Patrimonio geográfico Expectativas y aprensiones sobre el proyecto:
¿Mapocho navegable o torrente precordillerano?

La mayoría de los santiaguinos aprueba el proyecto del Mapocho navegable, según la encuesta El Mercurio-Opina. Ingenieros, arquitectos y urbanistas profundizan con "Artes y Letras" en la factibilidad de esta iniciativa, que reflotó el Presidente Piñera hace unos días.  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

Un 61,6% de los santiaguinos respondió hace unos días estar de acuerdo con el proyecto del Mapocho navegable, según la encuesta El Mercurio-Opina (ver recuadro). La imagen de un río con lagunas y botes, deportes acuáticos y agua transparente concitó la ensoñación colectiva. Los hechos, sin embargo, a veces, distan mucho del deseo. Varios advierten que este proyecto conlleva serios riesgos para la ciudad y contempla sistemas imposibles de implementar en un torrente. Y atenta contra su esencia geográfica.

Les preguntamos a expertos sobre la factibilidad de transformar este torrente precordillerano. Si es viable llevar a cabo este proyecto, que transformaría el Mapocho en una suerte de estanques recreativos-navegables, lo que implica instalar (de acuerdo a la última innovación del proyecto) 36 esclusas para conformar 36 lagunas, desde Lo Barnechea hasta la comuna de Lo Prado. Y si fuera posible, ¿se justifica realmente?

El proyecto no deja a nadie indiferente: toca profundamente nuestro patrimonio geográfico y urbanístico-cultural, con repercusiones económicas y sociales. Y, por cierto, de seguridad.

 "Su caudal tiene variaciones dramáticas: en un año puede cambiar de 3 a 800 metros cúbicos por segundo"Bernardo Domínguez, ingeniero hidráulico:

"Conviene distinguir entre un proyecto que limpia las aguas del Mapocho y lo recupera como un curso de agua amigable con la ciudad, de otro que, con la idea de hacerlo navegable, instala en él una gran cantidad de grandes compuertas colapsables", parte afirmando el ingeniero hidráulico y profesor titular de la UC, Bernardo Domínguez. "El primero es, a todas luces un proyecto muy positivo y conveniente de impulsar. El segundo, que busca transformar al Mapocho en una serie de estanques artificiales escalonados de formas desproporcionadas, implicaría destruir su esencia, ya que dejaría de ser un curso de agua".

Según el ex decano de Ingeniería, "para que el Mapocho sea navegable sería necesario convertir el torrente que actualmente es, en un río, lo que es prácticamente imposible".

" El Mapocho en su régimen natural, nunca soportará la navegación, ya que tiene las características clásicas de un torrente: alta velocidad del flujo, aguas turbulentas y de baja profundidad y, sobre todo, una gran pendiente . Pero tiene también otros rasgos que hacen prácticamente inviable su transformación en navegable: enormes variaciones de caudales en las distintas épocas del año, gran acarreo de sedimentos finos cuando se producen los deshielos, y transporte de rocas y piedras de dimensiones que pueden ser muy considerables en las grandes crecidas invernales", precisa Domínguez.

"Por ejemplo, el Mapocho, a la altura de Vitacura, trae muy poca agua en verano (2 a 3 m³ por segundo). Sin embargo, el caudal aumenta considerablemente en la época de los grandes derretimientos de nieve de fines de primavera (60 a 70 m³ por segundo ). Y puede llegar hasta 800 m³ por segundo en crecidas excepcionales de invierno, como las de 1982 y 1983.

