Homenaje Una artista versátil:
Isidora Aguirre, gran dramaturga, insuficientemente valorada

Isidora Aguirre no debió partir sin recibir el Premio Nacional de Literatura o el de Artes de la Representación. El crítico de teatro indica que el sistema de concesión de esos premios tiene errores que deben corregirse. Que ella y María Luisa Bombal no lo recibieran es un absurdo que empaña nuestra institucionalidad cultural.  

Agustín Letelier 

Al pasar el cortejo de Isidora Aguirre frente a la Pérgola de las Flores, en Mapocho, miles y miles de pétalos de flores en su vuelo la adornaron y perfumaron. Las pergoleras, quizás una tercera generación de las que ella presentó, mostraron una vez más su agradecimiento y su adhesión. Cuando le preguntaban a Isidora Aguirre cuáles fueron sus emociones el día del estreno de "La Pérgola de las Flores", ella respondía que no recordaba el estreno, sino la función de preestreno en la que el público eran las pergoleras de San Francisco. Ellas estuvieron siempre en los reestrenos y en los actos de homenaje a Isidora. En marzo del año 2009, en la inauguración del "Encuentro Internacional Isidora Aquirre" organizado por Andrea Jeftánovic en la Universidad de Santiago, como homenaje a los 90 años de Isidora, las pergoleras llenaron el escenario con sus flores y el Alcalde de San Rosendo vino con su equipo edilicio.

Dicha obra es un clásico del teatro chileno y aunque no es la obra más representiva del teatro de Isidora Aguirre, es su creación de mayor éxito. Le pasaba a ella con La Pérgola lo que a Neruda con Veinte Poemas de Amor, ambos preferían no ser identificados por esas obras. Pero a pesar de su reticencia es una obra fundamental dentro de nuestro teatro y con razón, aparece en la gran Antología: Un Siglo de Dramaturgia Chilena, selección dirigida por María de la Luz Hurtado, por la Universidad Católica y Mauricio Barría, por la Universidad de Chile.

"Los papeleros" y otras obras

En esa antología, que será fundamental en el registro de la mejor dramaturgia del segundo siglo de nuestra vida independiente, Isidora Aguirre aparece representada por dos obras, La Pérgola de la Flores y Los Papeleros. De todos los demás autores se eligió una obra, pero de Isidora aparecen dos. Es que La Pérgola debe ser incluida por derecho propio y Los Papeleros por ser una de las obras principales de nuestro teatro social. En esa obra, estrenada en 1963, Isidora Aguirre, continúa lo que hiciera Antonio Acevedo Hernández y se anticipa a Radrigán en mostrar la situación de los seres más marginales de la sociedad, en su tiempo, los papeleros que hurgaban en los basurales.

La obra de Isidora Aguirre mantiene completa vigencia. Guillermo Calderón dio el año pasado nueva vida a Los que van quedando en el camino. Sus representaciones en la Sala de Sesiones del ex Congreso Nacional, lugar donde efectivamente se aprobaron las leyes a que se alude en la obra, tuvieron un enorme impacto emotivo. Otras grandes obras de Isidora fueron "Lautaro", en versión dirigida por Abel Carrizo, con la actuación de Andrés Pérez como Lauraro, "El retablo de Yumbel", obra muy valiente, que en 1986 hacía un paralelo entre el Martirio de San Sebastián, fiesta que se celebra anualmente en Yumbel, y la muerte de 19 dirigentes sindicales cuyos cuerpos aparecieron en el pueblo de Yumbel. La obra, muy arriesgada en sí misma en ese momento, debió suspenderse en la tercera función porque en esos días se produjo el atentado contra Augusto Pinochet y se temieron represalias.

La extraña Clara de La Casa de los Espíritus

Isidora Aguirre fue una artista múltiple. Además de escribir en distintos registros teatrales, pintó, compuso música folclórica que Margot Loyola incorporó a su reperterio y escribió exitosas novelas. Pensaba que el teatro, como trabajo de un gran grupo de personas, requería de técnicas muy definidas. La novela, en cambio, le permitía escribir en forma más personal, con mayor libertad. Su novela Doy por vivido todo lo soñado, publicada en 1987, se basa en situaciones que compartió su familia con la de Isabel Allende. La abuela de Isabel Allende, la extraña Clara de La Casa de los Espíritus, era amiga de la madre de Isidora Aguirre y compartían poderes de comunicación con espíritus. Isidora en su novela relata con veracidad las sesiones de espiritismo porque ella era la encargada de tomar notas de lo que comunicaban los espíritus convocados. Isabel Allende nace por el tiempo en que muere su abuela, los relatos sobre esos extraños poderes eran una tradición familiar, en cambio para Isidora eran experiencia directa. Estaba segura que la casa de los espíritus a que se refiere Isabel Allende, era su propia casa.

Isidora Aguirre no debió partir sin recibir el Premio Nacional de Literatura o el de Artes de la Representación. Indica que el sistema de concesión de esos premios tiene errores que deben corregirse. Que ella y María Luisa Bombal no lo recibieran es un absurdo que empaña nuestra institucionalidad cultural.

 


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Isidora Aguirre. Además de escribir distintos registros teatrales, pintó y escribió música folclórica.
Isidora Aguirre. Además de escribir distintos registros teatrales, pintó y escribió música folclórica.
Foto:ARCHIVO ZIG ZAG


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