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El estudiante para el siglo XXI

Sábado 25 de septiembre de 2010

Psicólogos que terminan de gerentes, empresas que buscan empleados con viajes, head hunters que valoran la creación de pequeños proyectos de juventud. El mundo laboral está cambiando vertiginosamente. Aquí, expertos y profesionales analizan la revolución curricular que viene.
 


Por Luis Miranda Valderrama 

Acaba de terminar la última reunión de trabajo del día. Mario Blanch, de 27 años, toma un taxi y pide regresar a su departamento; está cansado. Son las ocho y media de la noche, Santiago revienta de luces, y Blanch ocupa un importante cargo en el área comercial de Multitiendas Paris como category manager. Organiza y administra un departamento en todos sus detalles: el sueño de todo ingeniero comercial joven.

La diferencia, aquí, es que Mario es psicólogo. Y un buen ejemplo de cómo está funcionando hoy el mundo del trabajo y el reclutamiento de nuevos profesionales.

Los trabajos se están haciendo más interdisciplinarios, globales y flexibles. Y el mercado, asertivo en rentabilizar cambios, reaccionó rápido: si para aspirar a un trabajo hay dos profesionales con conocimientos similares, se escogerá a aquel que haya desarrollado otro tipo de habilidades.

"Las empresas hoy requieren contratar profesionales que posean pensamiento crítico, que es la base de la teoría de la inteligencia ejecutiva. Este tipo de pensamiento no proviene de los libros, sino que requiere de habilidades integrales de una persona. El pensamiento crítico es la base de un profesional exitoso, y debido a su escasez, el mercado lo premia", explica Angélica Hurtado, socia consultora de la firma de head hunters, Grupo Cinco.

Mario Blanch había salido del colegio en Viña del Mar, entró a ingeniería comercial y, tras dos años de insatisfacción, decidió cambiarse a psicología. Egresó con un magíster de Psicología Organizacional e hizo la práctica en Cencosud seleccionando personal para las distintas áreas de la empresa; luego fue contratado en el área de capacitación, y estuvo allí por un año y medio. Un día se generó una vacante en el área comercial y pensó que tenía las herramientas necesarias para ese trabajo. Postuló. Sentía que sabía trabajar en equipo, que tenía algunos conocimientos de gestión. Cuando le preguntaron por qué había buscado ese cargo, dijo:

-Quiero romper este paradigma. Puedo hacerlo, aunque sea un psicólogo.

El conocimiento -dicen los expertos- mutó. Las carreras comienzan a intersectarse con otras y las fronteras que las separan se hacen más difusas. Antes, en la educación superior, lo importante era saber. Y en los trabajos, el que sabía les explicaba a sus subalternos, quienes repetían lo que su jefe les ordenaba. Con eso bastaba.

"Pero a partir de internet y la capacidad de almacenamiento de información, el conocimiento está en la red. Ya no se requiere saber, sino saber quién sabe, dónde está y cómo hago para hacerlo llegar a mí", dice Carlos Albornoz, psicólogo, experto en emprendimiento y educación de la Universidad del Desarrollo. "El rol de la universidad está mutando hacia la certificación, el desarrollo de métodos de enseñanza, la creación de conocimiento y la articulación de los intereses y las habilidades del alumno con las redes de personas y saberes repartidos universalmente. Cuando no hablamos de leyes, medicina o pedagogía, el certificado importa menos y la articulación con el mundo importa más".

LA LENTITUD DE
LAS UNIVERSIDADES
Si el mercado busca nuevas habilidades y profesionales potencialmente más flexibles, ¿qué carrera elegir?, ¿qué tipo de conocimiento adquirir en la educación superior?, ¿cuáles son las nuevas habilidades extras que un estudiante universitario debiera desarrollar?
Cuando Mario Blanch dio la entrevista para optar a su nuevo trabajo, habló de las ganas que tenía de emprender; pero también relató la experiencia más cercana que había tenido de administrar. En el tiempo en que estaba en la universidad creó con unos amigos un club deportivo de artes marciales en Viña y lo organizó: arrendó el local, atrajo alumnos.
"Existen cientos de miles de estudiantes de educación superior, y la mayoría se fija en las notas para diferenciarse", advierte Carlos Osorio, director del Máster de Innovación de la U. Adolfo Ibáñez. "Sin embargo, las notas son sólo un indicador de qué tan bueno es un alumno y no siempre dicen qué tan bueno será trabajando. Por eso, instancias como "Un Techo para Chile", viajes o pasantías fuera del país, realizar algún tipo de emprendimiento, participar de centros de alumnos o hacer ayudantías son ejemplos de cómo cada uno puede comenzar a adquirir una perspectiva distinta frente a la vida, aprender acerca de cómo trabajar, involucrarse con otros y desarrollar habilidades blandas".
Pasó con Isidora Greene. Tras salir de la universidad como ingeniera civil industrial, rápidamente consiguió un buen trabajo en una empresa. Estuvo allí por dos años, le gustaba y tenía posibilidades de desarrollarse; pero una amiga le dijo que estaba la alternativa de viajar a Australia por un año. Lo  decidió en cuestión de días. Habló con sus jefes, renunció y se fue.
En Sydney trabajó como mesera y con parte de ese dinero viajó por Asia y luego recorrió Australia antes de volver a Chile.
"Sentía que debía aprovechar esa oportunidad", dice. "Soy joven, quería experimentar el mundo sola, conocer otros lugares y además  aproveché de afianzar mi inglés. No me dio miedo dejar un buen trabajo para viajar. Si en el futuro hay posibilidades laborales interesantes más allá de lo que estudié, y tengo la capacidad para hacerlo, no me cierro a esas oportunidades".
Cuando estuvo de vuelta en Santiago, comenzó a buscar trabajo. La llamaron a una entrevista y de inmediato le preguntaron por su viaje.  Fue contratada con un mejor sueldo y mejores condiciones que antes de su partida a Australia.
"De los viajes se debe aprovechar de comprender la cultura de otros países y ver qué productos o servicios se podrían exportar desde Chile", explica el psicólogo Carlos Abornoz. "En 10 años las empresas chilenas estarán mucho más volcadas hacia la exportación. Entender cómo funcionan otros países permite contribuir al proceso creativo de conquistar nuevos mercados".
Según los expertos en educación superior, los jóvenes profesionales y el mercado laboral se han adaptado rápidamente a la globalización -que obliga a tener trabajadores de mundo, que comprendan y sean permeables a otras culturas-, la tecnologización de los sistemas y al trabajo de equipos de varias disciplinas. Pero las universidades chilenas se están adaptando de manera más lenta a los cambios.
"Me gusta la frase que dice: el mundo tiene problemas, las universidades tienen facultades. Muchas veces no hay para qué crear nuevos cursos si el conocimiento ya está en las universidades. Lo que pasa es que muchas veces no se hace el cruce necesario. No entiendo por qué un estudiante de ingeniería no puede entrar a una clase de filosofía, o al revés", dice Jorge Manzi, psicólogo, profesor titular Mide UC, especialista en educación.
Carlos Osorio tiene una opinión parecida. "Aún son pocas las universidades que están invirtiendo en rediseño de sus mallas curriculares, pero de a poco se está viendo actividad. Una de las cosas que se debieran hacer es estar más cerca de quienes contratan las habilidades y herramientas de los egresados o, en el caso que el emprendimiento sea un tema relevante, qué habilidades son necesarias para desarrollar emprendimientos".