"Diseñar un sistema de compuertas para estas variaciones gigantescas sería algo completamente desproporcionado, por las grandes dimensiones que requerirían y los altos costos involucrados. Más aún, el Mapocho tiene un lecho altamente filtrante constituído por piedras, ripio y arena con características de permiabilidad conocidas. Si se construye una primera esclusa en la zona de Vitacura, cálculos preliminares señalan que aguas arriba de ella y en verano, los 2 m³ por segundo de agua que vienen se infiltrarían completamente, al aumentar a todo el ancho de la caja del Mapocho el área expuesta a la infiltración. Así, el estanque creado por la esclusa no se llenaría y no pasaría nada de agua a la esclusa siguiente. ¡Salvo que se pavimente el fondo del lecho a todo el ancho, que debería ser de 40 m al menos!"

"Parece conveniente recordar algunos peligros adicionales de estas compuertas. Con los estanques llenos, en caso de terremoto, se puede producir un colapso simultáneo de las compuertas con aluviones de agua en serie hacia aguas abajo. En crecidas excepcionales, estas compuertas -aun en estado desinflado- podrían producir atascos en el Mapocho, con serios riesgos de inundación. Basta recordar que las grandes inundaciones de Vitacura, en 1982 y 1983, se debieron al desborde producido en el puente Lo Curro, que actuó como una esclusa formada por árboles y materiales arrastrados por el río y atascados en sus pilotes".

"Los antecedentes de este tipo de proyectos en otras partes del mundo son escasos. Existen en el río San Antonio, Texas, pequeñas esclusas colapsables, pero en condiciones muy diferentes a las del Mapocho. También se conoce la experiencia de Barcelona: allí las compuertas colocadas en el río provocaron la formación de aguas estancadas y la aparición de mosquitos y zancudos. La transformación de la naturaleza generó la aparición de zonas pantanosas, los vecinos protestaron y las costosas esclusas tienen muy poco uso hoy. Pienso que lo que conviene hacer es continuar limpiando el Mapocho. Potenciarlo como torrente para que escurra en forma atractiva y sin trabas. Quizás podría implementarse en algunos tramos zonas de canotaje. Así se integrará más a la vida de la ciudad y se mantendría en su naturaleza de torrente".

"Contemplamos hacer ahora 36 esclusas"Cristián Boza, Coautor del proyecto:

El arquitecto Cristián Boza, junto al equipo de su oficina y Fundación Futuro, son los autores del proyecto. "La idea surgió de que había que darle un golpe de timón a la ciudad de Santiago para recuperar su alma. Mi punto de vista era que el Mapocho es el alma de la ciudad y que Santiago no podía seguir extendiéndose", cuenta a "Artes y Letras" .

"El Mapocho amigable o navegable -asegura el decano de Arquitectura de la Universidad San Sebastián - es perfectamente factible por la acumulación sistémica, por sectores del agua, mediante el sistema de estas esclusas de alta tecnología, diseñadas en Japón y aplicadas en Europa , en el río Pesos de Barcelona. El alcalde de Barcelona nos invitó a verlo, y vimos cómo operaban, cómo se desinflaban las esclusas cuando viene la crecida del río, de manera que el agua pueda cruzar rauda y no invadir. Y ante un terremoto -responde ante las legítimas aprensiones-, las esclusas colapsarían y el río sigue su curso de inmediato", asegura.

Frente al problema del sedimento y arrastre que trae el río, Boza sostiene que "se contempla que las esclusas colapsen cada cierto tiempo para poder sacar esos elementos en una operación que, decidimos, la harían los municipios. Las gravillas y bolones de piedra los comercializarían para la construcción. Y una vez limpiados los espacios, se vuelven a llenar las lagunas".

Respecto a cómo conservar la transparencia de las aguas, asegura que "el primer paso es limpiar. Seguirá por unos años más de color café, y no será potable. Cuando logremos dominar el tema de los sedimentos, el río va a tender a ser transparente y se va a poder nadar, habrá juegos acuáticos. Es cuestión que la concesionaria que se adjudique el tramo -lo que contempla el proyecto- se preocupe de buscar sistemas de limpieza . Hay sistemas de oxigenación del agua, como se ha visto con éxito en lagos de Suiza, por ejemplo, que podrían estudiarse. Ellos, con impulsor y proyector del agua armaron unos chorros verticales maravillosos que mantienen el agua en movimiento".

