viernes 18 de marzo de 2011  
 
"El limpiapiscinas" La tableta y el cloro
 


Antonio Martínez 

Lo menos visible de "El limpiapiscinas" es el director José Luis Guridi, porque la campaña de marketing le trasladó el peso, la responsabilidad y la contaminación al protagonista, el joven Sebastián Badilla.

Ambos, eso sí, son los guionistas, porque la película es una fusión de sensibilidades y visiones distintas, por ahora complementarias, porque gracias a esa fórmula se logra hacer películas: alianzas, financiamiento, distribución.

"El limpiapiscinas" tiene una parte de comedia pulcra, blanca y tan familiar como la anterior película de Guridi, "Mitos y leyendas" (2010), donde Badilla interpretó al personaje de Gordon que es un antecedente de Gustavo Ortiz, un alumno de cuarto medio que por obesidad, anteojos y timidez califica como nerd, sobre todo ante su vecina Nicole (Denise Rosenthal), el objeto de sus deseos, pero más de su cariño, porque esta es una historia que no cede frente a los arrestos de erotismo, esperpento o crítica social.

La columna vertebral se resquebraja, pero se mantiene firme como peral, porque Guridi y su oficio sostienen un relato de amor sincero, conversado y juvenil, que llega hasta las últimas consecuencias y hasta podría ser acusado de mamón.

Una acusación falsa, porque en "El limpiapiscinas" flotan otros ingredientes, conectados al pasado de Sebastián Badilla y sus cortometrajes "Repitente" (2008) y "Repitente II" (2009). El gran personaje de esas películas, en rigor, no era el escolar también de apellido Ortiz, sino el profesor que encarnaba su coguionista Felipe Avello. Ese director de colegio, miserable por donde se le mire, representaba lo peor del mundo adulto chileno: cinismo, represión, doble discurso, inmoralidad.

En "El limpiapiscinas" se cuela esa mirada juvenil e irrespetuosa que se mofa sin límites ni fronteras, tanto de la autoridad como de la servidumbre. De un ejército de nanas apasionado y multicultural, que es peruano, mapuche y pascuense; de la precariedad de las familias ABC1 o del discurso hipócrita y rimbombante del padre de familia.

Felipe Avello tiene un papel breve pero divertido, donde captura el machismo del empleado asalariado, que suda con lo que nunca tendrá: una joven blanca de clase alta.

Y otro periodista, Pablo Zúñiga, está delirante como un consejero fantasma y un espíritu burlón que habla de lo que no sabe: amor y mujeres.

"El limpiapiscinas", finalmente, es una encrucijada para José Luis Guridi y Sebastián Badilla.

Guridi, alguna vez, en vez de hacer lo que llama cine entretenido y familiar, tendrá que filmar una película para festivales, una de esas que no ve nadie. Mientras eso no ocurra, quizás le falte algo.

Y Sebastián Badilla debe despejar cosas -anteojos, gestos, personaje- para que nadie se confunda y para que no lo confundan: Nicolás López va por un lado y él por otro. Badilla es Badilla.

Chile. 2011. Director: José Luis Guridi. Con: Sebastián Badilla, Denise Rosenthal y Pablo Zúñiga. 80 minutos. T.E.

 

Antonio Martínez.

   
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