Entrevista Poeta galardonado
Óscar Hahn con los astros a su favor

El jueves pasado se convirtió en el ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y este martes presentará su nuevo libro, La primera oscuridad , en el Centro Cultural Gabriela Mistral.  

María Teresa Cárdenas M. 

La numerología acompañó a Óscar Hahn (Iquique, 1938) esta semana. También la solidez de su obra, claro, la trayectoria, el talento... Pero no hay duda: esta vez los números estuvieron de su parte. Así se lo hizo ver una iniciada en el tema, quien le anticipó que se convertiría en el ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda. "Usted está regido por el 5", le dijo, y a continuación le detalló: su fecha de nacimiento es el 5 de julio; su nombre tiene 5 letras, tal como el de Pablo Neruda; el jurado estaría integrado por 5 personas y el premio se anunciaría el día 5 del quinto mes del año. "Usted va a ganar ese premio", le aseguró. Pero como Óscar Hahn cree en los fantasmas y prefantasmas -anteriores al nacimiento, quienes viven todavía en la "primera oscuridad"-, pero no especialmente en los números, guardó este comentario como uno más. Hasta que el jueves en la mañana lo sorprendió la llamada del Ministro Luciano Cruz-Coke y debió partir en taxi a la casa-museo La Chascona, donde su nombre sería anunciado a los periodistas.

Sentado entre los cinco poetas que por unanimidad absoluta le dieron el premio -Antonio Cisneros (peruano, ganador de la versión anterior), Juan Manuel Roca (Colombia), Justo Jorge Padrón (España) y Andrés Morales y Floridor Pérez de Chile-, las primeras palabras de Hahn fueron precisamente para reivindicar a la poesía: "Es un género que la gente dice que está en extinción, moribundo, y yo creo, y eso he sostenido públicamente, que no es así", dijo. Y agradeció en nombre de ella: "Lo veo como un premio al género de la poesía, que siempre tiene una atención menor por parte de los medios en comparación con la novela. Alguien alguna vez dijo, con mucha razón, que en algunas editoriales es más fácil publicar una novela mediocre antes que un libro de poemas genial".

-El jurado destacó particularmente tu vigencia entre las nuevas generaciones, ¿eres consciente de eso?

-Es curioso, pero tratándose de Chile no lo tengo muy claro. Quizás el hecho de que en nuestro país haya poetas de gran estatura ha redundado en que siempre se esté girando en torno a dos o tres nombres. En cambio, Antonio Cisneros habló de la vigencia de mi poesía en los poetas jóvenes peruanos, y lo mismo dijeron Juan Manuel Roca y Justo Jorge Padrón con respecto a la poesía colombiana y española, respectivamente. Por su parte, Floridor Pérez también hizo algunas observaciones interesantes a este respecto.

-¿Crees, como dijo Andrés Morales, que aun sumando varias tradiciones tu obra está sobre todo arraigada en Chile?

-Pienso que Andrés tiene razón. Por más que mi poesía incorpore temas que se originan en tradiciones poéticas o incluso en hechos históricos de otras latitudes, mi perspectiva siempre será la de un chileno. Parafraseando a Borges podría decir: "O ser chileno es una fatalidad y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser chileno es una mera afectación, una máscara".

El Premio Pablo Neruda coincide con la publicación de La primera oscuridad (FCE), un nuevo poemario que Óscar Hahn presentará este martes, a las 19:30 horas, en el GAM. Autor de libros tan emblemáticos como Mal de amor y Arte de morir , sus grandes temas siguen presentes en estos 43 poemas, en los que, sin embargo, se percibe un énfasis en lo tecnológico y futurista, "con tendencia a la parábola".

-En este libro vuelves al tono apocalíptico de tus primeros poemas. ¿Influyó en estos últimos tu residencia por más de 30 años en Estados Unidos?

-Mis primeros poemas apocalípticos sobre la guerra nuclear los escribí cuando todavía no salía de Chile. Ahora, el hecho de que después viviera tanto tiempo en Estados Unidos contribuyó por cierto a consolidar ese tema en mi poesía. Después de todo es el país que arrojó bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, ¿no? En "Reencarnación de los carniceros", que es mi poema más antiguo, lo que trataba de plantear era que teníamos carniceros en los dos lados. En un lado están los que siempre recurren a la guerra para resolver sus conflictos, incluso lanzando bombas atómicas, y en el otro los terroristas, que amenazan con vengarse usando armas nucleares. Si alguien cree que esto sólo afecta a las partes involucradas, que se olvide, porque la radiactividad no conoce fronteras.

-"El tiempo futuro está contenido en el tiempo pasado", escribes en "Designios", citando a T.S. Eliot. ¿Corresponde este libro a una etapa de mayor reflexión en torno a la memoria?

-Sin duda, pero también hay una paradoja. Con los años uno tiene muchísimo más que recordar, pero al mismo tiempo la memoria se hace más frágil. Quizás el poema busca revertir esa situación haciendo que el futuro esté presente en el pasado, no como fenómeno psíquico o premonición, sino como hecho real y objetivo. Cuando uno llega a cierta edad la conciencia del tiempo se hace más acuciante. Pasas de creerte un simple testigo del paso del tiempo, a la constatación de que el tiempo es uno de los atributos de tu cuerpo, y en cierto modo te das cuenta de que siempre has estado durmiendo con el enemigo.

-¿Qué siente el poeta Óscar Hahn "al volver la vista atrás"?

-Me planteé una vez si me habría gustado haber vivido otra vida, y la verdad es que no. Asumo la vida que me tocó en esta lotería que es el universo: lo bueno y lo malo. Y, claro, como dice Machado, al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Y es quizás ahí donde empieza el drama. Porque uno se resiste a esas desapariciones y trata de rescatarlas mediante la memoria. Pero la memoria sólo te puede proporcionar copias o facsímiles de lo que fue y no la realidad vivida.

-¿Y qué le hace llorar, además de "los cuadros cubistas"?

-Ese poema empieza con el verso "Los cuadros cubistas me hacen llorar". Es un sarcasmo, claro. Pero en el mundo real, lo que me afecta es lo que podríamos llamar el sacrificio de los inocentes. Desde luego los niños, pero también los adultos más débiles que son tratados como si fueran objetos desechables.

-¿Cómo surgió esta nueva "Revelación" sobre Chile?

-Ese poema tiene que ver con lo que sucedió aquí el 11 de septiembre de 1973 y con lo que vino después. Tiene un tono apocalíptico, pero en vez de terminar con la destrucción total y con las tinieblas, se cierra con este final: "Y vimos a la estrella solitaria brillar como un sol en el centro del cielo". Algunos pueden leerlo como un final esperanzador y otros como un canto a la soledad y al desvalimiento. No está muy claro. Lo que sí está claro es que estamos viviendo en un mundo de graves confusiones. Por ejemplo, el hecho de que Bin Laden hubiera sido arrojado al mar es homologado con los detenidos-desaparecidos que eran lanzados desde helicópteros. Pero no confundamos las cosas. Los detenidos-desaparecidos fueron víctimas, como las personas inocentes y los niños que murieron en las Torres Gemelas, que no era un objetivo militar. Bin Laden es equivalente a los victimarios y no a los que padecieron la violencia.

-También vuelven en este libro los prefantasmas; ahora son los encargados de la música ("Sala de conciertos") y la música es a la vez la única compañía del poeta ("La música"). ¿Convives cada vez más con los prefantasmas?

-Bueno, los prefantasmas son espíritus anteriores a la gestación del ser humano. Empezaron a aparecer en mi poesía de repente, sin que yo me lo propusiera. Y me han seguido penando, a veces en los poemas y a veces en mis noches de insomnio. He aprendido a convivir con ellos como convivo con la música. A veces he sentido que la música es mi única compañera. O quizás, para mí, los prefantasmas son como el amigo imaginario que inventan los niños y que en realidad son ausencias. En estos poemas hay muchas ausencias, y sin embargo, de un modo extraño, consiguen hacerse presentes.

-A lo apocalíptico y fantástico sumas ahora la ciencia ficción ("Arqueología del quinto milenio", "Mutantes").

-He notado que en este libro hay una tendencia a la parábola. Esos poemas tienen elementos tecnológicos y futuristas como los que hay en la ciencia ficción, pero también esconden algo así como una moraleja. La idea es que en miles de años más se habrán producido cambios genéticos radicales en el ser humano, producto de la radiactividad, y que el planeta estará habitado por mutantes. Sin embargo, no habrán aprendido la lección y seguirán jugando con la energía nuclear.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<p> </p>

 


Foto:CRISTIÁN CARVALLO

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   El Tiempo
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Puzzle
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

Ver versión animada
  • Revistas
    El Mercurio
  • Revista del Domingo
    Así es Bali.
    PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales