Una colocación histórica

 

Chile acaba de concluir la colocación de dos bonos soberanos -uno en dólares y, por primera vez, uno en pesos- por un monto agregado de poco más de US$ 1.500 millones.

Las favorables condiciones obtenidas son inéditas en nuestra historia. Ello refleja la solidez y credibilidad que nuestro país ha sido capaz de construir, y también constituye un respaldo a la conducción económica del gobierno del Presidente Piñera.

La señal es clara: los inversionistas perciben que se están haciendo bien las cosas en materia económica y que las perspectivas de la economía son auspiciosas.

Desde su primer empréstito en 1822, la República de Chile ha contraído deuda soberana en unas 60 ocasiones. La gran mayoría ocurrió durante el siglo XIX y hasta 1930, período en el que nuestro país tuvo una creciente integración al mercado de capitales internacional. Posteriormente, la República estuvo ausente por 70 años de los mercados externos, y volvió a emitir deuda soberana recién en 1999, aunque el proceso se interrumpió en 2004.

Con esta emisión, Chile regresa a los mercados internacionales de deuda. La colocación de US$ 1.000 millones a 10 años se hizo a una tasa de 3,89% anual, la más baja de nuestra historia.

A modo de comparación, entre 1822 y 2004, la tasa de colocación promedio (simple) fue de 6,37%, con un valor mínimo de 4,5% en 1896 y un máximo de 9,93% en 1822. Por su parte, la tasa de colocación promedio para las emisiones con duración superior a 5 años efectuadas entre 1999 y 2004 fue de 6,13%.

La colocación en dólares se realizó con un spread de apenas 90 puntos base por sobre la tasa a la que se endeuda el Tesoro de EE.UU. Este spread es también el más bajo para Chile para emisiones de similar duración.

Ningún emisor soberano ha logrado durante 2010 un spread tan reducido como el obtenido por Chile. Este spread es además menor que el que se observa en el mercado secundario para soberanos de similar duración de países como Corea, Israel, Polonia, Italia, Irlanda, España o Portugal.

La colocación también se tradujo en una baja en la medida del riesgo país. Esto es natural, toda vez que los bonos globales permiten proveer seguros de no pago a un costo inferior.

Los Credit Default Swaps (CDS) de Chile, una medida del riesgo de moratoria, han caído 10 puntos desde que se emitieran los bonos, y son, por mucho, los más bajos de la región y similares a los de varios países OCDE.

En pesos y en Chile

Por primera vez, además, Chile emitió un bono denominado en pesos (a 10 años plazo) por el equivalente a unos US$ 520 millones.

Ello responde a una decisión estratégica de dar una señal potente hacia la internacionalización del peso chileno y poner al mercado local en el radar de los inversionistas extranjeros.

Esta colocación se hizo también en condiciones extremadamente favorables: se obtuvo una tasa de 5,5% anual nominal, 60 puntos base por debajo de la tasa de referencia en el mercado doméstico. Ello implica un ahorro neto de unos US$ 25 millones para el fisco respecto del costo de endeudamiento doméstico.

Pero más allá de este ahorro, el descuento obtenido por sobre el costo de endeudamiento interno da cuenta de varios puntos importantes.

Primero, se abre una ventana de oportunidad para que nuestras empresas puedan diversificar sus fuentes de financiamiento y emitir deuda en el extranjero en pesos y en condiciones muy favorables, evitando afrontar el riesgo cambiario.

Segundo, y más importante, el tremendo interés mostrado por esta emisión (que se tradujo en una sobresuscripción de casi 8 veces) refleja el apetito que tienen los inversionistas internacionales por invertir en títulos domésticos, haciendo subir su precio o, lo que es lo mismo, bajar la tasa interna. En efecto, luego de la emisión soberana, la tasa de interés de papeles del Tesoro chileno de similar duración cayó aproximadamente 20 puntos base.

Más profundidad

Por último, el diferencial de tasas obtenido también admite una tercera lectura. Refleja la existencia de costos de transacción que, de una u otra manera, subsisten en nuestro mercado de capitales e impiden una mayor integración de éste con el resto del mundo.

En el Gobierno estamos conscientes de la necesidad de avanzar en resolver estos obstáculos. Mayor integración permitirá diversificar las fuentes de financiamiento para nuestras empresas y disminuir permanentemente su costo de financiamiento, haciendo más competitiva nuestra economía.

La recientemente lanzada Agenda Mercado de Capitales Bicentenario contendrá propuestas concretas en esa dirección. Se trata de remover obstáculos para que los inversionistas extranjeros participen de nuestro mercado de capitales, potenciando así su profundidad y desarrollo.

 


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