Pablo Halpern, ex asesor de Frei y Bachelet, explica su "reinvención" fuera del poder:
"La política es una puesta en escena"

Un día después de la presidencial tomó un avión a Washington y no se supo más de él. Esta semana "reapareció" como productor teatral. Aquí, tras nueve meses de silencio, habla de su cambio de giro y por primera vez desmenuza las responsabilidades en la derrota de la Concertación.  

Eduardo Sepúlveda M. 

¿Qué hace un tipo como Halpern en un lugar como ése?

Para la mayoría de los chilenos fue una sorpresa enterarse de que el ex consejero de Michelle Bachelet y Eduardo Frei, tras un par de décadas dedicado a la comunicación estratégica, iniciaba una nueva carrera como productor teatral de obras pensadas para triunfar en Broadway.

Lo último que se supo de él es que inmediatamente después de la primera vuelta de la elección presidencial volvió en silencio a Washington DC (donde está radicado con su familia) después de haber dirigido al menos una porción de la campaña de Eduardo Frei, que terminó siendo la más fallida en 20 años de Concertación.

El año 1993 Halpern fue clave en que Frei llegara a La Moneda. También lo fue para Bachelet el 2006. Pero la tercera fue la vencida. Esta vez no funcionó.

Sin embargo, asegura que este brusco cambio de giro no tiene que ver con eso: "Dudo que alguien que me conozca un poco se haya sorprendido con esto". Y sin pausa, sin esperar preguntas, se lanza a relatar su antigua relación con las tablas.

-"Mi pasión por el teatro partió a los 12 años, cuando mi madre me llevó a ver la obra del Ictus 'Cuestionemos la Cuestión'. Después de eso nunca me recuperé. Salí de ese teatro en un estado febril. No recuerdo la cantidad de veces que vi el montaje original de 'Tres Noches de un Sábado'. Deben haber sido cerca de diez. Patricio Contreras era para mí el equivalente a lo que hoy es Iron Man para mi hijo de 9 años. A los 16 tuve mi primera experiencia como actor profesional compartiendo el escenario con Tennyson Ferrada, Sonia Viveros, Jorge Álvarez, todos tremendos actores. Más tarde entré a estudiar teatro a la Universidad Católica...".

-¿Y por qué no se dedicó a la actuación?

-Después de tres años en la Escuela, lamentablemente no tuve la valentía para dedicarme a un oficio que en esa época era muy precario. Fue tan traumática la decisión de dejarla para irme a estudiar a Estados Unidos que no me dio el cuero para decirles en la cara a mis profesores que lo que en realidad estaba ocurriendo era que me iba del teatro. Supongo que lo intuyeron. Son personas que yo quería y admiraba. Con ellos aprendí una manera de mirar el mundo que ha sido determinante para mi vida y para el ejercicio de mi profesión. Es tal mi obsesión por el teatro que, por ejemplo, en un viaje a Londres vi tres obras en un día. A la mañana siguiente, volaba a Nueva York y ese mismo día después de siete horas de viaje vi dos obras más.

-¿Pero cuál es la verdadera razón que lo lleva a dedicarse en este momento de su vida al teatro?

-Este tipo de decisiones no son racionales. Esto tiene más que ver con el corazón que con la cabeza. Porque si me pongo a hacer demasiados cálculos, jamás doy el paso. Imagínese que de diez obras de teatro no musicales que se estrenan en Broadway, entre siete y ocho nunca recuperan lo invertido. La opción por dedicarse a este oficio sólo se sustenta en una pasión enfermiza. Y para bien o para mal, padezco de esa incurable enfermedad. La decisión, como todas las complicadas que se toman en la vida, ocurrió tras un proceso muy largo. Desde que abandoné el teatro he tenido un sentimiento de insatisfacción. Nunca me reconcilié con esa renuncia. Y he compensado contribuyendo al teatro desde donde he podido. En la Dirección de Comunicación y Cultura, durante el gobierno de Frei, creamos la Muestra Nacional de Dramaturgia. Cuando fui Decano de la UDD fundé la Escuela de Teatro. He hecho lo que he podido.

-¿Cuándo tomó la decisión?