Boza ha ido optimizando el proyecto. "Tengo ahora contempladas 36 esclusas -nos cuenta-. Me pareció que había puntos urbanos en Santiago que merecían ser destacados. Porque quién conoce, por ejemplo, el puente Petersen en Santiago, que une Carrascal con Lo Prado. Ahí hay un hito urbano con características geográficas de interés. Todo irá rodeado de áreas de esparcimiento que van a variar, dependiendo de la comuna. Frente a la Escuela de Derecho de la U. de Chile se podrían poner locales de libros y cuadros. En Cerro Navia se harían grandes piscinas con botecitos, restaurantes populares. En Vitacura está el Borderío, que no debe darle la espalda al Mapocho. La idea es que estos tramos sean concesiones privadas a unos 30 años ".

Reconoce que faltan ciertos estudios para el proyecto, "como el estudio hidrológico, que implica estudiar la filtración del agua en las lagunas, su evaporación".

Por un Mapocho "amigable"Julio Alegría, arquitecto, asesor del proyecto:

El arquitecto Julio Alegría (vicepresidente del comité de desarrollo urbano del Colegio de Arquitectos), profesor invitado de la Universidad de Talca, participó en la asesoría técnica del proyecto, junto al ingeniero Patricio Piola. Alegría sostiene que el plan se inserta y sustenta en una serie de trabajos previos. "Tras la construcción de la Costanera Norte y la limpieza del río quedó el campo abierto para su mejoramiento urbano, para convertirlo en un río amable. Pienso que fue un error dar a conocer este proyecto diciendo, malamente, que el Mapocho se convertiría en un río navegable, dando una imagen que se convertiría en tal en toda su extensión, desde la cordillera hasta el río Maipo. Eso resultó intragable. También se asimiló el proyecto al Sena, lo que fue peor".

El proyecto -explica- está pensado para generar lagunas en periodos en que se embalse, es decir, antes de que se sequen las aguas, en verano. "El sistema funciona con las esclusas que se inflan, antes de que pasen las últimas aguas y se va embalsando en lagunas a lo largo del río, desde Lo Barnechea hasta la comuna de Pudahuel. Las lagunas tendrían entre 200 y 300 metros de largo, con esclusas de 2,80 metros, y de ancho hasta 60 metros. No se puede hablar del problema que genera el carácter de torrente del río, porque las esclusas no se usan en periodos de gran caudal. Las esclusas se inflan sólo de noviembre a febrero . Y si llegara a producirse un fuerte torrente, por una lluvia de verano, las esclusas se desinflan, se guardan en una caja en el fondo del lecho del río, y con una capa de acero queda protegida esa manga inflable", precisa.

"Este sistema tiene, además, un desarenador, que posee un mecanismo o "sinfín" que va girando y va capturando la arena y piedras que se han ido depositando por la pendiente y las desarena hacia el costado. Esto permite que las aguas embalsadas se puedan hacer, por decantación, más transparentes, y así perder el color café".

"Hay que tomar en cuenta además, agrega, que la Costanera Norte hizo las protecciones de borde, de tal manera que tiene protección ante una crecida".

Ello permitiría que allí pueda haber botecitos, que las personas entren en lanchas planas y se puedan realizar competencias de remos. Ante las interrogantes sobre qué pasaría si al llenar estas psicinas quedan aguas residuales, señala: "estas aguas de desborde caerían como una cascada por arriba de las esclusas. Porque el origen de este tipo de mecanismo es embalsar el agua y no detenerla". Y se tomarían, las medidas de seguridad para suspender las actividades en las lagunas".

