El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, sale en defensa de la propuesta de indulto:
"La consigna 'ni perdón ni olvido' no es compatible con un pueblo de hondas raíces cristianas"

Si bien concordó con las organizaciones de derechos humanos en que "olvido no puede haber", el cardenal enfatizó que si Chile quiere tener una sociedad reconciliada, debe poner el perdón junto a la verdad y la justicia.  

NELLY YÁÑEZ N. 

El miércoles 21 no fue fácil. Ese día, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz (76), emprendió una de sus últimas misiones antes de dejar este año el cargo: entregó en La Moneda al Presidente Sebastián Piñera -junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic- una propuesta de indulto Bicentenario, que no ha estado exenta de polémica, por incluir a militares involucrados en violaciones a los derechos humanos.

-¿Cuál es el interés esencial de la Iglesia con esta propuesta? ¿Que el gobierno adopte los criterios de "justicia con clemencia" y los aplique caso a caso, u obtener una propuesta de ley general de beneficios carcelarios que entregue la decisión al Congreso?

"La decisión sobre cuál es la medida adecuada no nos corresponde. Lo que nos importa es la situación de una gran cantidad de mujeres y hombres, que aparte de la privación de la libertad, sufren muchas otras penas, como el hacinamiento en muchos recintos penitenciarios, la violencia que esto genera, el ocio que deprime, la carencia de medidas suficientes de rehabilitación, la actitud inhumana que se expresa ante personas muy ancianas o en hacer fallecer en las cárceles a enfermos, cuya enfermedad está en etapa terminal. Y, también, la falta de lugares que acojan a los que salen de la cárcel para ayudarlos en su reincorporación a la familia, al mercado del trabajo y a la sociedad. Queremos que la sociedad pueda dialogar sobre estos temas y que después de promover la justicia, también opte por una actitud de clemencia y misericordia".

-No obstante, el rechazo principal obedece a la incorporación en los beneficios a involucrados en violaciones a los derechos humanos. ¿Lo tenían presupuestado?

"La oposición comenzó mucho antes de que se conociera lo que pediríamos. Muchos argumentos se esgrimieron sin que se conociera el texto que presentamos. Hay oposición de organizaciones de derechos humanos y de quienes están empeñados en una justa lucha contra la delincuencia. Pero esta propuesta no alienta a los delincuentes, ya que no beneficia a los que actualmente delinquen...".

-¿Tampoco alienta la impunidad?

"Hay quienes entienden esta propuesta como impunidad, pero tampoco es así. Con mucha fuerza se han opuesto las organizaciones que más han luchado para que se haga justicia por los delitos ocurridos durante el régimen militar, que golpearon violentamente a Chile. Su lucha merece todo nuestro apoyo. Pero no impide que haya justicia con clemencia. Por lo demás, la consigna 'Ni perdón ni olvido' no es compatible con un pueblo de hondas raíces cristianas. Olvido no puede haber. Pero si queremos una sociedad reconciliada, tendremos que poner sus bases en la verdad y la justicia, pero también en el perdón".

-¿Ve posible este diálogo? Hay quienes estiman injusto aplicar criterios de humanidad a los condenados por casos de derechos humanos, aunque sean ancianos o enfermos terminales.

"Es necesario que en esta discusión se entienda el valor del perdón, de la clemencia, de la dignidad en la tercera edad y de la dignidad en la muerte. El perdón ante la fragilidad humana no debe confundirse con impunidad, la cual, según nuestra propuesta, es considerada como una injusticia. En nuestra petición propusimos que la reflexión considere, en los casos de derechos humanos, cuatro criterios, a saber: el grado de responsabilidad que le cupo a la persona condenada, el grado de libertad que tuvo al actuar, los gestos de humanidad que mantuvo con los secuestrados y el arrepentimiento que ha manifestado por los delitos cometidos. Asimismo, nuestra petición expresamente propone a la autoridad excluir del indulto hechos de sangre".

-¿Por qué demoró tanto la Iglesia en formalizar los criterios de su propuesta anunciados hace tantos meses?

"El tema es muy delicado, exigió estudio, y como despierta reacciones encontradas, si hubiese sido presentado en los meses cercanos a la última contienda electoral, se hubiera empantanado".

-Se ha dicho que el cardenal Silva Henríquez no habría concordado con la propuesta actual de la Iglesia. ¿Qué piensa usted al respecto?

"Recuerdo un encuentro, en el que estuve presente, entre don Raúl y un grupo de chilenos en el exilio, realizado en Schöenstatt, Alemania. Después de la misa, alguien le preguntó qué caminos veía para que la población de Chile, tan dividida, pudiera encaminarse hacia una convivencia democrática y pacífica. En su respuesta mencionó la reconciliación y el perdón. Una señora le manifestó cuánto había sufrido por la desaparición y el homicidio de familiares y compañeros muy queridos, y le dijo al cardenal que ella rechazaba el perdón para salir de la crisis. Muy serio, afectado por el sufrimiento de la persona exiliada, le manifestó: "Señora, comparto y respeto profundamente su dolor. Comprendo que usted todavía no pueda perdonar. Pero como discípulo de Jesucristo, estoy convencido de que el perdón es necesario para que Chile recupere la paz". Todos en la Iglesia somos discípulos de Aquél que le pidió a Pedro que no perdonara siete veces, sino setenta veces siete; es decir, siempre. Además de la justicia, el perdón dado y recibido sana muchas heridas".

-¿La Iglesia borró todo lo bueno que hizo en derechos humanos durante el gobierno militar, con la Vicaría de la Solidaridad, como lo sostuvo Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos?

"Es imposible borrar todo lo bueno que se hizo. Es parte de la historia. Por esos hechos, la Iglesia recibió el reconocimiento no sólo de organismos internacionales, sino, sobre todo, de innumerables familias que vivían en la indefensión, el temor y el sufrimiento, porque sus parientes estaban desaparecidos y podrían estar siendo torturados, o podrían haber sido asesinados. Quienes trabajaron en la Vicaría de la Solidaridad lo hicieron arriesgando su seguridad personal y su buen nombre. Lo hicieron como discípulos de Jesucristo, velando por los más afligidos de la sociedad. Dificulto que las incontables familias que recibieron ayuda en los tiempos más difíciles borren de su espíritu lo que hizo la Iglesia por ellas".

-Hay unos 50 o 60 ex funcionarios de las Fuerzas Armadas cumpliendo prisión por causas de derechos humanos. ¿Cuántos de ellos cree la Iglesia que podrían beneficiarse con la propuesta?

"Nosotros no hicimos ese cálculo. El número dependerá de los criterios que adopte el gobierno. A nuestro parecer, no cabe ni un indulto generalizado, que vulneraría los tratados internacionales, ni el rechazo a todo indulto en casos particulares. La responsabilidad por los delitos fue, en muchos casos, del todo diferente. Recuerdo, por ejemplo, a un militar de muy baja graduación que no acató la orden de matar, arriesgando su propia vida. Su desobediencia, realmente heroica, fue por respeto a los derechos humanos. El delito suyo consistió en no denunciar ante los tribunales lo que había visto. En vista de estas diferencias, en nuestra petición propusimos que la reflexión considere algunos criterios".

-Detractores de la propuesta sostienen que ésta busca distraer la atención pública de los casos de abusos sexuales denunciados contra sacerdotes.

"De ninguna manera. Ésta es una propuesta de perdón y clemencia en el contexto del Bicentenario. Como Iglesia no buscamos "distraer la atención", sino seguir la enseñanza de Jesucristo. Hace dos años nos propusimos en la Conferencia Episcopal pedir un indulto con ocasión del Bicentenario. Tratando el tema con el gobierno anterior, pensamos que no convenía dar a conocer la proposición en pleno período electoral. Por eso, la iniciativa se atrasó. Sobre las acusaciones tan publicitadas contra algunos sacerdotes, que son más recientes, para nosotros lo importante es que los tribunales establezcan la verdad y hagan justicia".

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''Queremos que la sociedad pueda dialogar sobre estos temas, y que, después de promover la justicia, también opte por una actitud de clemencia y misericordia".

''A nuestro parecer, no cabe ni un indulto generalizado, que vulneraría los tratados internacionales, ni el rechazo a todo indulto en casos particulares. La responsabilidad por los delitos fue, en muchos casos, del todo diferente".

 Su sucesor en Santiago será nombrado en Roma en septiembre próximo

A pesar de los cambios que ha habido a nivel eclesiástico, el cardenal Errázuriz afirmó que se mantiene la fecha de nominación de su sucesor en el Arzobispado de Santiago. "Cuando estuve en Roma en junio -dijo-, el cardenal prefecto de la Congregación para los Obispos, Juan Bautista Re, me comunicó que la reunión en la cual se trataría el nombramiento del próximo arzobispo de Santiago tendría lugar en septiembre. Entretanto, asumió como prefecto de esta Congregación el cardenal canadiense Marc Ouellet, pero este cambio no debiera afectar la fecha del nombramiento".

-¿Es cierto que planea tomar un descanso de unos seis meses en Schönstatt de Alemania y que va a escribir un libro?

-"En realidad, no lo sabía".



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Foto:HéCTOR YAÑEZ


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