En camino a las elecciones presidenciales de octubre, en Brasil:
José Serra, un "viejo zorro" de la política que intenta derrotar a la candidata de Lula

El postulante de la oposición socialdemócrata se alista para vencer a Dilma Rousseff y a todo el aparataje del Partido de los Trabajadores. Su principal estrategia, dicen los expertos, es mostrar al electorado una visión de futuro.  

JAVIER MÉNDEZ ARAYA 

A los 68 años, José Serra, el economista y experimentado político que ha ocupado prácticamente todos los escalones de la vida pública en Brasil, se prepara para su mayor desafío: llegar a la Presidencia brasileña desde la oposición.

Serra fue proclamado hace unos días como candidato presidencial por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del cual fue uno de sus fundadores en la década de 1980, y, según una encuesta divulgada ayer, supera por 10 puntos a la "delfín" del Presidente Lula da Silva, la ex ministra de la Casa de Gobierno Dilma Rousseff.

Ésta es la segunda vez que Serra compite por llegar al Palacio de Planalto, pues en 2002 también fue candidato del PSDB, pero perdió ante Lula.

Pese a su amplia trayectoria en la vida pública brasileña, la que conoce al dedillo, los politólogos brasileños sostienen que Serra tendrá que luchar duro para mantener el liderazgo en los sondeos y llegar con opciones a los comicios.

Rousseff, brazo derecho de Lula y ex militante de un grupo izquierdista, disfruta de los beneficios de tener al Mandatario de respaldo y ser constantemente fotografiada con él en decenas de inauguraciones públicas, ganando exposición mediática de gran valor, lo que le ha ayudado a mejorar su posición.

Lula, quien tiene un índice de popularidad de cerca del 80 por ciento, ha prometido hacer campaña agresivamente a favor de Rousseff.

Plan de batalla

¿Cómo afectará a Serra el "fenómeno Lula" y la mejoría de la economía brasileña? ¿Cuál debiera ser su estrategia para asegurar en octubre un triunfo?

Para Geraldo Monteiro, analista y académico de la Universidad de Río de Janeiro, Serra debe jugar sus mejores cartas apostando a su vasta experiencia, a sus éxitos como gobernador de Sao Paulo, el motor económico de Brasil, y tratando de concentrar su campaña en los desafíos futuros.

"Serra tiene que salir de la trampa que le armó Lula, que es comparar su gobierno con el del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso (1995-2003). Cardoso es correligionario de Serra, y está muy mal evaluado por la población", señala.

El experto añade que el candidato socialdemócrata debe enfocar la evaluación no en Lula, sino en Dilma Rousseff, y enfatizar que ella no tiene experiencia política para conducir el país. "Serra debe convencer al electorado de que, pese a los éxitos del gobierno de Lula, debe haber una mirada al futuro, no al pasado, de suerte que la gente escoja a un Mandatario con esa visión", explica a "El Mercurio".

Otros agregan que Lula intentará dar a esta elección un carácter de plebiscito de sus ocho años de gestión, lo cual también debe ser evitado por Serra. La tarea no es fácil, porque en las clases más populares hay una enorme identificación con Lula, y ven a Rousseff como su sucesora natural y quien les seguirá ayudando a superar la pobreza.

"Serra tiene que hacer entender a los electores que Dilma Rousseff no es Lula da Silva y que éste no es candidato", dice Edson Nunes, catedrático de la Universidad Candido Mendes, de Río de Janeiro.

Los expertos enfatizan que la amplia experiencia ejecutiva de Serra y su fama a nivel nacional lo hacen un fuerte rival para el PT de Dilma.

"Serra ha estado presente en la política brasileña desde inicios de la década de 1980 y goza del respeto de la clase empresarial, que lo ve como un hombre serio y responsable, alejado del populismo", sostiene el analista Ricardo Ismael de Carvalho, de la U. Católica de Río de Janeiro.

Nadie espera que Serra ni Rousseff rompan con las políticas favorables al mercado que han asegurado estabilidad política durante la última década, una moneda de cambio flotante, control de la inflación y disciplina fiscal.

Pero algunos inversionistas prefieren a Serra, por la posición de centro de su partido y su administración más competente.

"Tiene una imagen de ser un político atento a las reglas de la ética y de lucha contra la corrupción endémica de Brasil. Y eso puede significar gran apoyo del electorado, considerando los hechos de corrupción que afectaron al PT", añade Roberto Romano, analista de la Universidad de Campinas.

Los expertos sostienen que en cualquier elección existe el riesgo de que se produzca el fenómeno de "fatiga de material", y la de octubre puede mostrar un cierto cansancio de los brasileños con las políticas de Lula. "Y si Dilma Rousseff sigue mostrándose como una política sin carisma e inexperta, ahí Serra podría dar la sorpresa", manifiesta Nunes.

__________

APOYOS

Respaldan a Serra los opositores partidos Popular Socialista y Demócrata.

 Aumenta su ventaja

José Serra, aumentó su respaldo para la elección presidencial de octubre, ampliando su ventaja sobre su rival del gobernante Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, indicó ayer un sondeo de opinión de Datafolha.

Serra ganó 2 puntos porcentuales para llegar a un 38 por ciento de la intención de voto, en comparación al mismo sondeo realizado un mes atrás, de acuerdo con la información publicada en el periódico Folha de Sao Paulo.

Rousseff, quien renunció casi tres semanas atrás al cargo de jefa de Gabinete del Presidente Lula da Silva, aumentó un punto, para llegar al 28 por ciento.

Éste es el primer sondeo desde que Serra lanzó su campaña.

Trayectoria a toda prueba

José Serra nació el 19 de marzo de 1942 en el seno de una familia de origen italiano en Mooca, un barrio industrial de Sao Paulo, ciudad en la que comenzó su actividad política a comienzos de los años 60 como líder estudiantil.

El golpe militar de 1964 lo obligó a interrumpir sus estudios de ingeniería y a exiliarse en Chile, donde estudió economía, se dedicó a la docencia y trabajó en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En 1973, salió de Chile para exiliarse en Estados Unidos, donde hizo una maestría y un doctorado en ciencias económicas.

Volvió a Brasil en 1978 para dedicarse de lleno a la política, cuando el régimen militar (1964-1985) aún no se planteaba una apertura.

Su primer cargo de elección popular lo consiguió en 1986, cuando ganó un escaño como diputado federal por el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Fue reelegido diputado en 1990, y luego en 1994 llegó al Senado por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) con la mayor votación de entonces en el país, pero al poco tiempo el Presidente Cardoso lo nombró ministro de Planificación.

En 1998, fue ministro de Salud.

Después de perder la Presidencia con Lula en 2002, Serra reorganizó su base en Sao Paulo para llegar a la alcaldía de la mayor ciudad del país en 2004 y la gobernación en 2006.



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<b>El ex gobernador de Sao Paulo</b> es un hombre que es bien visto por el sector empresarial brasileño, porque es enemigo del populismo.
El ex gobernador de Sao Paulo es un hombre que es bien visto por el sector empresarial brasileño, porque es enemigo del populismo.
Foto:FRANCE PRESSE


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   El Tiempo
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Puzzle
   Imagen portada
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Ya
    Especial Moda.
    Alternativas  Académicas Ediciones Especiales