Dueños del hotel Hangaroa:
La pesadilla de los Schiess en Isla de Pascua

El clan Hito tiene ocupado el hotel desde el 31 de julio. No hay diálogo entre las familias hace tres semanas.  

María José Gutiérrez 

A pesar de que aún no finalizan las obras, el Hotel Hangaroa está ocupado. Pero no precisamente por turistas.

Desde hace poco más de tres meses que el clan Hito está alojando en colchones en el hall y las afueras del hotel. "Vamos a estar hasta las últimas consecuencias, porque de la isla no vamos a salir", cuenta Pedro Hito desde Rapa Nui.

La disputa por la propiedad de la tierra donde se encuentra emplazado el hotel Hangaroa entre la familia pascuense y los Schiess -dueños de Transoceánica, holding a través del que participan en diversos negocios turísticos, inmobiliarios e industriales- ha ido creciendo como una bola de nieve.

Comenzó en 2005, cuando los Schiess tramitaban los permisos de construcción para la remodelación de éste. Los Hito se movilizaron a través de protestas, y pidieron a las autoridades que no les otorgaran los permisos hasta que resolvieran el asunto de la propiedad de las tierras. "Yo mismo les advertí a los Schiess que no compraran", cuenta Hito. En ese entonces, las demandas eran menores. "Sólo queríamos un terreno en cualquier lugar de la isla", explica.

Pero hoy, el asunto ha pasado a mayores, y los rapanuí exigen que les devuelvan la totalidad de las tierras. Tras la irrupción de las fuerzas especiales de Carabineros para desalojarlos, los Hito expulsaron a los obreros que trabajaban en la remodelación, y la relación con los Schiess se cortó definitivamente.

Sin diálogo

Hasta antes de la toma, Christoph, Jeannette o miembros de Transoceánica viajaban a la isla todas las semanas. Desde agosto, las visitas semanales se triplicaron. Pero desde hace tres semanas que los Schiess no han pisado Rapa Nui, cuenta un cercano.

No hay cruce de palabras entre las dos familias, por lo que las posibilidades de llegar a algún acuerdo son cada día más lejanas. La reunión entre ambas partes y la gobernadora, Carmen Cardinali, como mediadora, nunca se llevó a cabo, y el Gobierno ha señalado que no habrá diálogo mientras continúe la toma.

"Los Hito con los Schiess no tenemos nada que hablar, que ellos hablen con el Estado", dice Marisol Hito, la vocera. Y es que para iniciar cualquier tipo de conversación, el clan pascuense exige que los Schiess reconozcan que las tierras les pertenecen y que recuperarlas está en su legítimo derecho. Cosa que ellos no están dispuestos a hacer, pues argumentan que compraron con todos los papeles en regla.

Los Schiess no han querido dar declaraciones. Según cercanos, están "muy afectados" por la situación. "Tienen pena, impotencia, y a la vez rabia, porque la justicia no está operando", señala Pedro Edmunds Paoa, alcalde en Isla de Pascua durante 4 períodos.

 Comercio cuadruplica las comisiones de empleados que venden a créditoLos diputados cuestionan el mecanismo:

Muchas veces le habrá ocurrido que cuando se aproxima a la caja de una multitienda para pagar los productos que acaba de probarse, el dependiente de turno le pregunta ¿en cuántas cuotas lo va a pagar?

Las grandes cadenas del comercio han incentivado a sus vendedores a que repitan esa pregunta y premian en dinero a aquellos que se muestran más hábiles en esta tarea.

Algunas multitiendas pueden llegar a cuadruplicar las comisiones que pagan a sus dependientes si logran vender con créditos a largo plazo. A esto se agregan los incentivos por venta de garantías extendidas, con lo cual un buen vendedor puede comisionar hasta unos $500 mil.

En la sección de computación de Ripley, por ejemplo, si un empleado vende un producto al contado, puede recibir una comisión de 0,6%; si lo vende con tarjeta a precio contado, accede a un 1%; y si es con crédito, a 1,15%. En otras secciones la comisión puede llegar hasta 2,5%.

Los trabajadores de París también reciben incentivos que premian las ventas a crédito, pero la administración de la empresa no entrega detalles sobre los montos. Esto, bajo el argumento de que las comisiones son objeto de negociación colectiva y cada tienda ofrece condiciones distintas.