EL DILEMA
DE LOS PADRES
Cristián Pizarro estudió Licenciatura en Historia y al año de haber egresado le ofrecieron trabajar como visitador médico. Su padre lo criticó por cambiarse a una actividad tan distinta. Pero Cristián notó que si quería tener un mejor nivel de sueldos debía aceptar ese trabajo. Estudió biología y química por su cuenta y en el laboratorio también lo capacitaron.
Su habilidad para manejar temas con los médicos, sobre arte, historia, política, le dio un plus. Ahora es gerente de la unidad de negocios del laboratorio Merck. Y con el tiempo se dio cuenta de que quizás la elección de su carrera la hizo sin pensar demasiado en el futuro.
"Uno debe hacer el cálculo", dice. "El problema es que a los 17 años uno no tiene las cosas claras. Se obliga a los jóvenes a elegir una carrera que termina siendo crucial para sus vidas sin pensar en la rentabilidad a futuro. Tengo un hijo de esa edad, le puse un hunter para que vea qué quiere hacer. Si no está claro, que se tome un año, estudie un año inglés u otra cosa, y vea".
La clave es esa: escoger una carrera que permita desarrollar potencialidades.
"Primero, el alumno debe entender que será muy difícil volver a tener 4 o 5 años para dedicarse a aprender. Al menos a un costo tan bajo", dice Carlos Albornoz, de la UDD. Y añade: "Tengo un hermano que luego va a dar la PSU y me preguntó qué estudiar. Le recomendé que ingresara a cualquier carrera que le asegurara matemáticas, gestión,  comunicación oral y escrita; que conociera la 'industria' donde funciona esa carrera, y que luego juntara plata y estudiara un posgrado. La clave de su futuro profesional se la darán los dos primeros trabajos que tenga".
¿Cuál sería el consejo para padres e hijos, entonces, para rentabilizar una carrera universitaria? ¿Qué elementos tomar en cuenta y cuáles no? Angélica Hurtado, de Grupo Cinco, entrega los más importantes, de acuerdo a la experiencia que tiene con las empresas que buscan nuevos profesionales.
"Lo primero es estudiar seriamente. Lo segundo, desarrollar una red profesional con el profesorado desde la universidad mediante las ayudantías o la investigación. Tercero, tomar ramos de otras carreras para ampliar su enfoque y relacionarse con otro tipo de estudiantes. Cuarto, fortalecer el idioma inglés. Y quinto, vivir en otro país (en un intercambio, práctica de tres meses, posgrado, trabajo afuera) con el fin de poseer una experiencia que le implique conocer otra realidad y formas de pensar".
El resto se trata de talento, vocación y trabajo.


EL FUTURO DE
LAS CARRERAS
Mario Blanch lleva un año y dos meses como category manager en Multitiendas Paris. Al principio se sentía algo incómodo, porque su puesto era ocupado por ingenieros comerciales, y eso le generaba inseguridades. Pero se dio cuenta de que sus conocimientos de psicólogo y su experiencia de vida lo han ayudado a hacer bien las cosas.
"Lo que sé es que no me puedo quedar con los conocimientos que tengo, en base a lo que estudié y a lo que he vivido profesionalmente. Debo mejorar", dice. Mario quiere ahora estudiar un MBA, eso sí, sin dejar su trabajo.
"Hay que tener en cuenta que las carreras universitarias sólo son el primer paso y que si uno se da cuenta de que lo que estudió no es lo que uno quiere, siempre se puede reciclar con un posgrado", dice Carlos Osorio, de la UAI. "Muchos se cambian a la mitad de la carrera, y con eso pierden tiempo y dinero... a veces es mejor terminar lo que uno está haciendo y luego aprovechar el trabajo y un posgrado para cambiarse y terminar haciendo lo que uno quiere".
Lo que viene son carreras que van a permitir movilidad laboral. Salvo las profesiones médicas y las que tiene que ver con la educación y las leyes, las demás van a tener el potencial de ser el primer paso de la profesión que los egresados y el mundo laboral vayan determinando. Por ese motivo se cree que el tiempo de estudio se va a acortar y los posgrados van a tener importancia vital durante el resto de la vida.
"Si la relación con el conocimiento cambió, también deben cambiar los métodos a través de los cuales aprendemos", explica Carlos Albornoz, de la UDD. "No es claro hacia dónde van las carreras universitarias. Acortar el tiempo mínimo para obtener un título parece ser lo correcto ante lo cambiante del entorno y el riesgo de estar en la ruta equivocada".
"Probablemente la idea de acortar el tiempo de enseñanza en pregrado es lo que viene. Establecer un sistema de college eficiente y que permita entregar una base para que los alumnos decidan  de manera más madura lo que quieren hacer para su futuro", opina Jorge Manzi.
"Debieran ser carreras que preparan profesionales de acuerdo a los requerimientos presentes y ojalá futuros del mercado, en el menor tiempo posible", explica Carlos Osorio. "Tenemos que pensar que hay un costo de oportunidad al estar estudiando y preparándose que se contrapesa con el valor agregado futuro por cada año de perfeccionamiento".
Si los padres de Mario Blanch sacaran cálculos, se darían cuenta de que la inversión fue pagada con creces. Blanch rentabilizó el tiempo y el dinero que fue utilizado en su enseñanza.
"Pero no es bueno que uno se quede con lo que la academia te entrega -dice Blanch-. En la vida y en el trabajo uno también debe aprender de las experiencias. Sólo así una profesión se hace más rentable". 

 10 cosas para rentabilizar la experiencia en la U.

1. Aprende matemáticas, especialmente estadísticas y finanzas. Sin matemáticas te cierras las puertas a la mayoría de las carreras que pagan bien.

2. Aprende inglés. Sobre todo a buscar información en inglés.

3. Viaja fuera de Chile con poca plata. Entender cómo funcionan otros países te permitirá en el futuro conquistar nuevos mercados. 

4. Conoce personas de diferente nivel socioeconómico, visita sus casas, entiende su estilo de vida, aspiraciones y carencias.

5. Aprende a escribir, haz que otros te lean y te critiquen. Crea un blog.

6. Establece prioridades y desarrolla la habilidad de decir "NO me interesa participar de ese proyecto".

7. Aprende a organizar un equipo de trabajo. Desarrolla capacidad de construir una visión de futuro y de gestionar ambientes armónicos.

8. Aprender a expresar ideas en forma precisa y amena. Esa es una habilidad muy bien pagada en el mercado.

9. Consigue un mentor. Logra que un profesor te ayude a hacer una buena evaluación de tus talentos y deficiencias.  

10. Participa en conversaciones que te obliguen a sustentar tus puntos de vista con cifras, porcentajes y distribuciones.

*Psicólogo, profesor investigador Facultad Economía y Negocios UDD.

Economía para todosComo profesor de Harvard que enseña el ramo de introducción a la economía, tengo la feliz tarea de darles la bienvenida a cerca de 700 estudiantes de primer año cada otoño. Y este año, mandaré al primero de mis propios hijos a la universidad. Esto me lleva a las siguientes preguntas: ¿Qué deberían estar aprendiendo? ¿Y qué tipo de base es necesaria para entender y estar preparados para la economía moderna?

Este es mi consejo para estudiantes de todas las edades:

-Aprende algo de economía. El gran economista Alfred Marshall llamó a la economía "el estudio de la humanidad dentro del común negocio de la vida". Cuando los estudiantes dejan la universidad, "el común negocio de la vida" será su más grande preocupación. Si la moribunda economía actual se transforma en una década perdida, como algunos economistas creen, será crucial estar preparado para ello.

No hay mejor lugar para esto que un curso de introducción a la economía. Le ayuda a los estudiantes a entender el torbellino de fuerzas que da vueltas a su alrededor. Desarrolla rigurosas habilidades de análisis, que son útiles en una amplia variedad de trabajos. Y hace que los estudiantes sean mejores ciudadanos, listo para evaluar las declaraciones de políticos en competencia.

