Entrevista al ministro Cristián Larroulet:
"El relato es que este gobierno está dando las oportunidades que ningún otro dio"

El titular de la Segpres enfrenta las críticas del senador Pablo Longueira y dice que algunas de ellas son exageradas, desmiente que el Mandatario opaque a sus ministros y explica cuál es el gran relato que promueve la administración piñerista, pero hace una autocrítica por la falta de transmisión de ese mensaje.  

Margaret Valenzuela 

Acelerado y con una hora de retraso llega el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, a esta entrevista que fue interrumpida por un llamado del Presidente Sebastián Piñera. "Corro todo el día", se disculpa con una amplia sonrisa mientras se instala en su oficina en La Moneda.

-¿Nunca se le ve cansado, ministro?

-Es que me encanta lo que hago.

A dos días de que el Presidente Sebastián Piñera se reúna, en Cerro Castillo, con algunos de sus ministros y todos los parlamentarios de la Coalición por el Cambio, en un intento por cerrar definitivamente un capítulo que los enfrentó y que terminó con la salida de Jacqueline van Rysselberghe del Gobierno, Larroulet habla de los errores que se cometieron, del aprendizaje y de los desafíos que a partir de ahora enfrenta el sector.

-¿Tiene relato este gobierno?

-Por supuesto que sí.

-¿Con qué relato se convence a otra persona de que tiene que seguir votando por la Alianza?

-El relato es que este gobierno está dando las oportunidades que ningún otro gobierno dio. Oportunidades de trabajo, oportunidades para que mi hijo se eduque y tenga buenos resultados de tal manera de poder llegar a la universidad, oportunidades para que no lo asalten en la calle cuando me pagan el sueldo, oportunidades para que a un miembro de mi familia o a mí mismo me atiendan cuando corresponde si tengo un problema de salud. Eso es lo que se le dice a una persona. Y oportunidades para todos. Hay que decirles, soy una persona independiente, que no tengo pitutos políticos, que puedo acceder a un cargo en el Gobierno o puedo obtener un empleo. Eso es lo que la gente quiere.

-¿Y por qué cree entonces que Pablo Longueira reclama una falta de relato?

-Porque si me hago una autocrítica, efectivamente nos falta transmitir ese relato. Ahora, oportunidades para todos es por cierto la esencia de lo que este gobierno está haciendo.

-¿Cómo planean suplir esta dificultad para transmitir ese relato de las oportunidades?

-Haciendo mucho más trabajo de complicidad política, de diálogo político, de análisis estratégico político, estamos multiplicando las instancias... Ustedes son testigos de las reuniones que existen en La Moneda, en el Congreso. La próxima semana tenemos una reunión con el Presidente para hacer un análisis político en Cerro Castillo, estamos en un proceso de diálogo en torno al 21 de mayo, estamos trabajando intensamente en esto. Y esta no es una responsabilidad sólo del Gobierno, es también una responsabilidad de los parlamentarios, ellos tienen una tarea fundamental en lo político. Longueira no sólo le asigna responsabilidad al Gobierno, él dice 'nosotros tenemos mucho que hacer' y no hay ninguna duda que así como nosotros sacamos una experiencia, la Coalición por el Cambio también tiene que aprender a ser una coalición de gobierno.

-Sin embargo, el mismo senador Longueira habla de un mal manejo político del Gobierno. ¿Qué le parecen estas críticas?

- La evaluación al Gobierno tiene que ser siempre integral y si uno mira el primer año los resultados concretos que la población está viendo no puede dejar de señalar objetivamente que este gobierno está cambiándole la cara a este país y estamos orgullosos de eso. Ahora, no hay duda alguna que tenemos que mejorar en el campo de la coordinación política con nuestros parlamentarios y nuestra coalición. Estamos en un proceso en el que se ha involucrado el Presidente de la República y efectivamente hemos tomado las definiciones para profundizar el diálogo y el análisis político en miras de seguir avanzando.

-¿Considera injustas estas críticas?

-Considero que cuando las críticas son de personas comprometidas con la coalición del gobierno, como las de Pablo, las tienes que acoger, conversar con ellos. Evidentemente que algunas veces uno las considera exageradas, pero esas son más bien materias de una conversación privada entre los dos.

-¿Y qué considera exagerado?

-Creo que a veces no se entiende el rol del Presidente de la República que es llevar a Chile al desarrollo. El Presidente para cambiar este ritmo y que se haga realidad este nuevo estilo de gobernar, de 24/7, se necesita ponerle una dinámica a la acción del gobierno mucho más fuerte y eso no se comprende. Lo bueno que tiene esto es que los resultados la gente ya los percibe.

-¿Usted realmente cree eso? En la Alianza sostienen que el Gobierno tiene un ritmo que no permite a los parlamentarios divulgar de manera integral las propuestas.

