Sindicatos de la Octava Región se reunieron ayer para formar un frente común:
Biobío concentra 61% de despidos por sismo y trabajadores anuncian avalancha judicial

En Santiago también aumentaron drásticamente las desvinculaciones por fuerza mayor: en marzo de 2009 se registraron sólo 109 casos en la capital, y en lo que va del mismo mes de 2010, ya se han presentado 1.357.  

Pablo Obregón y Carolina Ubilla 

A diferencia de las grandes compañías en las zonas más afectadas por el terremoto del 27 de febrero, las pequeñas y medianas empresas están recurriendo masivamente a las facultades que les ofrece el Código del Trabajo para despedir a sus empleados sin pagar indemnizaciones.

En marzo de 2009, las empresas de esa zona recurrieron a esta prerrogativa sólo en 94 ocasiones -a pesar de los efectos de la crisis financiera-, y en lo que va del mismo mes de 2010, los casos ya ascienden a 3.761.

Además, de cada diez casos que se han presentado a lo largo del país, seis corresponden a la Región del Biobío, situación que dio pie para que ayer los mayores sindicatos de la zona formaran un frente común bajo el alero de la CUT provincial y anunciaran acciones judiciales acompañadas de movilizaciones.

Los despidos por casos fortuitos deben resolverse en los tribunales laborales, dado que la Dirección del Trabajo no tiene atribuciones para zanjar discrepancias jurídicas.

También en el centro

A pesar de que el centro del país no fue golpeado con tanta intensidad por el sismo, en Santiago también aumentaron drásticamente los despidos por esta causal. En marzo de 2009 se registraron 109 casos, y en lo que va del mismo mes de 2010 se presentan 1.357.

Según antecedentes de la Dirección del Trabajo, los despidos ya están siendo analizados a nivel central, y a partir de la próxima semana comenzarán los primeros intentos de mediación.

El local de la cadena Shop Dog del Mall Plaza Norte, por ejemplo, anunció la desvinculación de tres empleadas por fuerza mayor y el 23 de abril se realizará el primer comparendo.

Consultada sobre este caso, la jefa del local, Macarena Giill, explicó que se pensó en despedir a la gente pero finalmente se cambió de decisión. "Seguramente ellas fueron a poner una constancia de que nosotros las habíamos despedido, pero no tienen cómo comprobarlo, porque no se llevaron ninguna carta ni finiquito. Se les había comunicado verbalmente a estas trabajadoras que serían desvinculadas, porque no o íbamos a abrir más, pero después los socios decidieron poner plata", explicó.


MEDIACIONES

Según la Dirección del Trabajo a partir de la próxima semana comenzarán los primeros intentos de mediación.

 Textil derrumbada

También en Concepción, la fábrica de Textil Bío Bío resultó gravemente dañada por el sismo y al menos 159 personas habrían sido desvinculadas sin indemnización, según la presidenta de la Confederación de Trabajadores Textiles (Contextil), Patricia Coñomán. "El viernes pasado fueron notificados. Es cierto que la parte vieja de la empresa tiene daños estructurales, pero se podía seguir trabajando en los galpones nuevos que no les pasó nada", alega la dirigente que, desde ya, anuncia acciones legales.

Coñomán espera que la administración de la empresa ofrezca soluciones excepcionales para los trabajadores más antiguos, quienes por su edad no podrán reconvertirse ni insertarse en los planes de reconstrucción.

86 despedidos en Casino Monticello

Por la tarde de ayer, los trabajadores de Casino Monticello denunciaron ante la Inspección Provincial del Trabajo de Rancagua que 300 personas habían sido despedidas invocando la causal de caso fortuito o fuerza mayor, aun cuando según la propia administración la sala de juegos estará sólo tres meses cerrada. La empresa rebatió las cifras entregadas por los sindicatos y las situó en sólo 86 casos, de los cuales 40% corresponden a trabajadores part time.

La empresa agregó que 60 de esas personas serán restituidas una vez que el casino vuelva a operar en junio.

Versluys: 160 trabajadores despedidos sin derecho a indemnización

Una de las empresas más golpeadas de la Octava Región es la cadena de alimentos Versluys, cuyo local de Concepción sufrió graves daños a causa del sismo. Unos 160 trabajadores fueron despedidos sin pago de indemnización y, según los dirigentes, el caso será llevado a la Dirección del Trabajo y a los tribunales laborales bajo el argumento de que una parte de esos empleados podrían haber sido reubicados en el local de San Pedro de la Paz, el que resultó indemne frente al terremoto.

El gerente general de la cadena, Herman Versluys, reconoce que todos los empleados de la tienda de Concepción fueron despedidos sin indemnización. Sin embargo, aclara que "no es que yo me esté aprovechando, sino que simplemente se perdió todo el local. Dónde los voy a reubicar si en San Pedro tengo trabajadores suficientes. Supongo que cuando hicieron la ley, la hicieron pensando precisamente en un caso como el que nos golpeó, en que el local simplemente desapareció".

El ejecutivo aclara que ahora necesita gente para reconstruir, pero que sus antiguos empleados serán prioridad en caso de reabrir.

Asmar: 1.080 contratos a plazo expiran a fin de mes

Los empleados de la empresa estatal Asmar también viven una compleja situación, pero en este caso derivada de la modalidad de contratos con que estaban trabajando. De los 3.200 asalariados de la empresa, 1.080 tienen contratos a plazo fijo que expiran el 31 de marzo y, de no surgir una propuesta presidencial que garantice una rápida reconstrucción, esas personas quedarán sin empleo, dice el presidente del sindicato, Christian Lagos.

"La empresa ha actuado de buena fe. Los contratos se acababan el 28 de febrero y los extendieron por un mes con recursos propios. Pero lo que pase después del 31 de marzo ya no depende de la administración, sino de una decisión del Gobierno central", dice el dirigente.

Asmar resultó con 80% de su infraestructura inutilizable y las pérdidas ascienden a US$ 1.300 millones.

Puerto de Talcahuano: 160 estibadores eventuales sin trabajo

La situación de los estibadores del puerto de Talcahuano también es compleja. Las 160 personas agrupadas en el Sindicato de Embaladores se desempeñaban bajo la modalidad de trabajadores eventuales, lo que significa que tras el sismo perdieron su fuente de empleo sin derecho a indemnización. Sólo 8% de los trabajadores de ese Puerto tenía contrato indefinido y el resto quedó en la calle, dice el presidente de la Confederación de Gente de Mar, Jorge Bustos.

Antes del terremoto, el puerto de Talcahuano -bajo administración estatal- ya presentaba una desmejorada situación. Participaba sólo del 2% de la carga regional, y tanto sus explanadas, patios y bodegas se encontraban en progresivo deterioro. Esta situación contrasta con la del vecino puerto de San Vicente, cuya infraestructura prácticamente no fue dañada por el maremoto y, a una semana del desastre, ya estaba en condiciones de comenzar a operar.

La situación portuaria se enmarca dentro de una crisis mayor que enfrenta la ciudad: el maremoto destruyó siete plantas de harina de pescado, siete de productos de consumo humano y la mayoría de los centros de descarga, situación que reduce drásticamente las posibilidades de reconversión de los trabajadores.



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