-En la recta final de estos procesos hay un momento en que se produce un clic. Me ocurrió cuando regresé a Washington en enero. La ciudad estaba enterrada debajo de la nieve y no se podía salir de la casa. Mi señora me había regalado un libro acerca del legado del productor norteamericano Joseph Papp. Él se fijó una misión en su vida: dar acceso gratuito a los habitantes de Nueva York a producciones de obras de Shakespeare. Si hoy uno puede ir al Central Park a ver gratis a Al Pacino en un montaje del Mercader de Venecia es gracias a Joe Papp. La noche que terminé de leer ese libro me pregunté qué es lo que tiene que pasar para que yo no me vaya de esta vida sin siquiera haberlo intentado. En ese momento sentí que ya no había marcha atrás.

-¿Se cerró entonces su etapa como asesor comunicacional y consejero de políticos?

-Ya no me atrevo a declarar etapas cerradas. Pensé por mucho tiempo que la etapa del teatro estaba cerrada y mire en lo que estoy. Sólo puedo decir que ahora me cuesta mucho verme de regreso en esas pistas.

-¿Qué tiene que ver el teatro con la política?

-El teatro tiene que ver con todo. Con la política comparte una zona común porque, en su dimensión simbólica, la política es una puesta en escena. No quiero decir con esto que la política sea en esencia mentirosa. Lo que ocurre es que los políticos encarnan roles de similar manera que lo hacen los actores. Es parte del oficio. Y lo es porque los políticos no son sólo representantes de sus electores. También lo son de los valores y la visión que han decidido encarnar. Esto indudablemente requiere de dotes actorales. Hace unos años, el dramaturgo Arthur Miller escribió un ensayo titulado "Acerca de la Política y el Arte de la Actuación". En él elabora la idea de la similitud entre la política y la actuación. Ronald Reagan y Bill Clinton fueron grandes actores. Reagan en el rol de portador de un mensaje condensado en el slogan "un nuevo amanecer en América". Clinton, en el papel del contenedor afectivo de los dolores del pueblo norteamericano.

"En Chile no conocemos las campañas sucias"

-¿Leyó los dos libros que se escribieron sobre la campaña presidencial, el de Andrés Allamand y el de Eugenio Tironi?

-No. Sólo reseñas y extractos en la prensa.

-En uno de ellos lo acusaron de ser el cerebro de la estrategia de la "guerra sucia". ¿Fue una táctica correcta?

-Una cosa es que me hayan acusado de ser autor de una campaña sucia, pero otra distinta es que eso sea cierto. No tendría el más mínimo remilgo en reconocerlo si así hubiese sido. En Chile no conocemos las campañas sucias, porque nunca hemos tenido una.

-¿Por qué perdió Eduardo Frei?

-Son muchos los factores que deciden una elección. Pero el desafío ineludible de las campañas es hacerse cargo de lo que algunos denominan la "cuestión principal": el eje nuclear que atraviesa un proceso electoral. Este eje no lo definen los candidatos. Está dado por las circunstancias políticas y sociales de un país en un momento determinado. En simple, esta campaña fue acerca del cambio. Fue Piñera quien mejor encarnó la aspiración de cambio a la que la mayoría aspiraba. Por eso ganó. Esto también explica el éxito fuera de todo pronóstico inicial de Marco Enríquez-Ominami, por muy lejos, la mejor campaña de la elección.

-¿Cuánta responsabilidad tienen los asesores comunicacionales en el éxito de un candidato?

-Es difícil cuantificarlo. Obviamente, los asesores tenemos una cuota de responsabilidad tanto en el éxito como en el fracaso. Pero cuando uno lee a los analistas políticos sorprende cómo ignoran una cuestión elemental. Los candidatos no son títeres manejados por unos asesores, tienen opiniones propias acerca de lo que se debe hacer y decir y no son pupilos obedientes a los que se les indica cómo comportarse. En mi experiencia, hasta el más cercano de los asesores tiene una influencia con límites. No sólo porque los candidatos suelen hacerse aconsejar por muchos asesores, tanto formales como informales. Sino porque además ocurre que, de vez en cuando, ellos también tienen sus propias convicciones acerca de lo que hay que hacer.

-¿Y en el caso de un Presidente? Se han criticado las comunicaciones del nuevo gobierno...