"El río terminaría convertido en un bazar"Christian de Groote, premio nacional de Arquitectura:

"Aun cuando encuentro una frivolidad haber instalado este tema ante la opinión pública, e incluso ante el MOP, estando el país de lleno enfrentado a las urgencias del terremoto, me propuse dejar a un lado los argumentos de mayor peso planteados en contra de esta iniciativa, por haber sido ya profusamente comentados. Dichos argumentos se resumen en el hecho de que el río es un torrente cordillerano que arrastra enormes cantidades de lodo y piedras, que ponerle obstáculos a un torrente es buscarse problemas gratis, que las "piscinas" serían de agua turbia, que Santiago tiene una fuerte pendiente hacia el poniente, que limita severamente el largo de los tramos navegables, que alteraría la ecología del valle, que es urbanamente mucho más rentable hacer un parque continuo a lo largo de ambas riberas".

"Mi preocupación, amén de las citadas, es que si el proyecto se realiza con un sistema de concesiones, que sería lo único viable a estas alturas, el retorno de la inversión mediante el arriendo de botes y motos de agua por sí solo no aseguraría su rentabilidad. Tampoco el fisco podría garantizarla, como en el caso de las autopistas, pues sería impresentable. Y entonces podríamos apostar a que pronto aparecerían las "playas", los quioscos de venta de todo tipo, de comida, algodones, dulce, artesanías, salvavidas y toallas, y los arriendos de propaganda que terminarían convirtiendo el río y sus parques, principal espacio público de Santiago, en un verdadero bazar. A esto habría que sumar la música, los altavoces, las "regatas" y los chiquillos bañándose en ropa interior al más puro estilo Cajón del Maipo, y, además, no faltaría el concesionario al que se le echaría a perder la esclusa justo durante un invierno inusualmente lluvioso . Es decir, al Mapocho habría que ponerle un sistema de alarma como las de maremoto".

"El paisaje que se intenta recrear es el equivocado"Consuelo Bravo, magíster en planificación urbana en Harvard

La directora del magíster de Arquitectura del Paisaje en la UC y máster en planificación urbana y arquitectura del paisaje de la Universidad de Harvard, Consuelo Bravo, reconoce que el proyecto del Mapocho navegable ha tenido aristas positivas. "Lo más importante es que actualizó y puso en boga el tema del río. Estaba abandonado. También rescato el hecho de que se haya instalado la idea de una suerte de 'ensoñación' de este hito urbano. Porque claramente todos quisiéramos un Mapocho como el Sena, pero creo que están muy equivocados con lo que están proponiendo en este proyecto, respecto de lo que realmente se puede hacer", puntualiza.

Hay ejemplos internacionales que ella conoce muy bien en terreno. "Está el caso de Arizona; ahí existe un torrente que transformaron en un curso navegable. Pero tiene un ancho 10 veces mayor que el Mapocho; además, nuestro río tiene una pendiente muy superior. En Arizona se hizo sólo una esclusa neumática que permitió levantar una zona de renovación urbana orientada a edificios de oficinas muy caras. Con ello se obtuvieron fondos para restaurar 50 kilómetros río arriba. Se hizo una suerte de trabajo de 'restauración ecológica' del río. Pero todo ello demoró más de 20 años sólo en su gestación".

En términos técnicos, el proyecto del Mapocho resultaría mucho más difícil de aplicar por el ancho menor de la cuenca y la gran pendiente. "Pero más allá de ello, cuando nada empieza a calzar en un proyecto como éste, es porque el paisaje que se está intentando recrear es el equivocado".

Para ejemplificar, cita el caso del torrente de la ciudad de Monterrey, en México: "Ahí lo manejaron muy bien. Ellos tomaron el paisaje y la naturaleza del torrente, no navegable, y le sacaron partido: a un costado de ese cajón, bastante más ancho que el nuestro, hicieron una ciclovía , inundable, de 40 kilómetros de largo. Con eso ampliaron también el acceso a las áreas verdes de la ciudad".