-Por cierto que hemos escuchado también esa crítica y estamos haciendo un proceso de programación más extendido en cuanto a nuestros anuncios de proyectos de ley o de programas específicos de tal manera que podamos tener el tiempo suficiente para explicárselo con mayor detalle a la ciudadanía.

-¿Les ha jugado en contra la ansiedad del Presidente?

-No, lo que pasa es lo siguiente. El país durante los últimos años fue perdiendo el ritmo. Hace un tiempo atrás hubo una revista cuya portada decía "La Siesta de Chile". ¿Qué es la esencia de eso? Que el país fue entrando en una mediocridad y nosotros como gobierno fuimos elegidos para volver a darle el ritmo que Chile necesita para lograr la meta de ser un país desarrollado. Por eso el Presidente le ha impuesto un estilo nuevo, esto de 24 horas por 7, el trabajar intensamente, el apurar los procesos de decisiones responden a eso.

-Pero esa misma rapidez de la que usted habla los ha llevado a cometer varios "autogoles", como les llaman en la misma Alianza...

-Hemos cometido errores, no hay duda de eso, y la gracia es que tenemos la capacidad de análisis político para tomar las medidas suficientes para poder corregir.

-¿Asume que fue un error no incorporar desde un inicio a los líderes políticos del sector en el gabinete? Longueira sostiene que el Presidente pensó inicialmente ese diseño, pero que después se arrepintió. ¿Qué ocurrió?

-Esas son decisiones que toma el Presidente de la República, pero en el primer año, producto de las dificultades, tuvimos que concentrarnos en el proceso de reconstrucción. Eso no quiere decir que no sea necesario ser político. ¡Si todos somos políticos! Esa discusión entre tecnocracia y política no existe, yo por lo menos no la comparto. Por lo tanto, las instancias que existen hoy, de mayor diálogo político, en ese momento no se dieron. Yo hago una autocrítica personal es esa materia, pero creo también que hoy podemos hacerlo con tranquilidad.

-¿Entonces efectivamente el Presidente tenía ese diseño inicial y lo cambió producto del terremoto?

-Efectivamente las circunstancias llevaban a poner un énfasis fuerte en la gestión y eso quizás nos hizo no poner la fuerza que se requería en la conversación política.

-¿Contribuyó a revertir esa falencia la incorporación de Allamand y Matthei al gabinete?

-Ambos son grandes aportes por su capacidad política y profesional y porque no se pierde el sello original. Son personas que de sus respectivas materias saben mucho. Si no, miren las últimas encuestas.

-¿No le complica que en el caso de Laurence Golborne se pueda minar su capital político al ponerlo a la cabeza de proyectos impopulares en materia energética?

-El éxito político de la Coalición por el Cambio va a ser sacar adelante la agenda por la cual fue elegido el Presidente Piñera y, en ese sentido, hay que tener a las mejores personas en cada uno de los ministerios y Laurence Golborne tiene un conocimiento en el área de Energía, una capacidad política, una capacidad comunicacional enorme y de hecho el mejor ejemplo de que ésta no ha sido una mala decisión es que Golborne, según la última encuesta, es el ministro que le puede ganar a Michelle Bachelet.

-Longueira insinuó que fue designado en esa cartera para perjudicar su opción presidencial.

-Al revés, él fortalece su capital político. La gente quiere liderazgos, no quiere mediocridad. La Concertación perdió porque se fue cayendo en la mediocridad, porque terminó siendo un gobierno que sólo daba noticias, pero no había cosas concretas. Las oportunidades para los chilenos disminuían, no crecían, especialmente para los sectores más pobres y la clase media. Por eso estamos confiados, porque Laurence, Lavín, Hinzpeter, Evelyn Matthei, todos los ministros bien evaluados están en los temas principales por los cuales la ciudadanía se cansó de la Concertación. Son todos futuras promesas políticas que nos aseguran, que nos hacen estar optimistas de que esta coalición va a continuar en el futuro más allá de este gobierno.

-¿Y cómo se hace para que esta competencia no se transforme en una 'lucha de egos' o en una gestión basada en las encuestas, como ha dicho Longueira?

-Cada ministro sabe muy bien que somos un equipo y el éxito está principalmente en ello. Y no hay que ser sólo un equipo dentro del gobierno, tenemos que ser además un equipo con las directivas de los partidos políticos, con los parlamentarios y estamos dedicando muchas horas para eso.

-En una columna de opinión, Genaro Arriagada criticó con dureza el estilo del Presidente. Dice que quiere controlarlo todo, que no delega, que no construye sentido de equipo...

-Discrepo profundamente del análisis de Genaro Arriagada por su argumentación de fondo y porque creo sinceramente que le faltó el respeto al Presidente. Ese es el enfoque que hizo que la Concertación perdiera, esa la comodidad, la autocomplacencia, la creencia de que los ciudadanos no se fueron frustrando con el paso del tiempo, en que cada vez había menos oportunidades y que para acceder a un cargo público había que ser de un partido determinado.

