PINTURAS Nuevo mural para una estación:
Geisse en el metro

Waldemar Sommer 

Si algo puede enorgullecer al Santiago contemporáneo es su creciente línea de trenes subterráneos. Por ello, resulta indispensable, educativo, seguir enriqueciendo sus estaciones con obras de arte. En ese sentido, sin embargo, no todas los paraderos del metro capitalino han tenido igual fortuna. Sí su ornato más reciente constituye un acierto. Para apreciarlo, vale la pena desplazarse hasta Estación Central. Allí, sin salir del andén, cuelga el conjunto de pinturas sobre tela "Mural de la ingeniería chilena", el último trabajo de Roberto Geisse. No obstante la importancia pública de esta creación nacional, su montaje denota no sólo improvisación, sino hasta menosprecio por la obra. De ese modo se la ha colocado directamente sobre las baldosas originales del lugar, cuyos naranjas y castaños claros chocan, destemplados, con la coloración refinada del mural. Además, la iluminación pasa por alto las exigencias propias de la obra y sigue siendo la misma que antes allí estaba. ¡Qué diferencia con la ambientación que consiguió imponer Muñoz Vera para su obra en Estación La Moneda!

Pero concretémonos mejor en las excelencias del aporte en amplias dimensiones de Geisse. Comprende tres partes que abarcan los costados norte, oriente y sur de la estación. En el primero se desarrolla la industrialización del Chile norteño. Dentro de la bien recogida inmensidad de la meseta desértica asoman Chuquicamata y una acertada imagen gráfica de mineros de un pasado hoy remoto -rescate fotográfico y única concurrencia humana en la obra-, los observatorios astronómicos de la región. Sin perder continuidad, el lado que atraviesa por lo alto los rieles del ferrocarril ofrece armonioso contraste con las figuraciones anteriores. Aparece un puerto de embarque con su largo malecón; enseguida, la Cordillera de los Andes con Santiago y algunos de sus edificios emblemáticos; la mina El Teniente con sus característica construcciones. Remata este costado el viaducto del Malleco, pero tampoco falta el lirismo de un paisaje con arbolito diminuto.

Completa el conjunto el flanco sur, donde el pintor nos conduce al Chile cada vez más austral. Emergen otra autopista, una usina con sus poderosas tuberías, el río de fuego metálico de Huachipato, la quietud de simples herramientas de trabajo. Al final, el Estrecho de Magallanes y sus marinas plataformas petroleras. La permanente destreza del dibujo, las síntesis transfiguradoras, la magnífica composición, la subordinación de los detalles narrativos al efecto de conjunto, la unidad cromática admirable -grises dominantes, amarillos, algún rojo- permiten esa fluidez y continuidad visual tan difícil de alcanzar en trabajos de esta clase.

En la sala de arte CCU

Poco propicia para la pintura nos parece la un tanto solemne sala CCU. Hoy, además, los cuadros de Guillermo Lorca sufren un montaje desfavorable, colgantes y apiñados en tres filas paralelas. Sin duda estamos frente a un nuevo y joven pintor adscrito a un realismo embellecedor y dotado de un talento plástico muy fuera de lo común. Realizados entre 2008 y 2010, sus óleos sobre lienzo dejan ver, empero, logros desiguales. No sólo el montaje, sino que algo más grave atenta ahora contra sus resultados. Al parecer, se trata de apremios de factura. Encontramos, así, cuadros a medio terminar -el de la nana ante el niño taimado, por ejemplo- e, incluso, despistes de dibujo, sobre todo a través de los paños. Al respecto, valga recordar nada más que la tela espesa y colgante alrededor del niño acurrucado, en "Pieza I". Comparemos esta pintura con la limpieza y pulcritud de la gran cortina junto a la muchacha, en "S/T" de 2008. A este último trabajo agreguemos otros atractivos y bien acabados aciertos de Lorca: "Autorretrato", de 2009; de igual año, "Terita" y "Pieza II", ésta con una situación de sugerencias sutiles. A diferencia de ella, el resto del sector que muestra escenificaciones bastante teatrales corre con frecuencia el peligro de ser dominado por el elemento anecdótico que, en las jóvenes gigantescas, se acerca demasiado al tremendismo argumental.

 

EN SISTESIS Gran pintura de Roberto Geisse , con bien coordinadas visiones de nuestro progreso industrial se monta en estación del metro. En tanto, el muy bien dotado y joven Guillermo Lorca se da a conocer de manera dispareja.


 

 


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Estilo.Algunas delas pinturasde Lorca muestran escenificaciones bastante teatrales.
Estilo.Algunas delas pinturasde Lorca muestran escenificaciones bastante teatrales.
Foto:GUILLERMO LORCA

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