Los republicanos en busca de un candidato presidencial:
Un buen rival para Obama

Si presentan a un pragmático, él (o ella) podría ganar.  

 

¿Puede ser derrotado Barack Obama en las elecciones presidenciales del próximo año?

Es la pregunta que un grupo de nerviosos republicanos se está haciendo mientras sopesan si entran o no a la pelea, una empresa que les costará cientos de millones de dólares y resultará invasiva, agotadora y posiblemente humillante.

Hasta ahora sólo dos desconocidos se han mostrado dispuestos, un magnate de las pizzas y un activista por los derechos de los homosexuales. Pero el campo está a punto de empezar a ampliarse.

En 2007 la carrera ya estaba en plena marcha a estas alturas. La partida lenta, estiman muchos, se puede atribuir a un caso severo de temor. Los presidentes en ejercicio, en general, ganan la reelección. Los únicos tres que han tenido que irse desde la II Guerra Mundial han sido el desafortunado Jimmy Carter; y Gerald Ford y George Bush padre , quienes postularon a la reelección al final de dos y tres períodos respectivamente de gobierno republicano.

Los índices de popularidad de Obama, alrededor del 48 por ciento, son respetables y la economía claramente se está recuperando, aunque todavía en forma intermitente. Él tiene una suculenta cantidad de fondos y la maquinaria electoral más hábil que el país haya visto. Sin duda, será difícil derrotarlo. Pero no imposible.

Considere que Obama, quien realizó una muy buena campaña en 2008, derrotó a John McCain, quien no tuvo una buena campaña, por 192 votos electorales, una gran cifra pero no una victoria aplastante. El desafiante necesita en consecuencia transferir 97 votos de estados que "tengan valor" a su columna; un total que baja a 91 una vez que toma en cuenta el censo, el que ha ayudado a los republicanos. Luego, observe los 81 votos de cinco grandes estados indecisos que optaron por Obama en 2008: Ohio, Florida, Virginia, Indiana y Wisconsin. En todos estos lugares el atractivo del Presidente, en especial para los votantes de clase obrera, se ha venido abajo a medida que la crisis económica se ha ido prolongando y los efectos de su caro proyecto de ley sobre salud se han ido diluyendo; a los republicanos les fue bien en esos estados en las elecciones de mitad de período. Y otros estados se ven prometedores: Carolina del Norte, Colorado, Nevada y Minnesota.

Sobre todo, las cosas pueden cambiar, especialmente en una economía débil. La posición de partida de los republicanos es considerablemente mejor que la de Bill Clinton en marzo de 1991 (cuando el índice de aprobación post Irak de Bush padre era del 85 por ciento).

Deje que los elefantes salgan en estampida

Sin embargo, los republicanos aún no encuentran al candidato apropiado. ¿Cómo sería él o ella? La próxima elección podría ser dominada por algún hecho en el exterior, pero es muy difícil prever eso, y generalmente la política interior es más importante. Las debilidades de Obama son su preferencia evidente por el gran gobierno, su falta de empatía con los que crean riqueza, su lejanía del ciudadano común y la sensación de que él nunca ha sido un jefe ejecutivo: lo atestiguan la buena disposición del ex senador para entregar las duras decisiones sobre el sistema de salud y el déficit al Congreso. En 2008 los estadounidenses eligieron a un senador carismático de izquierda, quien los hechizó con su retórica; en 2012, cuando la reforma de su gobierno es una prioridad, la ciudadanía podría elegir a un pragmático conservador que ha cumplido con la nómina de pago.

Temor a la Palin

El primer problema de los republicanos es Sarah Palin . Ella tiene una base firme en el "tea party", pero aterra a los independientes. Afortunadamente, el partido está empezando a entender esto: en una conferencia conservadora reciente en Washington D.C., Palin alcanzó sólo el 3 por ciento en una encuesta preelectoral .

Pero, si se mira más allá de ella, hay una cantidad razonablemente impresionante de moderados, encabezados por un grupo de gobernadores que (a diferencia de Obama) han abordado con éxito los problemas presupuestarios: Mitt Romney , antes de Massachusetts; Mitch Daniels , de Indiana; Jon Huntsman , antes de Utah; Hayley Barbour de Mississippi; Tim Pawlenty , antes de Minnesota; y Chris Christie de Nueva Jersey.

En estos momentos ninguno de ellos se destaca. Romney es el más conocido; aunque sus convicciones flexibles y el hecho de ser mormón le ponen trabas. Christie, quien está dando vuelta un estado demócrata al hacer frente a los amigos de Obama en los sindicatos del sector público, asegura que no va a postular; otros, como Daniels, están dudando.

Eso es triste para su partido, y también para el país. Una alternativa pragmática a Obama arrastraría al Presidente más hacia el centro. Y también dejaría a los independientes que apoyaron a Obama la última vez, como The Economist, con una opción interesante.

 


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