-Él habla directamente de un estilo del Presidente. Le repito, dice que Piñera no delega...

-Pero cómo no va a delegar, cómo no va a empoderar a sus ministros... Veamos (toma la última encuesta Ipsos y lee): Presidente de la República 15%, después Bachelet, y pegados a ella Laurence Golborne y Joaquín Lavín empatados. ¿Y quiénes son ellos? Ministros de Estado, pues. A ambos los tenemos posicionados, también a Rodrigo Hinzpeter, Andrés Allamand, Evelyn Matthei, a Felipe Bulnes. Sucede que las figuras políticas del país son ministros políticos. ¿Quién puede decir entonces que el Presidente opaca a sus ministros?

-Arriagada también sostiene que el Presidente desalienta a sus subordinados.

-Al revés. En mi caso, siento un estímulo gigantesco, además uno siente una admiración. Yo debo decir que trabajo mucho, pero no le compito al Presidente en la cantidad de horas que le dedica al servicio de Chile, es admirable en esa materia. Estamos aquí para eso, para hacer las cosas bien y cambiar el ritmo.

-A juicio de Arriagada no se debe aplicar al Estado un estilo empresarial, pues termina dándole prioridad a la administración y no a lo político. Dice que eso es lo que ha ocurrido en este gobierno.

-Insisto, esa es la mirada que los llevó a la mediocridad.

 "Uno tiene que respetar la conciencia de los parlamentarios"

-¿Cuál fue su aprendizaje del caso Van Rysselberghe?

-(Silencio).

-Longueira, por ejemplo, dice que a partir de este hecho, la Alianza y el gobierno deben aprender a tener un lenguaje común.

-Sí. Yo creo que esto de hablar de nosotros, con un lenguaje común, de hablar más de Coalición por el Cambio, más del Presidente de la República, de la conducción, de los avances... Ése es un proceso de aprendizaje que viene.

-En sus manos estaba la difícil tarea de alinear a los diputados de la UDI tras la ex intendenta. ¿Se hace alguna autocrítica por no haber logrado ese objetivo?

-Aquí efectivamente había mirada crítica; la propia intendenta lo señaló en su momento. Ella dijo que le había faltado contacto con los parlamentarios de la UDI, y por eso ella en un acto de generosidad política decidió dar un paso al lado.

-¿Por qué no logró alinear a la bancada de la UDI? ¿Cuál fue la mayor dificultad?

-Bueno, uno hace todos los esfuerzos, pero finalmente tiene que respetar las conciencias de los parlamentarios.

-¿No lo considera un fracaso personal?

-No, creo que uno tiene que dar todos los argumentos. Conversé con todos ellos, pero al final estamos en una democracia, y lo que vale, en lo que uno hace, son los argumentos. El mandato democrático para votar lo tienen los parlamentarios, y por eso hay que valorar el gesto de la intendenta.

-Piñera fue claro en una reunión con la Alianza a la hora de referirse a los díscolos y así evitar nuevos costos a su gestión. Dijo que los partidos cuentan con las instancias disciplinarias internas para sancionar a quienes se desmarcan; e incluso para evitar la reelección de algún dirigente. ¿Usted comparte ese diagnóstico?

-Nosotros tenemos que mejorar aquellas cosas en el gobierno, y también la coalición tiene que hacer un proceso de perfeccionamiento en su funcionamiento. Efectivamente, en ciertos momentos hemos tenido parlamentarios nuestros con los cuales no compartimos su actitud. Teniendo todos los argumentos, no nos han apoyado proyectos de ley. Por suerte son una minoría; no es algo significativo. Por eso está el desafío de los propios partidos de trabajar mucho más como Coalición por el Cambio, más aún ahora que sabemos el rol que jugará la oposición.

-¿Y cuál cree será ese rol que asumirá la Concertación?

-Que a partir del episodio de la intendenta, va a ejercer de una manera muy dura su rol opositor.

-¿Es sólo un presentimiento, o tiene algún dato objetivo?

-He leído que en las reuniones de la Concertación hay voces que plantean que tienen que ser una oposición mucho más dura. Creo que sería un grave error que la oposición resolviera ser un sector que obstruye el trabajo del gobierno. Lo que el país quiere es una oposición que fiscaliza, pero que valora los acuerdos. No entiendo que se señale por parte de la oposición la posibilidad de rechazar el posnatal de seis meses o el descuento del 7%. Ésa no es la oposición que el país quiere.

"Hemos tenido parlamentarios nuestros con los cuales no compartimos su actitud. Teniendo todos los argumentos, no nos han apoyado proyectos de ley. Por suerte, son una minoría".


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Foto:Álex Moreno


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