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Pasión y gloria del Cementerio General

Domingo 18 de abril de 2010

Los obreros ya están reparando el desprendimiento de la cúpula del mausoleo morisco de Claudio Vicuña Guerrero (de 1896).Foto:CARLA DANNEMANN

Descubra cuántos mausoleos podrían salvarse de la demolición tras el terremoto, y las nuevas vías que se han abierto para proteger el patrimonio del camposanto, ahora que es monumento nacional.
 


Romina de la Sotta Donoso 

Acaba de convertirse en ley la declaratoria que transforma en monumento nacional al casco histórico del Cementerio General. "Son 28 hectáreas con 2.700 construcciones de valor patrimonial", dice el arquitecto UC Tomás Domínguez, propulsor de la declaratoria.

Un área de incalculable valor patrimonial, rica en mausoleos del siglo XIX que, según advierte Ezio Mosciatti, del Comité de Patrimonio del Colegio de Arquitectos, "son difíciles y costosos de recuperar, se requieren fondos para ello, y definir pronto un manual de manejo que sea flexible para que siga funcionando como cementerio".

La naturaleza del Cementerio General es compleja: la propiedad de la mitad de sus sepulturas es privada, pero lo administra la Municipalidad de Recoleta.

"Los propietarios son familias que han heredado las tumbas y en algunos casos se han preocupado de mantenerlas, pero en otros puede haber situaciones de abandono", confirma Óscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). "Hay limitaciones legales para intervenir con recursos públicos los bienes de propiedad privada, pero también hay necesidades muy urgentes. La ecuación no es sencilla, pero estamos trabajando, junto con la administración, en un plan de manejo".

Hasta el 1 de mayo

Queda sólo una semana para que los deudos se hagan presentes en el recinto y aseguren la perpetuidad de las sepulturas dañadas el 27 de febrero.

"Con el terremoto hubo daños de distinta consideración en 364 sepulturas, pero fue mucho menos grave que el del 85, cuando se cayeron más de 40 mausoleos. Ahora sólo tenemos cuatro colapsados, dos ya están en reparación y los otros estamos esperando comunicarnos con los dueños. Es muy importante que vengan y los puedan arreglar", cuenta Sol Letelier, alcaldesa de Recoleta.

Según el exhaustivo catastro de Domínguez, hay 30 mausoleos con daño grave. "Les envié a 220 familias una carta diciendo 'su sepultura tiene daño, en próximo terremoto se puede caer si no hace un adecuado refuerzo estructural', y seis ya lo están haciendo. Todo es reparable, pero trabajar en piedras es caro. Si el financiamiento fuera compartido con el Estado o vía donaciones, la cosa andaría", asegura.

"Creo que van a empezar las demoliciones en el cementerio. 'Hay amenaza de ruina, nos acogemos al artículo tanto, hay que demoler, no está la familia, se enajena', dirán. Y si pasa, vamos a tener que empezar a hacer juicios; es lo positivo de la declaratoria, que permite fiscalizar al CMN y a Recoleta".

Responde Tulio Guevara, director del Cementerio General: "Tenemos todo cercado. Si la familia va a recuperar, que use los mismos materiales. Estoy trabajando para que no haya que demoler nada, pues nuestra idea es reparar y restaurar. Si no aparecen los familiares la primera semana de mayo, veremos qué nos recomienda el CMN, vía donaciones, pues la ley no nos permite invertir un peso en mausoleos que no son nuestros. No estamos en la idea de demoler; tenemos una larga tradición de restauración y este año tenemos presupuestados $490 millones en inversión, para construir nuevas unidades y para preservar el patrimonio".

 El destino de los excedentes

"El cementerio se autofinancia y, como es sin fines de lucro, sus excedentes van a las arcas municipales para paliar programas sociales, de salud y educación para la gente más pobre de Recoleta", comenta la alcaldesa Sol Letelier. En 2009, este traspaso de recursos desde el camposanto fue de $1.940.000.000.

"Nunca hemos invertido menos de $50 millones en preservar el cementerio", dice su director, Tulio Guevara. Entre las mayores inversiones propias, están la restauración de las columnatas de avenida La Paz y Plaza La Paz (sobre $167 millones); de la Capilla Gótica (casi $34 millones); del acceso de avenida La Paz, además del decapado de las esculturas y pinturas de la Capilla Católica (sobre $38 millones).

¿Mausoleos disponibles?

"Existen varias vías para que las personas puedan adquirir hoy un mausoleo. Primero, pueden construírselos, y para eso hay terremos que loteamos y vendemos habitualmente. Quedan 7 hectáreas totalmente vacías, así que espacio hay", comenta Tulio Guevara.

-¿Dentro o fuera del casco histórico?

"El crecimiento que ha hecho el cementerio está fuera del área declarada monumento".

-Pero, ¿se puede comprar un mausoleo que ya exista, por abandono de la familia, por ejemplo?

"Eventualmente, sí. Si han pasado 50 años en que nadie se haya hecho cargo, porque eso va a amenazar ruina tarde o temprano. Esto obedece al artículo 40 de la Ley General de Cementerios, que mantiene lo que decía el antiguo Reglamento de Salud (de 1932 a 1982, el cementerio dependía del Servicio Nacional de Salud, y antes, desde 1845, de la Beneficencia Pública). Se tiene que hacer una publicación en un diario de circulación nacional para que la familia lo repare. Esta ley se ha aplicado aquí por tiempos inmemoriales. Ahora, cuando vuelve al dominio del cementerio, vendes el terreno, no el mausoleo. Pero para eso tiene que haber algo que ya amenace ruina, o sea, no puede ser algo en buen estado".

-Entonces, ¿qué significa la perpetuidad?

"La perpetuidad dice relación con un deber de mantención. Pero nosotros no tenemos ningún interés en destruir patrimonio para construir cosas nuevas. De hecho, el negocio no está aquí, sino en el área que actualmente estamos construyendo".

-¿Qué tan seguido tienen que llamar a la familia por estado de abandono?

"El llamado en el caso de las sepulturas dadas de baja se hace cada 20 años. La última vez que lo hicimos fue hace tres o cuatro, y no tenemos presupuestado hacer nada de eso en el futuro cercano o mediano".

Es que, según la alcaldesa Sol Letelier, "el 97% de las sepulturas todavía están muy conectadas a su dueño". Lo confirma Guevara, la relación siempre es muy cercana en las tumbas temporales -patios de tierra y nichos-, que son la mitad de las sepulturas del camposanto. Hace tres o cuatro años -agrega- evaluaron qué pasaba en el casco histórico: "Nos dimos cuenta de que, con excepción del Patio de Disidentes y de las familias chilenas extintas, la relación se mantiene en el tiempo. Claro, ya no es como en la década de 1950, que el domingo se llenaba; ahora a veces las visitas son cada tres años. Pero la gente no abandona a sus muertos".