Ejemplos de proyectos educativos integrados:
Ser inclusivo no tiene por qué afectar los resultados del colegio

Los establecimientos que trabajan con niños con necesidades educativas especiales pueden mantener su calidad académica y obtener buenos puntajes en pruebas como el Simce.  

Pamela Carrasco T. 

Katerina Moretti es pura energía. Habla rápido, gesticula, se ríe. Está en 8° básico en el colegio privado Institución Teresiana y participa en el centro de alumnos, toca flauta traversa en la orquesta escolar y los ramos que más le gustan son lenguaje, historia y ciencias. De las matemáticas no es muy amiga, confiesa arrugando la nariz. Y cuenta que ya la suspendieron un par de veces por portarse mal, pero que ya aprendió.

Katerina tiene síndrome de Down y, si no fuera por sus rasgos físicos, pasaría por cualquier otra estudiante. "Si ella hubiera ido a una escuela especial, probablemente no hubiera avanzado al punto que está hoy", dice Eliana Corbett, directora del colegio.

La Institución Teresiana es uno de los colegios que cuentan con la inclusión de los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) dentro de su proyecto educativo. En general, cuentan con un niño con necesidades educativas intelectuales por curso, como síndrome de Down, por ejemplo. Y uno o dos más con algún trastorno del aprendizaje, como déficit atencional.

Aquí la idea es que la diversidad sea algo natural. Por eso, todos los alumnos van a las mismas clases, estudian lo mismo (aunque con adecuaciones curriculares), se someten a las mismas normas de convivencia y a iguales sanciones. "Evitamos al máximo el asistencialismo, no los llevamos a salas aparte ni los hacemos pintar mientras el resto estudia matemáticas", dice Julia Marfán, coordinadora del departamento de pedagogía.

Aprender juntos

Estos esfuerzos rinden frutos no sólo en los niños que tienen dificultades de aprendizaje, sino en toda la comunidad educativa. A pesar de que el trabajo con niños con necesidades especiales es más complejo, se mantiene su estándar académico. De hecho, en 2009 obtuvieron un promedio de 308 puntos en el Simce de Lenguaje (46 puntos más alto que el promedio nacional) y 301 puntos promedio en matemáticas (48 puntos más que el promedio nacional).

"Creemos en la exigencia académica y en potenciar al máximo las habilidades de cada uno de los niños. No seleccionamos a los estudiantes por su promedio, pero sí les pedimos que den lo mejor de sí", cuenta la directora, Eliana Corbett.

Por eso, los niños con necesidades especiales también rinden el Simce, aunque no se los considere en el cálculo final del puntaje. "Logramos que el ministerio permitiera el ingreso de una persona para mediar su trabajo, para que ellos sientan que están participando en las actividades de su curso", añade.

La Institución Teresiana no es el único colegio que incorpora la diversidad. En el Francisco de Miranda tienen hasta dos niños con necesidades educativas especiales derivadas de discapacidad en cada curso. Y mantienen sus buenos resultados. Están 56 puntos más alto que el promedio nacional del Simce en lenguaje (obtuvieron 308 puntos promedio) y en estudio y comprensión de la naturaleza (315). En matemáticas tuvieron 295 puntos, 35 más alto que la media.

Todos son diferentes

Juan Osses, director del colegio, explica que eso es consecuencia del espíritu del establecimiento. "Queremos que los niños aprendan en un clima de tranquilidad. No trabajamos para el Simce ni la PSU, pero sabemos que están, y si nos va bien es porque los niños aprenden".

Rosana Henríquez, coordinadora del programa de integración del Francisco de Miranda, dice que hacen adecuaciones curriculares y cuentan con el apoyo de profesionales, pero que el mayor aprendizaje se da entre pares. "Los chicos que van más adelantados les enseñan a los que se van quedando atrás. Y eso no sólo permite que el que tenga dificultades aprenda, sino que el más aventajado también refuerce sus aprendizajes", cuenta.

Una mirada que comparten en la Fundación Belén Educa, donde de sus 10.500 estudiantes, 900 de ellos tienen NEE. "Esto enriquece al curso en general. Los niños aprenden valores y, en cuanto a los aprendizajes, no es que se les enseñe menos. Muchas veces se les enseña a todos por igual y se avalúa de manera diferenciada", dice María José Zañartu.

 


 La demanda

En los colegios que integran niños con necesidades educativas especiales (NEE) cuentan que a veces tienen largas listas de espera de padres que quieren matricular a sus hijos. El problema, dice María José Zañartu, de la Fundación Belén Educa, es que por ley hay un límite de niños con NEE dentro de cada curso. "Por eso, es importante que más colegios tengan proyectos de integración y que vean que estos niños no van a jugar ni a socializar al colegio, sino que tienen mucho que aprender".



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Katerina Moretti está en octavo básico y es la encargada de tocar la flauta traversa en la orquesta de su colegio, donde comparte con otras compañeras amantes de la música.
Katerina Moretti está en octavo básico y es la encargada de tocar la flauta traversa en la orquesta de su colegio, donde comparte con otras compañeras amantes de la música.
Foto:ÁLEX VALDÉS

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   El Tiempo
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Puzzle
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Revista del Domingo
    Así es Bali.
    PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales