Estrategia busca aliviar gastos a las familias de escasos recursos:
Municipios aislados mantienen albergues para sus universitarios

Darles una oportunidad a jóvenes meritorios e impedir que deserten de sus estudios son las razones para invertir en estos internados. Los estudiantes lo agradecen y cuidan la convivencia.  

AUDÉNICO BARRÍA y FABIÁN ÁLVAREZ 

En una casona del barrio Recreo, de Viña del Mar, rodeada de amplios jardines y con piscina, viven 83 estudiantes de La Ligua que siguen estudios superiores en esa ciudad o en Valparaíso.

A unos kilómetros de ahí, en el Cerro Concepción, está el hogar universitario donde 18 jóvenes de Putaendo viven mientras asisten a clases en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica del puerto.

Ambas casas fueron dispuestas por los municipios de La Ligua y Putaendo, que junto a una decena de comunas del país han establecido hogares universitarios en ciudades con alta concentración de planteles de estudios superiores. Así, se aseguran de que jóvenes meritorios, habitantes de sus comunas y de escasos recursos económicos, puedan seguir estudiando después de egresar de la enseñanza media.

"Si no entregamos esta oportunidad, los jóvenes no tienen la posibilidad de acceder a la educación superior por sus propios medios", explica Germán Wallase, secretario ejecutivo de la Asociación de Municipalidades del Valle de Itata, que mantiene un albergue en el Barrio Universitario de Concepción.

Bajar deserción

"Estoy acá desde el año pasado y estudio con la Beca Presidente de la República. Antes tenía que pagar una pieza y la verdad es que me costaba juntar la plata, que bordeaba los 60 mil pesos mensuales", cuenta Mariluz Vega (20), estudiante de Trabajo Social en Inacap de Valparaíso.

Ella vive en el Hogar Universitario de La Ligua, donde paga $20 mil mensuales. A cambio recibe techo, internet y teléfono, más todos los servicios básicos y otros no tanto, como la posibilidad de usar el jacuzzi de la casa. Todo eso costeado por el municipio de La Ligua.

En el hogar que mantienen los municipios del Itata (Trehuaco, Cobquecura, Ninhue, San Nicolás y Portezuelo) viven 43 estudiantes que cumplen los requisitos de tener buen desempeño académico y una situación económica baja. "Muchos de ellos son la primera generación de su familia que accede a la universidad", dice Wallase.

Evitar que estos buenos alumnos abandonen sus estudios fue la razón de los municipios de Ránquil y Quirihue para establecer sendos hogares universitarios en Concepción. "Lo hicimos por el alto número de deserción histórica de alumnos", comenta el Alcalde de Ránquil, Carlos Garrido. "Y aunque tenemos buena conectividad con Concepción, el alto costo y la distancia que separa a ambas comunas hacen difícil el traslado diario y las familias no pueden solventarlo", agrega.

"Acá nos conocemos, nos ayudamos y a veces también nos juntamos algún fin de semana allá en La Ligua. La convivencia es buena ya que existen normas de respeto. Cada una prepara sus alimentos y a veces también cocinamos en grupos y compartimos, ya que nos sale más barato", dice Mariluz Vega.

Los residentes de las casas de La Ligua y Putaendo cuentan con elementos para cocinar y lavar, el aseo es una tarea colectiva y hay normas de convivencia, que incluyen no hacer fiestas ni desorden.

En los hogares de Concepción, las reglas son igual de estrictas: nadie puede llegar después de la medianoche, no se puede ingresar alcohol, cada inquilino asea su pieza, las visitas se admiten sólo en el living y no se pueden hacer fiestas.

También tienen requisitos académicos: para mantener el beneficio deben aprobar el 75% de los créditos anuales de sus carreras.

"Acá en el hogar hay un buen ambiente, no hay conflicto y todos estamos orientados a estudiar para salir adelante", resume Jaime Villalón acerca de la vida en el albergue del Barrio Universitario de Concepción.

 


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En el hogar municipal de la asociación del Valle del Itata, en el Barrio Universitario de Concepción, los jóvenes cuentan con un espacio que les permite estudiar en grupo. Ellos han establecido normas estrictas para mantener la buena convivencia.
En el hogar municipal de la asociación del Valle del Itata, en el Barrio Universitario de Concepción, los jóvenes cuentan con un espacio que les permite estudiar en grupo. Ellos han establecido normas estrictas para mantener la buena convivencia.
Foto:FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ

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