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Michael Douglas:
"Me molesta que vean a Gordon Gekko como ídolo"

Viernes 20 de agosto de 2010

"La avaricia de Gekko no ha sido detenida; todo lo contrario, se ha vuelto legalmente aceptable".
Foto:FOX

El actor regresa con el papel que lo hizo ganar el Oscar en 1987, el despreciable yuppie Gordon Gekko, en la secuela de "Wall Street". Acá habla de la avaricia, de los errores del pasado y de cómo su personaje y su propia vida vienen de vuelta.
 


Por Ernesto Garratt Viñes 

Al momento de este encuentro con periodistas de todo el mundo, Michael Douglas, risueño, de muy buen ánimo, no tiene cómo anticipar que meses después un tumor en su garganta -que esta semana supo que tenía- va a sumarse al reguero de malas noticias que últimamente han inundado su vida. Su hijo, el treintañero Cameron Douglas, terminó preso en Estados Unidos por traficar drogas, y ahora el nefasto diagnóstico médico es la guinda de una mala racha que parece seguirlo de cerca. Es cosa de mirar su biografía: Durante años Douglas ha estado controlando sus adicciones al alcohol y al sexo. Eso no es todo.

Tal como le pasó a su padre, Kirk Douglas, ha sufrido el alejamiento familiar por privilegiar su carrera profesional.

"Sí, mi vida ha estado llena de otras prioridades, por ejemplo mi carrera", dice el actor y productor. Pero ya pasados los 65 años, Michael Douglas algo ha aprendido. Desde que se casó con la actriz Catherine Zeta-Jones, 25 años más joven que él y con quien tuvo dos hijos - Dylan, de diez años, y Carys, de siete-, está hecho un marido y padre presente.

"Creo que ahora tengo muchas razones para estar muy feliz. Tengo dos niños pequeños que me dan mucha alegría, una carrera y una película como la secuela de 'Wall Street ', en la que lo pasé muy bien (...) Creo que por fin mi vida personal y profesional ya están bien".

Esto lo decía antes de enterarse de su tumor a la garganta, el que puede quitarle la voz para siempre; pero por lo que ha señalado durante este duro trance, Douglas no pierde el optimismo.

Al momento de presentar a la prensa del mundo "Wall Street: el dinero nunca duerme", que debutó en el Festival de cine de Cannes y que se estrenará en Chile a fines de septiembre, el hombre exuda sabiduría y sentido común. Sentado junto al director Oliver Stone, con quien Michael Douglas formó en 1987 el team que retrató con impecable ojo la avaricia de los yuppies de los años ochenta en la primera parte de "Wall Street", el actor habla de remediar los errores del pasado no tan sólo en su vida, sino que además cuando se trata de su personaje: Gordon Gekko, ejecutivo de la bolsa neoyorquina y el villano inescrupuloso de antología que le hizo ganar su primer y único Oscar como actor hace 23 años.

"Hemos querido hacer esta secuela desde hace muchos años. La primera vez que le presentamos a Oliver la idea de una segunda parte fue en 2006", cuenta Michael Douglas. Y Stone añade: "No quería volver a esta historia y lo que representa a menos que encontrara algo bueno que contar. Después de la crisis financiera de Wall Street, sentí que ya había algo para volver a hablar de Gordon Gekko".

 

EL VILLANO. Ni Douglas ni Stone sienten simpatías por Gordon Gekko, personaje que marcó pauta en los años ochenta con su avaricia sin límites, falta de ética y un enorme magnetismo cinematográfico. Con sus camisas de mangas arremangadas, suspensores y peinado controlado por kilos de gel, Gordon Gekko construía imperios desde su oficina de Wall Street y su viaje sin ética reflejaba un capitalismo ciego y salvaje. Y hay dos botones de muestra de este personaje-hito del cine norteamericano. Una de sus líneas favoritas es esta: "El punto, damas y caballeros, es que la avaricia, por falta de una palabra mejor, es buena". Y frente a su falta de humanidad, solía decir en la cinta de 1987: "Si necesitas un amigo, pues cómprate un perro".

Y pese a que es un villano atractivo, pero despreciable, a Michael Douglas no le pudo nunca caber en la cabeza el fanatismo que generó este personaje en las escuelas de Economía del mundo e incluso acá en Chile. Dice el actor: "Teníamos claro que Gordon Gekko iba a resultar un personaje llamativo, porque es intenso, incorrecto, pero nunca nos imaginamos que iba a ser un modelo a seguir para los estudiantes de ese entonces de las escuelas de Economía, gente que en estos días son los gerentes y jefes de varias compañías (...) Me molesta que vean a Gordon Gekko como un ídolo. Y la avaricia de Gekko no ha sido detenida; todo lo contrario, se ha vuelto algo legalmente aceptable".

Teniendo claro que no deseaban glorificar involuntariamente de nuevo a Gordon Gekko, Stone y Douglas participaron de esta secuela con un foco distinto: la posible redención del ahora viejo villano.

La película comienza cuando Gekko sale de la cárcel tras pasar 20 años recluido por sus crímenes financieros. A la salida de prisión nadie espera por él: su única hija no le habla. Pero vuelve a ver a la joven Winnie Gekko (Carey Mulligan) cuando el prometido de ésta, el corredor de la bolsa Jacob

Moore (Shia LaBeouf), lo contacta para tratar de arreglar las cosas entre ambos.

Dice Oliver Stone sobre esta joven pareja que será, de alguna manera, infectada por el germen de Gordon Gekko: "Esta es una historia familiar, es un drama sobre padres e hijos. Esta joven pareja es el centro moral y como tal serán testeados durante la historia". Y Douglas añade: "Sólo al final sabremos si Gordon Gekko puede cambiar o sigue siendo el mismo de siempre".

Y el actor sabe que volver a ponerse en los zapatos de este rol, a sus 65 años, por muy estrella que sea, por muy en la lista A que esté inscrito su nombre, es una oportunidad que no puede dejar pasar. "A medida que envejeces son menos los roles que hay. Pero es verdad también que surgen más oportunidades de trabajar en el cine independiente". De hecho, su mejor inversión profesional por estos días -antes de que supiera de su tumor en la garganta- es participar en películas independientes. "Estoy orgulloso de una que hice hace poco, 'A solitary man'. Pero sabes, es muy duro conseguir dinero para esa clases de películas".

Pero no todo es dinero en la vida ¿no?.