.

El jueves pasado, el senador Baldo Prokurica y un grupo de radioaficionados se reunieron con el director de Onemi, Vicente Núñez, para ofrecer al organismo la colaboración de una red de 3.500 radioaficionados. "La idea es que sean una red de respaldo para ayudar en emergencias. Los 3.500 voluntarios que estamos ofreciendo pueden operar incluso sin electricidad", dice Prokurica, radioaficionado por más de 20 años.

El senador de RN es enérgico en denunciar que ofrecieron esta misma red en dos oportunidades tanto a Carmen Fernández como a Alberto Maturana, anteriores autoridades de la Onemi, "y no fuimos tomados en cuenta". "En otros países del mundo los radioaficionados funcionan como la red de respaldo en emergencias", aclara.

Gabriel Contesse, gerente general de Motorola Chile, viene llegando de Constitución donde su empresa donó equipos de radiocomunicaciones a los Bomberos. "Las tecnologías más modernas fueron reemplazando a las radiocomunicaciones VHF-HF, que a la postre resultaron ser las más estables", señala.

Contesse cuenta que si las autoridades quisieran armar una red basada en radiocomunicaciones, incluso las alarmas de maremoto podrían activarse de forma centralizada, sin necesidad de que en cada lugar una persona encienda las sirenas.

4.700 radioaficionados existen en Chile, según la información que maneja Fedarachi.



 


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<b>El Radio Club de Chile y Federachi</b> son las organizaciones más importantes que reúnen a los cultores de esta práctica.
El Radio Club de Chile y Federachi son las organizaciones más importantes que reúnen a los cultores de esta práctica.
Foto:CLAUDIO PARRA

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