Falabella utiliza otros mecanismos. Tal como advierte el presidente de la Federación de Trabajadores de esa empresa, Carlos Onfray, la compañía entrega premios por metas o por ventas de garantías extendidas, pero "no por endeudar más o menos".

En el caso de La Polar, las comisiones se calculan según volúmenes de ventas, más un factor de corrección por plazo de pago, según el presidente del sindicato, Iván Campos.

La administración se limitó a comentar, por escrito, que junto con el sistema de incentivos por los volúmenes, los vendedores tienen un estímulo adicional por los productos financieros colocados.

Informe de la DT

Las comisiones en el comercio han sido objeto permanente de debate. Tanto, que un estudio realizado en abril de 2009 por la Dirección del Trabajo advierte que en la mayoría de las multitiendas, la comisión es más alta cuando se utiliza la tarjeta de la propia tienda y cuando el pago se difiere.

Cuando la economía está pujante, dice el texto, los clientes disponen de más dinero para comprar al contado o en pocas cuotas, lo que puede privar a los vendedores de una parte importante de las comisiones por ventas a largo plazo.

Es en base a esas conclusiones que algunos diputados de la Concertación están estudiando la posibilidad de regular el cálculo de las comisiones.

La diputada DC Carolina Goic estudió el fenómeno durante la tramitación de los feriados del comercio, y llegó a la conclusión de que éste es un tema sobre el que habrá que legislar, no sólo porque las comisiones diferenciadas operan como un incentivo al endeudamiento, sino también porque perjudican a los vendedores de los denominados departamentos blandos, donde las compras suelen ser al contado.

En efecto, el estudio de la DT muestra que en los departamentos donde prevalece la venta a crédito (línea blanca, computación y electrónica), el sueldo de los buenos vendedores puede llegar a $600 mil, mientras que en menaje, ropa interior, ropa de niños, son levemente superiores al mínimo.

El salario promedio del comercio según cifras de la Asociación Chilena de Seguridad es de $454 mil mensuales.

Para el secretario general de la Federación de Trabajadores del Comercio, Leandro Cortez, las comisiones diferenciadas son caldo de cultivo para rencillas entre los propios trabajadores. Las vendedoras de ropa de niños, guagua o corsetería rara vez venden a crédito. Por lo mismo, se evita trabajar en esos departamentos.

Durante la tramitación de los feriados de septiembre, el diputado PS Carlos Montes se reunió con los directivos de algunas multitiendas y comenta que "ellos dicen que estas fórmulas de pago están cambiando positivamente, pero es un hecho que todavía hay un incentivo al endeudamiento".

Una posibilidad que se baraja es reactivar una moción parlamentaria de 2009 que apunta a eliminar las ofertas relacionadas con ciertas formas de pago.

Los orígenes del conflicto

Según cuentan los Hito, en 1970 la abuela del clan, Verónica Atamu, cedió 10.624 metros al Fisco para la construcción de un hotel, con el compromiso de que cuando ella falleciera las tierras serían devueltas a su familia. A cambio el Estado le construyó una casa. Sin embargo, hacia 1981 la Corfo vendió los terrenos a Hugo Salas, un no-rapa nui, quien se los vendió a fines de los 90 a los Schiess junto a la familia Meiss, dueños de Panamericana Hoteles. Los Schiess compraron el 100% de la propiedad en 2005.

Los Hito alegan que las leyes sólo permiten el traspaso de tierras entre nativos de la isla, por lo que la venta de 1981 no sería válida. Y por tanto, tampoco las ventas posteriores. Sin embargo, no todo el clan participa de la toma. Consultados por "El Mercurio", miembros de la familia Atán Hito y Tuki Hito afirmaron no estar de acuerdo con la ocupación del hotel. "Como familia tenemos una demanda que está en tribunales. Eso es lo legal. No estoy de acuerdo con medidas ilegales de toma", dice Salvador Atán.

"La alternativa sería que el Estado les expropie las tierras, les pague el total de la inversión -que asciende a unos US$ 30 millones- y después negocie con los pascuenses para poder rentabilizarlo. Entregarle el terreno a los Hito sería abrir una llave de agua", afirma un cercano al caso.



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Christoph Schiess ha invertido US$ 30 millones en el hotel.
Christoph Schiess ha invertido US$ 30 millones en el hotel.
Foto:CRISTIAN DUARTE

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