Relaciones familiares:
Acompañar a un hijo enfermo significa acogerlo, no invalidarlo

Ayudarlo a tomar decisiones, no tomarlas por él. Ésa es la ley número uno cuando un hijo adulto enfrenta una crisis vital.  

Pamela Elgueda Tapia 

El diagnóstico de cáncer de su hija Pamela, de 29 años, dejó a Luisa Puga en blanco. "Fue revivir la experiencia de su papá, que murió de la misma enfermedad, pero al pulmón. La diferencia es que a ella la operaron rápidamente, mientras que el papá no tenía tratamiento posible", cuenta esta mamá de 70 años.

Ahora siente que debe hacerse cargo de Pamela, ya profesional y autónoma, y ayudarla lo que más pueda durante una recuperación que durará al menos seis meses. "Ella necesita un apoyo incondicional de mi parte, y en ese sentido, lo que más me preocupa es que no se estrese ni se deprima, porque eso va muy ligado al cáncer", añade.

Como ella, no son pocos los mayores que deben acompañar a sus hijos durante el tratamiento de una enfermedad grave o la rehabilitación después un accidente. Lo natural es que no sólo les presten su hombro, sino que también los acojan y quieran hacerse cargo de ese hijo o hija.

"Ese 'hacerse cargo' los padres deben interpretarlo como pensar en cuáles son las necesidades de ese hijo golpeado por una enfermedad", afirma Susana Muñoz, psicóloga y directora de Serbal, Centro de Desarrollos Sistémicos.

"Esto no significa, por ejemplo, decidir por él. Eso lo he visto en la clínica, con la queja de un hombre de 36 años, con cáncer, cuyos padres sentían que ellos debían determinar qué era lo mejor para él. La reacción de ese hijo fue de someterse, de un repliegue rabioso que explotó en forma de maltrato".

Emociones compartidas

Las emociones que surgen durante una crisis de salud pueden dar pie a que los padres sientan que sus hijos no están en condiciones de tomar decisiones. "Cuando se le anuncia la enfermedad grave, la persona tiene una regresión a estados emocionales de mayor dependencia y vulnerabilidad", explica Claudia Cartes, psicoterapeuta familiar y académica de la Universidad Andrés Bello.

"Pero ahí lo que más necesita es el apoyo de los padres para hablar de esa enfermedad, de los sustos que tiene, de lo que viene después", agrega la académica.

En esa conversación también es posible que se reflexione en conjunto acerca de las opciones que el hijo debe tomar, "pero siempre dejando el espacio para que sea él quien las tome", recalca la psicoterapeuta.

Y, además, les permitirá a progenitores e hijo moverse por las diversas emociones que trae una crisis de este tipo, complementa Susana Muñoz. "Hay que transitar por el miedo, por la negación, la pena, la rabia, la sensación de injusticia, porque es sano hacerlo. También hay que escucharse a sí mismo y a los otros y acompañarse en las emociones más que en el discurso".

Para vivir esto sin perder la propia salud, los padres mayores necesitarán hablar de sus sentimientos con familiares o amigos cercanos o con sus otros hijos, agrega Claudia Cartes.

Una contención emocional donde la información que entreguen los médicos juega un rol importante, concuerdan ambas especialistas. "Las personas tienen muchas ideas preconcebidas acerca de ciertas enfermedades. Esas ideas deben aclararse con los médicos y con el hijo paciente, para que no terminen generando tensiones", resume la psicoterapeuta familiar.

Susana Muñoz concluye: "Los padres pueden ayudar a ese hijo o hija a escuchar su cuerpo, a oír esa queja transformada en enfermedad. Pero siempre con la emoción como base".

 Búsqueda de sentido

La psicóloga Susana Muñoz trabaja con familias que viven este tipo de crisis ayudándoles a aceptar su propia historia, enfrentando las culpas, la sensación de haber hecho algo mal, de que la enfermedad es un castigo.

"En esa búsqueda, las familias desmitifican ideas, muchas se reconcilian, otras que se afirman en la fe, les pasan cosas muy buenas".



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<p><b>Los padres</b> pueden asumir tareas prácticas que serán de gran ayuda para un hijo o hija enfermo, como entretener a los nietos. </p>

Los padres pueden asumir tareas prácticas que serán de gran ayuda para un hijo o hija enfermo, como entretener a los nietos. 


Foto:AP

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