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Kilómetro Cero

Viernes 20 de agosto de 2010

Foto:CHRISTIAN ZUÑIGA



Por Esteban Cabezas 

Gran partida

Recién abierto y pasa lleno. ¿Por qué? Porque como dicta el principio de la navaja de Ockham: "la explicación más simple es la más probable". ¿Entonces? Es que este Km. 0 es bueno. Primero que nada, increíblemente bien atendido por personal que parece haber sido reclutado por head hunters: dispuestos a ponerse 100% en el lugar del cliente. Luego, una decoración elegante que predispone para un sablazo en los precios... lo que no ocurre. Buenos platos, una carta no muy extensa y nadie que quede con daño monetario irreversible. Primera cosa: tienen un plato del día, pero fijo. Por ejemplo, el martes es día de pato. Pero no hay que distraerse. De entradas, un tártaro de salmón ($4.900) y uno de carne ($4.200), ambos en molde, uno cortado -salmón- uno molido (tema debatible) -el vacuno-, ambos en extremo sabrosos. Luego, los fondos, algo demorados, pero con el mozo pendiente todo el tiempo. Mientras, pasaban hacia otras mesas una ensalada con atún rojo y un cucurucho de papas fritas. Mmm. Entonces, sin distraerse, un pastel de jaiba con abundante carne ($4.800) y un coq au vin ($4.900) impecable, con su arroz blanco ($1.700...). Para beber, agua. No tienen patente de alcoholes todavía. Y considerando que esté será un restaurante dedicado al vino, y si lo hacen igual de bien que hasta ahora, queda una(s) visita(s) pendiente(s). Dos cafés bien tintos, un brownie tibio con helado de vainilla ($2.800) y ganas de volver a almorzar allí. Isidora Goyenechea 3000, local 102-103.