Falleció ayer a los 89 años, en Barcelona:
Los claroscuros de Samaranch en su hora final

El español fue el arquitecto del olimpismo moderno, pero en sus 21 años de mandato en el COI se incubaron males como la corrupción y el dopaje. "Se decía que el olimpismo dejó al barón Pierre de Coubertin en la ruina y a Samaranch como millonario", recuerda el dirigente chileno Luis Moreno, quien trató con él.  

Rodrigo Fluxá N. 

Decir que ayer falleció uno de los hombres más influyentes del deporte en el siglo XX no es una exageración: la insuficiencia cardíaca que se llevó a Juan Antonio Samaranch, a los 89 años, cerró un capítulo mayor del olimpismo moderno.

El español se hizo cargo del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1980, con los Juegos devaluados y las arcas del organismo casi sin flujo. Fue en eso un visionario, en un mundo en extremo conservador: se alió con multinacionales -Adidas y Coca Cola fueron sus socios desde el día uno- para transformar las Olimpíadas en el principal evento deportivo del planeta, transándolos en el mercado sin los complejos de la carta olímpica. Los Angeles 1984 fue su tarjeta de presentación.

Todos sus esfuerzos se centraron en eso: mejorar el show. Gustavo Benko -presidente del COCh entre 1980 y 1984, período tras el cual fue suspendido de por vida para ejercer cargos deportivos- fue uno de los chilenos más cercanos a Samaranch. Y recuerda haber tratado con él varias veces otro de los temas que marcó la agenda del español. "Él siempre quiso que los deportistas profesionales estuvieran en los Juegos. Yo, siguiendo el espíritu del barón Pierre de Coubertin, era reacio, como muchos otros. Pero terminó convenciéndolos de que no se podía ir contra la modernidad. Se fue un gran hombre", recuerda.

Precisamente Benko propició la única visita de Samaranch a Chile. Fue en marzo de 1981, para una Academia Olímpica, especie de reunión de miembros del COI. Estuvo una semana en el país, con un impasse con el gobierno militar incluido. "No voy a comentarlo, aunque estuve ahí. Pero fue incómodo, porque por muy afines que fueran en temas políticos, Samaranch siempre defendió la independencia de las autoridades deportivas. En eso no transaba".

Partidario de Franco

La vida política del hispano, antes de su carrera en la dirigencia deportiva, fue siempre una piedra en el zapato: fue ferviente seguidor del dictador Francisco Franco, operador del partido en Barcelona y simpatizante del nacionalsocialismo. "Franco marcó una de las épocas más brillantes de la historia de España", dijo en una oportunidad. Siempre le recordaron esa frase.

"Los medios lo están tratando como un santo, pero pese a que logró modernizar toda una ciudad con dinero de Europa en Barcelona 1992, te aseguro que hay bastante gente ahí de fiesta, literalmente celebrando esta noche. El régimen de Franco fue brutal y él fue parte importante en la zona", le dice a "El Mercurio" Andrew Jennings, periodista inglés autor de varios libros sobre el olimpismo, entre ellos "El Señor de los Anillos" (1992), donde describió, en detalle, las prácticas en el COI durante la época de Samaranch.Esas críticas contrastaban con su brillante gestión financiera. El programa Top (Top Olympic Partners) hizo que los ingresos aportados por los auspiciadores pasaran de 7 millones de dólares en 1976, a 96 millones entre 1985 y 1988, y alcanzaran los 576 millones cuando dejó el COI en 2001. En Beijing se recaudaron US$ 1.000 millones.

La corrupción

Junto con el dinero también apareció la falta de probidad, especialmente a la hora de elegir las ciudades sede. El escándalo de Salt Lake City destapó todo: cinco miembros de COI, entre ellos el chileno Sergio Santander, fueron defenestrados por recibir coimas. Aunque no lo tocó directamente, significó una mancha mayúscula en su legado.

Luis Moreno fue vicepresidente del fallecido Santander y sostuvo varias reuniones con Samaranch. "Era un gran diplomático, sabía todo de todos los comités. No se le pasaba nada. Lo de Salt Lake City le afectó mucho. En los pasillos el dicho era: al barón de Pierre de Coubertin el olimpismo lo dejó en la miseria y a Samaranch lo hizo millonario", cierra.

El hispano se mantuvo siempre cordial con Chile, aunque Santander no fue santo de su devoción: quería a Benko como miembro del COI, pero las conexiones políticas en Chile pudieron más. "Sabía los problemas que tenía Santander. Una vez me paró en una reunión y me dijo: 'dígale a Sergio que deje actuar a los demás'. Nunca entendí a qué se refería. En Salt Lake City cayeron cinco, lo más débiles, pero eran muchos más los involucrados. En la elección de las sedes había mucho lobby, uno veía los regalos que se hacían, invitaciones, mujeres, incluso caballos. Así funcionaba eso entonces", dice Moreno.

Tras ese escándalo, Samaranch impulsó varias reformas para evitar que la situación se repitiera. A final de su gestión lidió con su otro dolor de cabeza: el dopaje generalizado. "Es su legado. Es ver a Usain Bolt batir el récord mundial en Beijing y que todo el mundo se pregunte: ¿está dopado? Está es la lógica de Samaranch: más récords, más telespectadores, más auspicios, más plata para todos", cierra Jennings.

Su última gran misión fue la candidatura de Madrid 2016. Ya muy avanzado en edad desempolvó sus contactos. Los Juegos se fueron a Río de Janeiro.

 


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¿Salt Lake City? Samaranch es un tipo listo. Sabía de todo eso, era parte importante de esa corrupción. Andrew Jennings Periodista inglés
"¿Salt Lake City? Samaranch es un tipo listo. Sabía de todo eso, era parte importante de esa corrupción". Andrew Jennings Periodista inglés

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