Albert era la antítesis del jefe de la Luftwaffe:
La desconocida historia del Goering que salvó judíos

Mientras Hermann ideó la llamada "Solución final", su hermano ingeniero usó su apellido para rescatar víctimas de la Gestapo.  

 

Sin duda, después de Hitler el líder nazi más conocido era Hermann Goering, el gordo, alegre y siniestro jefe de la Luftwaffe, a quien se atribuye la llamada "Solución final" ideada para exterminar a los judíos de Europa. Pero recién ahora se sabe la historia de su hermano Albert, su antítesis. Más bien delgado y tristón, se dedicó afanosamente a salvar a los judíos de las garras del Tercer Reich, aprovechándose de su famoso apellido.

La historia, relatada por el Daily Mail en base a un libro de reciente aparición, "Thirty Four", de William Hastings Burke, comienza -o más bien termina- en mayo de 1945, en el centro de interrogatorios del ejército estadounidense en Augsburg, Bavaria. Dos hombres eran interrogados allí, el famoso Hermann, recién capturado y de cuya culpabilidad nadie dudaba, y Albert, quien se había entregado a los aliados y les contó una historia extraordinaria.

Aseguró que había utilizado su apellido -hasta ese momento sinónimo del mal- para ayudar a innumerables judíos a escapar de las garras de la Gestapo, eludiendo tres órdenes de arresto de la policía del régimen.

Por supuesto, nadie le creyó. Pero Albert entregó a sus interrogadores una lista con 34 nombres de personas que había rescatado personalmente. La lista con el tiempo le aseguraría la libertad, porque Albert Goering era en realidad el hombre heroico que decía ser.

Carreras paralelas

Albert estudió ingeniería mientras su hermano se dedicaba a la carrera militar y alcanzaba fama nacional durante la Primera Guerra Mundial, con proezas de combate aéreo comparables a las del propio Barón Rojo. Albert estuvo también en esa guerra, sólo para recibir una bala en el estómago.

Avanzada la década de los años 20, Hermann se hace nazi y su hermano abandona Alemania y escapa a Austria donde poco a poco fue adoptando una posición política pública contra el nacionalsocialismo.

En una ocasión, en Viena, embistió contra nazis que forzaban a unas ancianas judías a restregar las calles de rodillas. Una turba se había reunido, golpeando y burlándose de las mujeres.

Albert se quitó la chaqueta, tomó la escoba de una de las mujeres y ocupó su lugar. Las SS le pidieron sus documentos y, de acuerdo a un observador, "hasta ahí llegó la escena". Fue la primera ocasión de la cual se tiene registro en la que Albert utilizó su apellido para ayudar a otros. Para cualquiera, habría sido una acción suicida.

A medida que se intensificaba la situación en Austria, Albert empezó a trabajar abiertamente contra los nazis. La Gestapo arrestó a su colega judío Oskar Pilzer. Él utilizó su influencia para obtener su liberación y lo llevó a la frontera italiana, donde le dio dinero extranjero.

El nombre de Pilzer estaba en el número 24 de la lista.

Ayudó al Dr. William Szekely, un director de cine -número 33 en la lista- a escapar a Suiza.

En los 30, Albert se fue a Italia y luego a Praga. Ahí, en mayo de 1939, entró a trabajar a Skoda Works, un frente perfecto para sus labores antinazis.

Pero a esas alturas, las SS sabían del trabajo de Albert. Mantenían un archivo sobre sus "actos de terrorismo" y fue declarado "enemigo público" del Tercer Reich. Se emitió una orden de arresto, pero su hermano mayor la anuló.

Al saber de las atrocidades en los campos de concentración, Albert emprendió su acción más audaz de todas. Llevó un convoy de camiones al campo de Theresienstadt, donde murieron 33 mil prisioneros.

Un amigo cuenta: "Él dijo: 'Soy Albert Goering, de Skoda Works. Necesito trabajadores'".

"Llenó los camiones. El jefe del campo de concentración aceptó porque era Albert Goering. Luego los trasladó a los bosques y los dejó en libertad".

Esta sería su última intervención durante la guerra y poco antes de la caída del régimen casi fue fusilado por sus actividades.

Ya en manos de los aliados comenzó a relatar su historia, la que nadie creía. Hasta que el mayor Victor Parker, a quien entregó su lista titulada "Personas cuya vida o existencia salvé a riesgo de la mía propia", reconoció el nombre de su propio tío y pudo verificar las afirmaciones de Albert. Finalmente fue puesto en libertad.

En 1947, se reunió con su familia en Salzburgo. Irónicamente, en vista de su exoneración, no pudo conseguir ningún trabajo debido a la historia nazi de su familia. Esto lo afectó a tal punto que se dio a la bebida.

Sobrevivió gracias a los paquetes de alimentos que le enviaron muchos judíos a los que había ayudado a escapar, pero murió de cáncer en diciembre de 1966, a los 71 años, mientras su vida quedaba relegada a una nota al pie de página de la historia brutal de su hermano.

 La suerte del archiduque

El archiduque Joseph Ferdinand IV, un anciano miembro de la familia imperial austríaca que fue humillado por los nazis y enviado al campo de concentración de Dachau, fue salvado también por Albert, quien intercedió por él ante su famoso hermano. Figura como el número 12 de la lista de personas que rescató.



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<b>Hermann Goering (al centro)</b> se sienta en el banquillo de los acusados durante los juicios de Nuremberg, en 1946. También se observa a Joachim von Ribbentrop (inclinado delante de Rudolf Hess) y atrás, con lentes oscuros, Karl Doenitz.
Hermann Goering (al centro) se sienta en el banquillo de los acusados durante los juicios de Nuremberg, en 1946. También se observa a Joachim von Ribbentrop (inclinado delante de Rudolf Hess) y atrás, con lentes oscuros, Karl Doenitz.
Foto:ASSOCIATED PRESS

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