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A cada uno de su single malt

Viernes 20 de agosto de 2010

El pináculo del whisky se llama single malt, o whiskies hechos ciento por ciento de granos de cebada malteados y elaborados en una misma destilería. Su mundo es infinito, tanto que hay uno para cada tipo de personalidad.
 


Por Patricio Tapia 


 

 Para principiantes arriesgadosLa turba es materia orgánica, barro que crece a razón de milímetros por década y que en un par de miles de años se convertirá en carbón. Pero antes de que eso ocurra, se usa como combustible en el proceso del malteado del whisky, para secar los granos de cebada germinada. Eso imparte un aroma ahumado y terroso que es característico de los whiskies de la isla de Islay, en Escocia, donde la turba abunda y se cosecha por todos lados. Este aroma, sin embargo, es tan fuerte que uno lo ama o lo odia. En Islay, además, va acompañado de whiskies potentes, de gran fuerza y personalidad.
Para consumidores avezados

En el envejecimiento del whisky, la madera más usada es la americana, de barricas de Bourbon, pero no es la única. Hay casos también en el que se usan barriles de jerez, lo que de inmediato cambia el carácter del whisky. El color se vuelve más dorado, la intensidad de los sabores crece y, cómo no, también el resultado da esas notas yodadas de los buenos jereces españoles.
Destilerías como Glenmorangie han ido más lejos afinando sus whiskies en barricas de Sauternes, en barriles de oporto y también en barricas usadas en la Borgoña.

 

Para comenzar a aprender de whiskyAunque la relación entre la naturaleza y el carácter del whisky no parece tan evidente como sucede en el vino, hay algunos casos en que en ciertas áreas se dan whiskies con personalidad similar como es el caso de los whiskies de las tierras bajas o las lowlands en Escocia. Puede ser el agua, puede ser la ausencia de turba en la zona o puede ser también la tradición, el gusto adquirido, el caso es que son de los más delicados que el mundo de este destilado puede ofrecer. Frutales, finos, suaves, casi etéreos algunos. Un buen comienzo para entender al whisky.
Para expertosEntre los variados estilos de whisky que rondan el mercado, quizás el más radical es el Cask Strength que no es sino el destilado que se embotella directo de la barrica, generalmente sin procesos de filtrado y, muy importante, sin haber sido diluido con agua. Los whiskies que bebemos, ya sean blends o singles malts, rondan los 40 grados de alcohol. Sin embargo, estos whiskies embotellados al pie de la vaca, suben de los cincuenta. A esos niveles, la concentración de sabores y la fuerza del whisky es sólo para paladares todoterreno. Una experiencia que merece tiempo y paciencia.
Agua sí, hielo NO

Una buena parte del estilo del whisky está dado por el nivel de alcohol que, siempre que no se trate de cask strength, anda entre los 40 y 45 grados. Por cierto que a este nivel, muchos paladares se podrían sentir ya resentidos, es por eso que agregar agua, ojalá de buena fuente, no es una ofensa. De hecho, algunas gotas en su vaso ayudan a que el whisky libere mejor sus aromas. Por otro lado, están los puristas que opinan que el whisky ya fue diluido y que el resultado es el estilo de la casa, lo intocable. De una u otra forma, es un asunto personal. Lo que no es recomendable es agregar hielo, sobre todo al costoso vaso de single malt. El hielo tiene el mismo efecto que se vería en un vino servido muy frío: los sabores y los aromas se anulan a una menor temperatura. Se sentirá muy poco.