-Aprende algo de estadísticas. Los currículos de matemáticas escolares pasan demasiado tiempo en temas como geometría euclidiana y trigonometría. Para una persona normal, esos son ejercicios intelectuales útiles, pero tiene poca aplicabilidad en la vida diaria. Sería mejor para los estudiantes aprender más sobre probabilidades y estadísticas.

Algo que el mundo moderno de la computación les ha dado a todos es datos. Muchos y muchos datos. Pero hay un gran salto entre tener la información y aprender de ella. Los estudiantes necesitan comprender el potencial del análisis de números, y también de sus limitaciones. Todos los estudiantes universitarios reciben el consejo de tomar uno o más cursos de estadísticas, al menos hasta que los colegios actualicen lo que les enseñan.

-Aprende de sicología. Los economistas como yo muchas veces imaginan que la gente es racional. Eso significa que, con precisión matemática, se asume que las personas harán su mejor esfuerzo para lograr sus metas.

Para muchos propósitos, este acercamiento es útil. Pero es sólo una manera de mirar el comportamiento humano.
Un poco de sicología es un antídoto útil ante un exceso de economía clásica. Revela las fallas de la racionalidad humana, incluyendo la propia.

Esa es una lección a la que no le presté atención cuando estaba en la universidad. Nunca tomé un solo curso de sicología cuando estudiaba. Pero después del nacimiento de la economía conductual, que le inyecta sicología a la economía, remedié ese error. Hace un par de años, como académico de Harvard, fui de oyente a una clase introductoria dictada por Steven Pinker. No sé si eso me convirtió en mejor economista, pero ciertamente me convirtió en uno más humilde, y, sospecho, un mejor ser humano también.

-Ignora los consejos si lo estimas conveniente. Adultos de todos los tipos siempre tienen consejos para los futuros universitarios. Los que dejan su casa y empiezan su primer año deben escucharlos, considerarlos,  reflexionar sobre ellos, pero finalmente deben seguir sus propios instintos y pasiones.

La única certeza sobre el futuro, es que no hay certezas. No sé qué industrias emergentes atraerán a los graduados en cuatro años más, pero nadie más lo sabe tampoco. La próxima generación va a modelar su propia economía, tal como Bill Gates y Mark Zuckerber modelaron la nuestra. Quienes hoy están haciendo sus maletas, comprando sus libros y conociendo a sus nuevos compañeros tienen al futuro en sus manos. Todos los años, cuando miro a mis ansiosos 700 nuevos estudiantes en su primer día de clases, la vista me da optimismo acerca del camino que se vislumbra adelante.10 desafíos para un estudiante1. Emprende en algo, lo que sea: empresa, trabaja en Un Techo para Chile u otra ONG. Aprenderás a gestionar tu tiempo, priorizar, relacionarte, negociar, resolver problemas y ver la relevancia práctica y límites de lo que aprendes.

2. Idiomas son más que un punto en el currículo: inglés ya no basta. Aprender idiomas está relacionado además con las posibilidades de interpretar y entender el mundo.

3. Tómate un semestre para viajar, o irte de intercambio. Viajar es una manera de aprender a mirar el mundo con ojos nuevos.

4. No veas tus estudios como tu carrera: la carrera profesional no se estudia, se "diseña" en torno a lo que más te gusta hacer.

5. Un posgrado no es sólo para perfeccionarse, sino además para diferenciarte y reciclarte.

6. De ser necesario, trabajar gratis. Haz tu "servicio militar" con esa persona o empresa que crees que te puede enseñar.

7. Genera un sello distintivo para tu carrera, algo que te diferencie del resto.

8. Aprende a fallar temprano, rápido y barato. Identificar nuevos desafíos no basta, además hay que saber cómo resolverlos.

9. Desarrolla tu sensibilidad, creatividad, percepción y sentidos. Buenas maneras son clases de pintura, fotografía o tocar algún instrumento.

10. No tengas miedo a endeudarte en un posgrado. La inversión se va a pagar... y con creces.