Tres muestras en Santiago:
Gonzalo Díaz en D21, collages y un concurso

WALDEMAR SOMMER 

Aunque de norte, valor y método muy diferentes entre sí, dos exposiciones de estos días coinciden en el uso del collage , de las imágenes fragmentadas y yuxtapuestas como en una especie de bien equilibrado mosaico. Una de ellas, en Galería de Arte D21, corresponde a lo más reciente -todo de 2010- de un importante artista nacional, Gonzalo Díaz. Se muestra la prueba de artista de ediciones con seis ejemplares cada una. Parte lo exhibido reelaborando tres figuras típicas del autor: la niña del detergente, el mozo de un vino y la cordillera, rescatadas desde la publicidad de mediados del siglo pasado. Se completan éstas con un texto lleno de ironía y al modo de la vieja crítica. Otra lámina recobra y varía una de sus tautologías, esta vez la de ángeles. Es cierto que, así, el expositor mira hacia atrás, pero lo hace con ánimo nuevo y creadora inventiva actual. El más hermoso testimonio de ello lo encontramos a través de la perfección formal del tríptico "Política de la perspectiva". Su contrapunto sugerente de visiones conjuga, mediante técnica digital infalible, pintura renacentista -una de las batallas de Uccello- y fotografía documental, chilena y contemporánea. Se da, pues, ímpetu vital a una acción bélica capaz de perdurar y traspasar los siglos.

También destaca, en algunos trabajos en D21, la reducción al mínimo de la figura reconocible y el empleo diestro e intenso de la abstracción mediante protagonistas geométricos y superficies anuladas con negro. En cambio, cuatro láminas sujetas a personal coloración funden textos en griego de Heráclito y la iconografía más apropiada e insinuante. En todo caso, siempre el sentido conceptual de Díaz sabe provocar interpretaciones contradictorias en el espectador. Tenemos, por ejemplo, el atractivo ritmo visual de las variaciones sobre la bandera nacional y su progresiva pérdida de identidad. O el interesante aprovechamiento plástico de instantáneas, donde él departe con celebridades internacionales de los años 90. Hay, entonces, mucho de rememorativo en esta exhibición de un artista que, durante los últimos tiempos, ante todo nos tenía acostumbrados a su fértil verba instaladora.

Ahora nos demuestra que a través de la gráfica y las superficies planas tiene mucho que decir.

Claudio Correa

En Galería Gabriela Mistral, Claudio Correa resulta ser el otro expositor que echa mano del collage . Y lo lleva a cabo mediante el gran formato, sumándole, además, el decollage propio de los carteles callejeros, con sus grafitis, sus deterioros y reemplazos permanentes. Con ambos procederes, a los que se integran los autorretratos impresos en blanco y negro de jóvenes internos del Sename de Valdivia, consigue Correa tres afiches donde brilla una feliz unión de gráfica y cualidad pictórica, de magnificencia visual, de marginalidad y delito redimidos por llamados escritos a seres queridos. En la segunda sala de la galería, la obra anterior busca continuarse utilizando medios acústicos. La idea sustentante tiene interés y ofrece un limpio montaje de 100 radios dispuestas en curva espacial, que transmiten mensajes carcelarios. Pero éstos no se entienden bien y se reiteran, mientras la materialización formal resulta pobre.

Concurso de arte joven

Los frutos de su V Concurso de Arte Joven MAVI Bicentenario se nos proponen en el museo de la Plaza Gil de Castro. Si nombres desconocidos son la casi totalidad de sus participantes, los logros del certamen decepcionan, sobre todo en pintura. Asimismo, la sagacidad con que se han adjudicado la mayoría de los premios. Sin embargo, con ánimo constructivo rescatemos algunos trabajos que podrían augurar futuros promisorios. Así tenemos, precisamente pictórico, el aporte sobre cartulina y con sugerente temática, de Javier Ignacio Rodríguez. O las bellas e impecables abstracciones bordadas en tela, blancas, grises y negras, de Ana Catalina Vicuña. Merecían más que una mención honrosa.

Más afortunada resulta en el MAVI la fotografía. Anotemos las realizadas en cajas de luz de Andrés Lima. A ellas enmarcan, protagónicas, siluetas de edificios públicos santiaguinos; se obtiene, así, una atractiva mirada desde un interior hacia el paisaje precordillerano. La gran premiada Carla Ríos, por el contrario, explota una idea un poco obvia y simplista: en colores, cuatro distintas uniformadas chilenas. Por su parte, Camila Montoya recoge la visión fotográfica de un curioso sitio eriazo metropolitano, saturado de coloridos grafitis. En cuanto al empleo del objeto, destacan tres concursantes. Uno es el conocido Pedro Tyler, con cuchillos hechos con huinchas metálicas de medir, los que conforman una agresiva estrella de cinco puntas. Colectivo por mientras -con gracia y cromatismo elegante, hace flotar en el espacio una mesa puesta- y A.A.Abello -serialización algo rígida de un corta uñas- resultan los dos restantes.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<b>Siempre el sentido conceptual de Díaz</b> sabe provocar interpretaciones contradictorias en el espectador. Obras del artista en D21.
"Siempre el sentido conceptual de Díaz sabe provocar interpretaciones contradictorias en el espectador". Obras del artista en D21.

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   El Tiempo
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Puzzle
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Revista del Domingo
    Así es Bali.
    PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales