sábado 25 de septiembre de 2010  
 
A los maestros con cariño
 
Hay profesores que marcan, profesores que hacen toda la diferencia en la educación universitaria. Les pedimos a destacados profesionales, de distintas carreras, hoy ministros, empresarios y líderes de opinión, recordar quiénes los marcaron, aterrorizaron o inspiraron en sus estudios universitarios.  

 

Marcial Echenique
Arquitecto, profesor de Cambridge
El profesor que más me impactó fue Jorge "el Loco" Larraín, profesor de taller en tercer año de la Escuela de Arquitectura de la UC. Sólo aprobaba la mitad de los estudiantes (un verdadero colador). Era muy bruto, pero te preparaba para la crítica despiadada del público, cuando como arquitecto hacías una obra. Su crítica a nuestros proyectos era inteligente, pero tan fuerte que hacía llorar a los estudiantes. Pero también te enseñaba bien. Varias generaciones de arquitectos exitosos chilenos fueron producto de este gran profesor, por ejemplo, Borja Huidobro o Enrique Browne.

Andres Benítez
Rector U. Adolfo Ibáñez
Miguel Kast, porque me hizo olvidarme de la administración y seguir economía. Tuve la suerte de ser su alumno y su ayudante, y aprender de su entusiasmo por la cosa pública. En Estados Unidos, William Barnes, mi tutor, quien me enseñó que un profesor puede ser un verdadero guía.

Máximo Pacheco
Presidente para Europa, Medio Oriente y África de International Paper.
Andres Sanfuentes, en la cátedra microeconomía II, me marcó en la "U". Obtuve en ese ramo un 3,95 como nota de final de semestre y me reprobó. Reclamé señalándole que el 3,95 se redondeaba a un 4 y que con esa nota debía aprobar. No accedió. Aprendí así que la vida es dura y que para conseguir éxito uno debe ser exigente consigo mismo, saber levantarse después de una caída y no buscar el camino fácil ni los atajos.

Roberto Ampuero
Escritor
Inolvidable en la universidad chilena es el profesor Patricio León. Antropólogo, militante comunista y profesor mío hasta el 11 de septiembre de 1973 en la Escuela de Antropología Social y Arqueología de la U. de Chile. Me impresionó su brillantez como teórico cultural marxista, su interés por despertar el compromiso social, la dedicación a su perfeccionamiento profesional, y su afán por inspirar a los jóvenes a conocer los problemas del país. Creía en la posibilidad de crear un ser humano mejor, no conocía el socialismo real, halló refugio en Ciudad de México. Cuando intenté contactarlo para agradecerle todo lo que me enseñó, me enteré de que ya había muerto.

Teresa Gazitúa
Escultora
Eduardo Vilches, en un curso de dibujo, me enseñó a ver lo esencial de las formas, y esto me ha ayudado siempre en mi creación; Roser Bru, que me enseñó muchas cosas relacionadas con el arte, como la soltura del  dibujo y la pincelada, y es un ejemplo de cómo ser artista en el tiempo, cómo persistir en la creación, cómo estar siempre al día. Nemesio Antúnez  me transmitió el gusto por el grabado y me dio un ejemplo de generosidad  al compartir su Taller 99 con sus alumnos y con otros artistas.

Cristián Monckeberg
Diputado RN.
Estudié derecho, y los profesores que marcaron son dos: Marco Libedinsky, de derecho procesal. Es un ramo básico, muy tedioso, pero sus buenas explicaciones, conocimiento y dedicación hacían bastante más digerible al ramo. Además, su ayudante era la Ana Gloria Chevesich. El otro que fue un gran profesor y me motivó en el área económica fue Luis Montt, actual alcalde de La Reina, profesor de derecho económico. En su clase no volaba una mosca, y con él le tomé el gusto al derecho, claro y muy práctico.

Sebastián Edwards
Economista 
Mi experiencia universitaria fue bastante única. Empecé en la U. de Chile en 1971, y me gradué en la U. Católica en 1975. Pero el profesor que más influyó en mi manera de ver el mundo fue Patricio Meller.  Lo tuve en varias asignaturas en la UC. En esa época, Patricio terminaba su tesis doctoral para Berkeley, e irradiaba un increíble entusiasmo y profesionalismo.  Era un profesor exigente y con un gran sentido del humor.  Fue él, creo, quien reafirmó mi temprana decisión de ser un académico.  Me inculcó - y también a toda una generación de economistas - la importancia del rigor, del trabajo duro y del compromiso, y la pasión por saber un poco más.  Patricio Meller me enseñó a hacer preguntas. Y por eso le he estado agradecido durante toda mi vida.

Carolina Schmidt
Ministra del Sernam
Tuve muchos buenos profesores en la UC, pero tres me marcaron más. Uno fue José Piñera. Daba el ramo introducción a la economía. Era rápido, inteligente, irónico y completamente autorreferente.En sus clases descubrí lo que verdaderamente era la economía y cómo podía cambiar la vida de tanta gente. Ernesto Rodriguez profesor de economía y sociedad. En la escuela comentaban que sus clases eran un poco locas, quizás por eso me decidí a tomarlas. Su enfoque de la economía y su aplicación en la vida era completamente genial. Nos enseñó a pensar fuera del círculo, a valorar la diversidad y el aporte inigualable de cada persona. El otro es Ernesto Fontaine, reconocido y temido profesor de microeconomía. Era toda una leyenda en la escuela. Su curso de precios I era muy complejo. Friedman y su teoría microeconómica comparada con un juego de billar (a mí, que no sabía jugar este juego me parecía bastante enredada), hasta que apareció el ayudante del curso, Roberto Paiva. Sin el menor aspaviento y con una inteligencia extraordinaria, Roberto explicaba la materia con una simpleza abismante. Me enseñó a apreciar que la mayor inteligencia está en hacer simple lo complejo, fácil lo difícil y cercano lo que parece inaplicable. 

Marisol Bravo
Gerente de Asuntos
Corporativos de CCU
El profesor que me marcó en ingeniería comercial de la U. de Chile fue Miguel Kast,  profesor de microeconomía. Era muy joven y cercano a sus alumnos, muy claro en sus ideas. Recuerdo sus charlas durante las horas de almuerzo en sus oficinas; éramos unos pocos alumnos, y nos hablaba en forma muy amena de los lineamientos sobre la economía de libre mercado.  Fue una gran pena su pronta partida.

Felipe Kast
Economista, ministro de Mideplan
Arístides Torche fue el profesor que me inculcó desde muy temprano la vocación de estudiar los temas relacionados con pobreza, justicia social y desigualdad. Hoy trabaja en la UC.

Francisco Javier Díaz
Abogado, investigador en Cieplan, ex asesor de M. Bachelet.
Nadie más alejado de mí en términos ideológicos, pero mi profesor de derecho civil por 4 años, Pablo Rodríguez Grez, marcó mi vida estudiantil. Fue crucial en inculcar disciplina universitaria: estudio riguroso, memoria infinita, comprensión aguda, escepticismo sistematizado. "No me venga con cuentos", "usted no me conmueve", "a otro perro con ese hueso" eran frases célebres de este curioso profesor, que nos trataba sin humanidad alguna, pero que tanto nos enseñaba. En un mundo donde a los jóvenes cada día se les trata más entre algodones, es bueno que exista este tipo de personajes que muestran la dureza del mundo real.    

Marco Antonio de la Parra
Psiquiatra, director de la Escuela de Literatura de U. Finis Terrae.
La figura más importante para mí fue Armando Roa Rebolledo, mi profesor de psiquiatría, quien me marcó con su visión humanista y científica. Recuerdo cuando le pedí bibliografía básica para entender mejor la psique humana y me mandó a leer a Marcel Proust completo. Sus clases magistrales eran inolvidables.

Pablo Halpern
Senior Producing Fellow de la compañía de teatro norteamericana Arena Stage.
Con Ramón Núñez caí en cuenta que el trabajo del actor era una profesión. Su dominio profundo de los aspectos técnicos del oficio, marcado por su paso por una de las mejores escuelas de actuación de Londres, más su pasión, talento y generosidad como maestro, me permitieron entender los mecanismos para la construcción de un personaje, tanto en el escenario como fuera de él.

Carlos Catalán
Sociólogo 
Mi profesor en la Escuela de Sociología de la UC fue Raúl Urzúa, PhD en Sociología y director de la escuela en ese periodo. Fue gran profesor en su sentido profundo; me entregó los fundamentos del oficio de sociólogo teórico y mitológico, y la articulación entre ellos; me formó en lo docente, como en la dimensión de investigación; me entregó "habilidades fundamentales" de un oficio: rigor, capacidad de hacer preguntas, espacios de libertad para descubrir mis intereses y derroteros futuros en la disciplina. 

 

   
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