El hermano menor del asesino y violador de Placilla:
La otra víctima del psicópata

Juan tenía seis años cuando su hermano Erasmo cayó preso por primera vez y 18 cuando tuvieron que escapar de Chillán. En Viña del Mar intentó reconstruir su vida: luchó por convertirse en abogado, tuvo una hija y hace cinco años consiguió un empleo. Pero hace menos de un mes recibió la visita de su hermano, que acababa de salir de la cárcel de Mulchén, quien aprovechó su estada en la V Región para matar a dos mujeres. La vida de Juan volvió a fojas cero. Ésta es su historia.  

Marisol Olivares 

Si se busca la combinación de apellidos "Moena Pinto" en Internet, aparecen 3.610 páginas. La mayoría habla del psicópata de Placilla. Las noticias describen la historia de Erasmo (40 años), un hombre que pasó 11 de sus últimos 18 años en la cárcel y que, tras recuperar la libertad a mediados de marzo, mató a dos mujeres y ultrajó sexualmente a otras dos. El otro Moena Pinto que aparece en la web, se refiere a Juan Antonio, un joven que hoy tiene 23 años y aparece en una publicación Scielo de la Revista de Estudios Históricos y Jurídicos, por participar en un congreso interuniversitario de alumnos destacados de Derecho Romano. Uno y otro, con vidas tan distintas, son hermanos.

Juan Antonio Moena Pinto estudiaba hasta hace poco Derecho en la U. de las Américas, en la sede de Viña del Mar. Sus compañeras lo recuerdan como un alumno de mucho esfuerzo. "Mari" cuenta que "Juanito" era conocido por ser el más alto del curso -mide casi 2 metros- y que era muy respetuoso con todos sus compañeros. Hacía todo lo posible por tener dinero para estudiar: vendía dulces, trabajaba en una multitienda como vendedor... Nunca llegaba a clases sin el Código Civil o la materia de la clase anterior leída. Era conocido entre los profesores, quienes lo ayudaban a fin de semestre dándole algún trabajo extra. "Se notaba que él era más sencillo que el resto, por eso le daban más oportunidades y él las sabía aprovechar", cuenta su compañera que prefiere no identificarse. A pesar de los problemas, fue de los pocos que pasó todos los ramos de primer año.

Uno de sus mejores amigos en la época universitaria era Francisco Maldonado. "El Juanito no hablaba mucho, sabíamos que era de Chillán hacia el campo", relata. "Cuando nos preguntaron en las primeras clases por qué queríamos ser abogados, Juanito dijo que quería solucionar problemas familiares. Él nunca lo dejó muy claro, pero todos creíamos que eran problemas económicos. Nunca nos contó que tenía un hermano preso". Lo cierto es que Juan tenía seis años cuando su hermano Erasmo cayó preso por primera vez en Concepción, por cometer el delito de robo. Juan en cambio, la única vez que lo asaltaron mientras andaba en micro, le pegó al ladrón, y retó al chofer por no perseguirlo, porque así facilitaba que siguiera robando.

A sus mejores amigos les contó que se fue a estudiar a Viña porque los problemas familiares los obligaron a escapar de Chillán. Nunca les contó por qué. Cada vez que salía, su papá lo llamaba por teléfono y le decía que volviera pronto a la casa. No lo dejaban salir mucho.

El año pasado no pudo seguir pagando la universidad y Juan dejó la carrera. Con su polola de años, Lulú, habían tenido una hija. Se compró el "Fito" que quería y hasta hace dos semanas alojó en su departamento de Villa Rukán a su hermano Erasmo, que había salido de la cárcel de Mulchén el 14 de marzo. Fue en la V Región donde aprovechó de cometer dos asesinatos. Cuando los detectives llegaron todos supieron que en el 202 vivía el psicópata.

El conserje que estuvo de guardia esa noche renunció de puro susto. Las cortinas de Mickey Mouse de la pieza de su hija están cerradas, y el "Fito" con la calcomanía de bebé a bordo está estacionado en el mismo lugar. Pero en su trabajo desde hace dos semanas, Juan Antonio presentó licencia. Sin quererlo se vio involucrado en esta trama de muerte y delito, aunque justamente él se estaba formando para evitarlos.

 


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<p>Juan Antonio Moena Pinto (al centro, haciendo el asado) es calificado por sus amigos como sencillo y callado.</p>

Juan Antonio Moena Pinto (al centro, haciendo el asado) es calificado por sus amigos como sencillo y callado.


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