Altos costos fijos, cierre del área dramática y la "parrilla flexible" complicaron la situación:
La cadena de errores que llevaron a Canal 13 a acumular una deuda de más de US$ 55 millones

Sucesivas administraciones intentaron modernizar una estructura rígida, con costos más altos que el resto de los canales. La UC decidió salvar la situación, vendiéndoles el 67% a los Luksic.  

B. Aguirre y J. Alvarado 

La números hablan por sí solos: Canal 13 adeuda unos US$ 45 millones a terceros, otros US$ 10 millones a la propia Universidad Católica, además de deudas de corto plazo y la apremiante necesidad de capital de trabajo. Todos, costos que ahora asumirá el nuevo controlador, los Luksic.

¿Pero cómo es que llegó el canal a acumular una deuda como ésa? La respuesta no se limita a un hecho particular ni reciente, sino más bien a una serie de errores que se fueron sucediendo y sumando.

En los 90, con la aparición de los canales privados, comienzan los primeros problemas. Megavisión, La Red, Chilevisión y un renovado TVN entraron a la carrera por la publicidad dejando atrás a Canal 13, que llevaba un cuarto de siglo dirigido por Eleodoro Rodríguez Matte.

En 1998, este hombre que se caracterizó por una administración paternalista y que concentró las decisiones en sus manos, murió sin dejar un sucesor. En esos años ya había pérdidas económicas, que se calculaban en $3.500 millones. Fuentes del canal cuentan que tras su muerte se descubrió que el déficit era mucho mayor. Se citan, por ejemplo, millones de pesos perdidos en derechos de películas que nunca fueron transmitidas y, por lo tanto, nunca se pasaron a gasto.

La modernización y el cambio eran necesarios. Y buscando nuevas ideas, se nombró a Rodrigo Jordán como director ejecutivo. A menos de diez días de haber tomado el cargo, Jordán reestructuró por completo la plana ejecutiva de la estación. Creó el primer matinal (un dolor de cabeza hasta hoy), cambió a los sacerdotes que hacían el comentario religioso y descabezó el área informativa. Nacieron nuevas áreas y se cambió la imagen del canal, achicando la sigla UC del logo y eliminando al "angelito", todo a una velocidad demasiado rápida para la estación.

Su gestión se vio marcada por el despilfarro en que se convirtió el Festival de Viña, que el canal se adjudicó en 1999 por cerca de $700 millones anuales. Aunque el evento es una reconocida vitrina para levantar rostros y programas, trajo pérdidas verano tras verano.

El milenio comenzó con una nueva administración a cargo de Jaime Bellolio, consuegro del entonces rector Rosso, cuya gran misión fue terminar con los números rojos. Se disminuyeron los sueldos escalonadamente y se ajustó el convenio colectivo de los trabajadores. Cayó en un 50% el número de personas free lance y con contrato fijo. Se creó, además, una dirección de operaciones para optimizar la gestión. Y, lo que fue más evidente para la pantalla: se redujeron los presupuestos de los programas, bajando la calidad y el rating.

Siguiendo la política de "programa que no se financia, no se puede hacer" se puso fin al área dramática. En 2000 se suspendió la teleserie chilena "Corazón pirata", y se reemplazó por "Yo soy Betty, la fea". Si bien triunfó en rating, la estación perdió en competitividad, al estar más de un año sin teleseries locales.

El sucesor de Bellolio, Enrique García, encabezó el último gran año de Canal 13: en 2003, "Protagonistas de la fama" y "Machos" se transformaron en éxitos que atrajeron auspiciadores y a un público joven que la estación había perdido. Sin embargo, se generaron críticas y cuestionamientos en la PUC, que se agudizaron tras el testimonio de Gema Bueno en "Teletrece". En enero de 2004, la universidad aumentó las atribuciones del Consejo Asesor para supervisar la gestión y los contenidos de la estación.

En los números, García recuperó las pérdidas de 2002, de unos $6.000 millones a $1.071 millones en azul en 2003. Su gestión terminó con el fallido intento de vender parte del canal al empresario mexicano Ángel González.

Monstruo de dos cabezas

A pesar de los ajustes, el 13 seguía teniendo un "ejército de caciques", lleno de gerentes, subgerentes y productores ejecutivos con un alto nivel de sueldos. Tras las desconfianzas que generó García, la PUC eligió a alguien de sus filas: Eliana Rozas. Sin embargo, la directora ejecutiva debió convivir con Sergio Cavagnaro como gerente general, lo que generó una pugna de poder entre quien dirigía la programación y quien manejaba las platas para financiarla. Surgió así lo que se llamó "el monstruo de dos cabezas".

A Rozas la sucedió Mercedes Ducci. Junto a ella, se sumó un tercer actor a esta pareja que compartía el poder: Patricio del Sol reemplazó como presidente del Consejo Asesor al ahora superintendente de Valores y Seguros, Fernando Coloma. Del Sol asumió con más injerencia, incluso tomando decisiones en el día a día.

Junto a Ducci y Del Sol surgió la figura de Vasco Moulian, director de programación. Si bien el canal llegó a estar primero en audiencia gracias a la controvertida "parrilla flexible" -en la que la programación se cambiaba minuto a minuto de acuerdo al rating-, el movimiento de programas ahuyentó a televidentes tradicionales y generó desconfianza en avisadores y socios, como la ANFP (Moulian suspendió a última hora la emisión de un partido, porque el people meter estaba bajando). En este período (2007-2010) dejaron el canal figuras clave, como Verónica Saquel, del área dramática, y Juan Pablo González, encargado de estelares, quien este año llenó de rating y dinero a CHV con "Fiebre de baile".

 Los nexos de los Luksic con la UC

A principios de 2007, el nombre del grupo Luksic ya había sonado como potencial socio de Canal 13. Conversaciones de carácter informal, finalmente se complicaron por la negativa del canal a ceder el control editorial. Para entonces, un punto importante de conexión entre ambos lados fue el gerente general de la estación televisiva, Sergio Cavagnaro, quien había trabajado por años con los Luksic.

Llegado en 1985 al grupo, pasó por diversos cargos hasta convertirse en 1997 en asesor de la gerencia general y gerente corporativo de tecnología y recursos humanos de Quiñenco, y director de LQ Inversiones Financieras, la sociedad controladora del Banco de Chile.

Pero los nexos entre el clan y la estación televisiva no se limitaban a Cavagnaro.

En 2004, Andrónico Luksic alcanzó la cumbre más alta del mundo, el Everest, junto a otro ex ejecutivo del canal: Rodrigo Jordán. Tanto se estrecharon los lazos entre ambos, que al día de hoy Jordán participa como consejero de la Fundación Amparo y Justicia que preside Andrónico Luksic. En la misma fundación también es consejero monseñor Andrés Arteaga, vice gran canciller de la UC, y el tesorero es Rodrigo Terré Fontbona, quien el viernes acompañó a Luksic en la firma del acuerdo con la universidad.

A esto se suman importantes donaciones de la familia Luksic a la UC: en 2008 acordaron financiar la construcción del edificio "Andrónico Luksic Abaroa", que albergará el Centro de Minería. Además, se creó una cátedra dedicada al tema minero, que lleva el nombre del empresario. El año pasado, la familia inauguró el aula magna "Andrónico Luksic Abaroa" en la Escuela de Administración UC.

El momento de Canal 13 hoy: una estructura rígida y caída de la inversión publicitaria

La difícil situación actual de Canal 13 se refleja en el presupuesto de trabajo de 2010, que se aprobó en enero sólo por los primeros tres meses del año, cuando se decidió reevaluar la situación. Entonces se constató que las pérdidas de la estación eran más grandes de lo pensado. En un mes crítico por el terremoto, UC-TV registró en marzo una impresionante caída de 46,2% en su inversión publicitaria. Pero a diferencia del resto de los canales, no logró recuperarse en abril, cuando fue la única estación con una variación negativa, de -29%.

Conocedores de la industria explican que a diferencia de otros canales, el 13 tiene una estructura muy rígida y su nivel de gastos sigue siendo más alto. Mientras empresas como Chilevisión externalizan servicios y han abaratado costos, la estación católica tiene más personal contratado y con sueldos dispares para una misma función. A UC-TV los programas le resultan más caros de producir y generan menos ganancias que su competencia. Canales internacionales como la BBC también enfrentan una situación similar de rigidez.

La llegada del nuevo rector, que en cuatro meses sopesó la situación, y el término del período del cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien no quiso heredarle este problema a su sucesor, aceleraron la negociación con los Luksic.

Trascendió que en el Consejo Superior del viernes se felicitó a ambos por la valentía de tomar esta decisión. Además, se consultó si hubo otros empresarios cercanos a la iglesia contactados para invertir en el canal. Y aunque efectivamente los hubo, finalmente éstos no habrían mostrado interés.

Tras la llegada de Marcelo Von Chrismar, el séptimo director ejecutivo en 12 años, han regresado a la estación ejecutivos como Eliana Rozas, ahora a cargo de los servicios informativos, y Patricio Hernández, como director de programación. Ambos dejaron sus labores en CNN Chile. Además, ha trascendido que se negocia el retorno del director de estelares Juan Pablo González y de la productora de teleseries Verónica Saquel.



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Foto:ANDREA ROBLES

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