Primera Dama es la personalidad más popular del gobierno:
Michelle Obama se convierte en una figura clave de la campaña demócrata

Su capacidad para atraer al electorado joven y a las mujeres y para reunir fondos son sus principales atractivos.  

 

Es la figura más popular del gobierno, un ícono de la moda, es bien recibida en el extranjero, escuchada por votantes independientes y jóvenes, y ha resultado ser una excelente recaudadora de fondos. Tener a Michelle Obama en campaña es en estos momentos el mejor regalo para los atribulados operadores políticos demócratas que están buscando la fórmula que permita al partido del Presidente mantener la mayoría legislativa en las elecciones de noviembre.

Es que a diferencia de su marido, la Primera Dama ha podido mantener su popularidad entre las mujeres, los independientes y los votantes jóvenes que ayudaron a su familia a llegar a la Casa Blanca, dice The Washington Post. De hecho, durante la campaña la apodaron la "cerradora de tratos" por su habilidad para persuadir a los votantes indecisos a apoyar a su marido.

En los cerca de dos años que han pasado desde entonces, ella ha evitado las políticas partidistas y ha sido elogiada por los temas que defiende, como su campaña contra la obesidad infantil. Su estilo personal atrae un tipo de atención diferente hacia la Casa Blanca.

Por eso, ya está en los planes de campaña de los estrategas demócratas, quienes en las últimas semanas han hecho planes para que participe en las carreras más complicadas, particularmente en las que compiten mujeres, aseguró The Washington Post. La primera prueba fue el lanzamiento de la temporada al "aire libre" de su iniciativa "Let's move" ("Movámonos") para incentivar el deporte y la vida sana en los niños, en la que estuvo junto al líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y a la representante Dina Tutus.

"Michelle Obama tiene un gran perfil, es vista como alguien que se preocupa de su familia, de los niños y de su país", dijo al Post Celinda Lake, una encuestadora y estratega demócrata.

"Su iniciativa sobre la obesidad es considerada como extremadamente positiva por los votantes. Incluso realizar eventos sobre esa iniciativa con los candidatos sería una gran ventaja", añadió Lake.

Ocasionalmente, aparece en debates políticos en temas como la salud, pero generalmente se mantiene en sus temas, incluyendo ser la mentora de mujeres jóvenes, apoyar a las familias militares y frenar la obesidad infantil, todo mientras es la "madre en jefe".

La senadora por California Barbara Boxer ya ha pedido la participación de la Primera Dama en su campaña, al igual que el representante de Pennsylvania Joe Sestak, quien se está postulando al Senado. En julio, durante una reunión en la Casa Blanca con el Presidente Barack Obama, la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi -considerada la mujer más poderosa de la política estadounidense-, pidió la ayuda de Michelle Obama para reunir fondos.

Los asesores de la Casa Blanca estiman que la Primera Dama podría recaudar hasta US$ 20 millones.

"Ella apela a gente que podría no querer ir a un evento político", dijo Gerald Connolly, un representante por Virginia. En noviembre, la diferencia la hará la participación, y es ahí donde Michelle podría marcar.

Sestak dijo que la Casa Blanca ha sido "muy receptiva" a su pedido, y aunque asesores le habían ofrecido al Presidente, ella sigue siendo su primera opción. "Es un país de mujeres. Por primera vez en la fuerza laboral hay más mujeres que hombres", dijo. "Michelle ayuda a subrayar los cambios necesarios para apoyar mejor a la nueva familia trabajadora".

Pese a todas las ventajas, enviar a la Primera Dama a hacer campaña no es una decisión sin riesgos, apunta The Washington Post. Es que su margen de error es muy estrecho.

En la mira

Cada uno de sus movimientos es analizado por fans y enemigos políticos, como lo hicieron con sus vacaciones en España. Comentaristas en TV la calificaron de "mala" por dejar a su marido solo en su cumpleaños y "chica material" por ir a Marbella con una procesión de agentes del Servicio Secreto, amistades y personal, apuntó The New York Times.

Y a medida que se acercan las elecciones esa atención irá en aumento, al igual que el temor de los demócratas de que las críticas a la Primera Dama terminen opacando el mensaje del partido. Pero los asesores de la Casa Blanca están convencidos de que en el actual panorama no tienen más opción que desplegar los encantos de Michelle.

SOLICITADA

Desde que llegó a la Casa Blanca, la Primera Dama ha aparecido en la portada de 12 revistas.

66 %

de aprobación tiene Michelle Obama, lo que la convierte en la figura más popular del gobierno. En el último mes, el respaldo a su marido , el Presidente, ha fluctuado entre 48 y 45%.



 El precedente de Laura Bush

En las midterm de hace cuatro años Laura Bush asistió a más de 70 eventos, cuando su tasa de aprobación era casi el doble que el escuálido 40% de su marido, George Bush.

"Hizo todo lo que se le pidió y mucho más", dijo Anita McBride, la ex jefa de gabinete de Laura Bush. "Pero no es la parte más agradable del trabajo y siempre hay tensiones porque hay políticos que van a armar el programa más agresivo posible, y la oficina de la Primera Dama va a querer evaluar eso y asegurarse de que no estén utilizando mal su figura".



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Foto:REUTERS


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