viernes 20 de agosto de 2010  
 
"Aquí en vivo"
 


 

Los superhéroes de la nada

Esta es una de esas ocasiones en las que la profesión afecta el juicio más de lo normal. Es difícil para un periodista juzgar un programa periodístico; más aún es calificarlo mal. Valga la aclaración.

Digamos, entonces, que "Aquí en vivo" es un programa donde podemos darnos cuenta de que sus periodistas trabajan mucho; pero lo vemos demasiado. Si hacemos caso de sus textos -siempre tan cursis y recargados de superlativos- y sus presentaciones en cámara, sus periodistas son héroes que llegan hasta a arriesgar la vida para llevarle a usted, señora, la verdad.  Viendo sus resultados de esta temporada, queda claro que lo que le ha faltado no es trabajo; es criterio. No se explica de otra manera que hayan dedicado un programa entero a revelar lo terrible del asesinato de unos jóvenes ucranianos en Ucrania -en serio-, en un  capítulo que incluía un video del asesinato y posterior descuartizamiento, presentado a ratos y mostrado a especialistas (dígase "Marco Antonio de la Parra") que explicaban la violencia. ¿Para qué? "Nunca antes se ha mostrado este material", decía a cámara el excitado colega. Quizás podría haber pensado que hay una razón para ello. En otro capítulo, montaron una trabajada  parafernalia para denunciar que los mendigos de la calle no eran tan pobres. En otro, nos contaron lo peligrosas que eran las favelas de Río de Janeiro ("esta vez salimos con vida", decía la voz en off de la periodista que no fue a Río). Y, en quizás el más escaso en criterio, su crónica sobre los mineros atrapados en Copiapó incluía relatos a cámara con noticias -o "se dice que"- que al momento de la emisión ya estaban añejas, superadas o desmentidas.

En todos ellos llama la atención -aparte del protagonismo injustificado de los periodistas- el total desprecio por la imagen que ponen en pantalla. En TV eso es grave. En "Aquí en vivo" campea la cámara escondida o derechamente la cámara "a la mala", de gran valor de denuncia (su reportaje sobre las salas cuna clandestinas lo ameritaba, por ejemplo), pero que pierde efecto con el abuso. Su reportaje en la favela estaba sobrepoblado de relatos a cámara de los periodistas contando su reporteo, porque sacar la cámara, nos explicaban los superhéroes, era muy peligroso. En suma, aquí no parece haber el más mínimo criterio de imagen, pareciera darles lo mismo qué está viendo el espectador con tal de que ellos puedan llenarlo de adjetivos como "impactante" o "exclusivo". "Aquí en vivo" parece ser un programa al servicio de "Aquí en vivo", y eso, a quienes no trabajamos ahí, no nos podría importar menos..

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