"La ciclovía se ubica casi en el cauce, y al lado pusieron un gavión bajo, a una altura intermedia, que contiene el agua -explica-, aunque para las lluvias más intensas se inunda. No obstante, se consideran todos los resguardos y medidas de seguridad que se requieren. Nosotros deberíamos, como ellos, no atentar contra la esencia del Mapocho. El Mapocho no es un río navegable. Aprovechemos su carácter de torrente y empecemos a pensar qué cosa se puede hacer bien aquí ", propone la arquitecta y paisajista, quien trata este tema en los cursos que imparte en la UC y es invitada a las universidades de Arizona y Monterrey para exponer sobre él.

"Hay una traición lacerante que perepetúa la incomprensión entre ciudad y torrente"Pedro Bannen, director de Estudios Urbanos UC

"Hay muchas ciudades como Barcelona o Río de Janeiro que tuvieron el privilegio de ser fundadas frente al mar. Hay otras, como París o Buenos Aires, que lo hicieron al borde de un río magnífico. Y existen otras tantas, como Santiago que son fundadas al borde de algo. El nuestro, un torrente, tiene desde los inicios una relación de ir y venir entre ciudad y cauce. Se necesitan, se buscan, se ignoran y se agreden alternadamente . Lo fundamental de la relación es reconocer lo más propio de ambos, ciudad y cauce, y ser consecuentes en su mutuo requerimiento ", sostiene el arquitecto y urbanista Pedro Bannen.

Alberto Cruz, arquitecto y profesor, afirmaba "el destino del lugar jamás traicionado".

"En ese ir y venir de varios siglos, son los requerimientos de abastecimiento de agua para la ciudad desde su origen, la necesidad de agua de riego a sus plantíos, la descarga de sus aguas servidas en la ciudad extensa y la conquista del borde del Mapocho como espacio abierto y vínculo al paisaje del valle la vocación del lugar. Por otra parte, las crecidas del torrente como amenaza a la propia ciudad han sido su expresión más agresiva.

La ocupación de parte del antiguo lecho conquistado por la canalización, plasmado en el proyecto del parque Forestal hace más de cien años; y más reciente, el borde del Parque de las Esculturas en Providencia, en su versión de cauce ancho y gaviones de piedra, han sido expresiones de esa capacidad de construir el lugar de la ciudad sin traicionar su propio destino, destaca el director de Estudios Urbanos de la UC. Mientras que experiencias como BordeRío en Vitacura o la Costanera Norte a lo largo de todo el trazado del cauce del Mapocho, son, por el contrario, expresiones de esa traición lacerante que perpetúa la incomprensión entre ciudad y torrente, arrastrando a sus ciudadanos a esa condición desprolija de relación no comprensiva entre el lugar, la ciudad y sus propios habitantes.

Bannen sostiene que el proyecto Mapocho Navegable, "de interesante propósito y ambiciosas rentabilidades, conlleva oportunidades como amenazas. Oportunidades como el patrimonio urbano de contar con superficies de agua convertida en grandes espejos reflejo de la propia ciudad invertida o importantes volúmenes de agua contenida como atracción y regalo al usufructo de sus ciudadanos. Amenazas como las técnicas enunciadas de contención reñidas con la vocación cíclica del torrente, o mecanismos de gestión como las concesiones privadas con tan desgraciados resultados en su aporte a la calidad de vida y al paisaje cotidiano de los ciudadanos comunes, o los efectos negativos de equipamientos que privilegiarán siempre los intereses de privados por sobre el bien común en el propio espacio público despojado a la ciudad".

"Y principalmente, la necesidad de preservar nuestro patrimonio de geografía y paisaje urbano, por sobre expresiones foráneas introducidas tan compulsivamente, a la fuerza de modas pasajeras como las contenidas en las imágenes de la propuesta . Santiago, sus ciudadanos y el río Mapocho, sin lugar a dudas, se merecen más", concluye.



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