-Me perece contra-intuitivo responsabilizar de la baja en las encuestas y en particular de la alta tasa de rechazo de Piñera a quienes ocupan cargos en el área comunicacional en su gobierno. En mi opinión, el principal problema de Piñera es Piñera, aunque paradójicamente él tiene un muy buen instinto comunicacional. Su dificultad es que no conecta bien con la gente. Su discurso suena mecánico, su ansiedad es demasiado perceptible y hay algo entre robótico e hiperventilado en su estilo. En los términos de Arthur Miller, Piñera no es un buen actor en su rol. Ahora, eso no es ningún pecado y tampoco significa que no pueda ser un buen Presidente. Pero los problemas tienen mucho más que ver con su estructura de personalidad que con una mala estrategia de comunicaciones. En todo caso, no hay que darlo por descontado. La práctica ayuda mucho y los presidentes tienen oportunidades de práctica permanentes. En estos últimos veinte años todos los presidentes, sin excepción, han mejorado sustantivamente su desempeño comunicacional durante el ejercicio del cargo.

-Como partidario de la Concertación y amigo del ex ministro Andrés Velasco, ¿qué opina de la tesis planteada por Francisco Vidal respecto de que el manejo económico del gobierno de Bachelet explica en buena parte la derrota de Frei?

-Ojalá Vidal tuviese razón, porque de esa manera todos quienes participamos de la campaña quedaríamos eximidos de responsabilidad. Sin embargo, no me hace sentido lo que plantea Vidal. La adhesión popular a las políticas económicas del gobierno de la Presidenta Bachelet se refleja en los altísimos niveles de adhesión que Andrés Velasco tuvo durante su gestión y después de ella. La gente tiene un juicio definitivo sobre la materia y ese juicio no coincide con el de Vidal.

-Como ex asesor de Bachelet, ¿cree que debiera repostular? ¿Tendría buenas opciones?

-Siento mucho afecto por la Presidenta, por lo que me cuesta ser objetivo. En lo personal, me gustaría verla nuevamente en La Moneda. Sin embargo si me desdoblo, y dependiendo de cómo uno entienda la política y los desafíos que tiene la Concertación por delante, sospecho que una nueva postulación de Michelle Bachelet podría ser indicativa de un traspié en el esfuerzo de renovación que se está haciendo, además de un reconocimiento tácito de la carencia de nuevos liderazgos. Pero si a lo que se aspira es a recuperar el gobierno, Michelle Bachelet no tiene competidores en la Concertación.

-¿Cree que Andrés Velasco pueda también ser una carta con opciones?

-No veo para nada a Andrés en esa idea.

 "Tengo una responsabilidad mucho mayor que la del resto"

-¿Qué errores propios o ajenos está dispuesto a reconocer respecto de lo que fue la estrategia de campaña de Eduardo Frei?

-No estoy en condiciones de reconocer errores ajenos, así que me centraré en algunos de los míos y tengo que ir más allá de la estrategia. Primero, no fui capaz de armar un equipo de comunicaciones cohesionado y mínimamente convergente respecto al modo como había que conducir la campaña. Fuimos una familia muy disfuncional y por el cargo formal que yo ocupaba en esa estructura tengo una responsabilidad mucho mayor que la del resto. También fracasé en el tejido de alianzas políticas mínimas necesarias para llevar adelante la estrategia más rupturista que yo promovía. Al menos en un comienzo, acompañé al candidato en la idea de no tener un jefe de campaña. Cuando me di cuenta que ese modelo no funcionaba, no fui ni oportuna ni suficientemente claro con él respecto de la necesidad imperiosa de jefatura política que teníamos. Fui imprudente en algunas declaraciones que hice en la prensa. Era suficiente con plantear mis puntos de vista más controversiales al interior de la campaña. Ellos no debieron haber formado parte de mi discurso público bajo ninguna circunstancia. Debí haberme ido de la campaña cuando me di cuenta que la estrategia que yo promovía no iba a ejecutarse. Eso ocurrió muy temprano y muchísimo antes de lo que la prensa se dio cuenta. En fin, podría seguir. Sólo quiero agregar que el relato general que hay acerca de la campaña de Frei es extremadamente parcial e incompleto. Hay cuestiones muy esenciales que han quedado fuera del radar. En todo caso, hace rato que decidí que no sería mi rol completar el registro.



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<p> Una nueva postulación de Michelle bachelet podría ser indicativa de un trasíé en el esfuerzo de renovación que se está haciendo.</p>

 "Una nueva postulación de Michelle bachelet podría ser indicativa de un trasíé en el esfuerzo de renovación que se está haciendo".


Foto:ALFONSO DIAZ

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   El Tiempo
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Puzzle
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Revista del Domingo
    Así es Bali.
    Alternativas  Académicas Ediciones Especiales