Talleres literarios | Testimonios de encierro:
Poesía carcelaria de mujeres chilenas

Carolina Schmidt, poeta y gestora cultural, tiene a su haber una rica experiencia guiando talleres de creación poética en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago y otros del país. Su trabajo ha visto la luz en dos publicaciones. De su proyecto A la sombra , extractamos aquí algunos testimonios escritos por mujeres que cumplen una pena y que denuncian la realidad carcelaria. De ellos se desprende que no parece haber una discriminación de género en el trato de los reclusos de las cárceles chilenas.  

  Sombra

Las paredes te acusan

provocas agonía

sumergida en la noche

ya no hay alegría.

Fría penetrante

congelaste los huesos

atravesaste el cráneo

helados los sesos.

Cruel estadía

sienes con dolor

destapa la mollera

desgarra el corazón.

Con ojos de hielo

la frente febril

mojado escalofrío

Vivir y morir.

Ocultas saetas

instrumentos de mal

cuchillas amaestradas

ultrajo mortal.

Cola para todo

Cola para la ducha

cola para el baño

cola para que nos cuenten

cola para salir a la escuela o trabajar

cola para la cuenta

cola para tomar once y cenar

cola para lavar la ropa

cola para centrifugar

y cola para cuando nos van a allanar.

En una fila como hormigas

nos cuentan como el ganado

tres veces al día

si alguna se ha fugado

Baño

Duchas comunes

quien sabe de qué año

casi a la intemperie

cortinas y paños.

Ventanas en ruinas

sin vidrios, las rejas un espejo

se cae a pedazos

las paredes y techo.

Bañarse con apuro

en la casa del jabonero

se olvidan las ropas

también el dinero.

Bañarse con apuro

se corta el agua

todas mojadas

la que alcanza se enjuaga.

Usar el baño

el cuerpo desalojar

paredes sucias

dan ganas de vomitar.

Moscas

Mientras como garbanzos con ají

correteando moscas que

minutos antes

se posan en la caca de mis compañeras y mía,

me convenzo de lo que ellos quieren

que pierda toda dignidad

que me denigre

y sienta tan poca cosa

hasta volverme loca

correteando moscas.

Allanamientos

En la mañana la cama

Estiradita, el ase hechito

Todo limpiecito y ordenado.

Llega e encierro a las 6

Tu pieza hecha un desastre

Nada en su lugar

Hasta el basurero hurguetearon

Buscando algo ilegal.

[

En la mesa los cojines y ropa interior

En el suelo frazadas

Joyero dado vuelta

Aros, pinches

Desde la ventana a la puerta,

Menos mal la pieza es chica

Sino, cuánto tardaría en ordenar.

[

El Poet donde va la azúcar

La cama no se mueve

O sino, estaría patas pa arriba.

El colchón abierto y dado vuelta

Mis zapatillas tiradas en el baño

El ropero debajo de la cama

Y toda la pieza.

Nada en su lugar,

Para ordenar no sé dónde empezar

Empiezo por mirar,

Me quiero matar.

II

Calientito el almuerzo

Le doy la primera cucharada

Como relámpago

Gritando llegan

Salgan al patio perras

Rápidamente vueltas a la pared

El poderoso observa hiriente y se ríen

De la gente primeriza,

Algo así nunca pasó por su mente

No lo creen

Lloran impotencia

Ellos siguen el proceso

Sin la más mínima muestra de afecto.

Dicen: "pasen al taller 4 a revisarse

Una fila de 4 personas

Esperando sólo órdenes

Sácate los zapatos

Sácate los pantalones

Cuadras hasta la rodilla

Y te agachas 3 veces

Date vuelta y repítelo.

Ahora saca tu polera

Da vuelta tus sostenes

Vístete y sale.

No te acerques a nadie

Entra al comedor

Nuevamente, donde

La gente ya está revisada".

Llegas a tu asiento

La comida al frente

El apetito ha muerto.

(fragmento)

Desesperada

Tengo fuerza

Pero necesito

Más fuerza

Veo luz

Pero estoy

En la orilla

De la oscuridad

II

Pienso no puedo

Necesito no tengo

Espacio me falta

Hablo y no soy escuchada

Despojo súplica súplica súplica

II

Papeles papeles

Me diluyo

Desesperada

Me veo arrastrada

Aún no quiero

Verás una voz

Ronca fuerte

Se desvanece

II

Ya no habrá

Voz Voz Voz

Punto un dos tres

Hambre uno dos tres

O más días

Huelga me desespera

Hambre sácame de aquí

Enferma se oirá

Mi voz lejos.

La condena de la abuela

La casa de piedra

Mesa de piedra

Silla de piedra

Fría como el agua que toma

II

Camina porque tiene que caminar

Acalambrados sus huesos.

II

María Isabel

Nombre con cuerpo envejecido

70 años la rodean.

II

Jueces, fiscales

No miden perdón

Por más súplica pedida

De la mujer.

II

Ahora sonámbula camina

mitad corazón herido

muere a poco

Duerme intranquila

Las noches dicen.

Que un indulto darán.

II

Su cuerpo jorobado

Camina despacio

Sus pies arrastra

Su piel nota

El resecamiento frío, desgastado.

II

La mira una luz divina

Desde lo alto del cielo

II

Tristeza en su rostro

Por una hija con dolor

No hay cura en su cuerpo

Culpa de un avanzado cáncer.

II

No hay día, ni noche

El tiempo se borró

Por años de encierro.

Hoyo profundo

Cómo río sin caudal.

II

Juez no miraste a la abuela

No tienes compasión

Una mujer te parió

Con ella, contemplación no tuviste

II

No miraste su cara

De un pellejo descolgado

Que pide clemencia.

No miraste los años.

La laucha

Cable, cucharada, madera

Es la famosa laucha canera

Con ella todo el día aguita caliente

Tesito, un mate

Hasta una rica ducha.

Pero hay que andar aguja

Por que las funcionarias

En vez de hacer su trabajo

Parecen gatas

Tras de una lauchita.



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