Las tres valientes

Joaquín García-Huidobro 

Como las huelgas de estudiantes no afectan el bolsillo de nadie, sino solo el cerebro de los huelguistas, muchos están dispuestos a enaltecerlas. Si se transforman en tomas se las perdona, aunque no se haría lo mismo si bloquearan el Metro o una calle principal.

Los estudiantes en huelga son bien vistos porque protestan por la calidad de la educación y aparentemente no dañan a nadie. Ellos sacrifican su preparación intelectual, o sea, su futuro, con la esperanza de que otros tengan una educación mejor que la suya. Lo suyo parece ser el prototipo del idealismo.

Lamentablemente, aunque les sobre generosidad, no todo es tan hermoso en su protesta. Basta haber observado de cerca una toma para advertir la magnética atracción que los medios ejercen sobre los estudiantes. Aparecer en la TV, tener un micrófono delante, ser entrevistado como si uno fuera Messi, Obama o Bono, produce una sensación de grandeza que compensa por unos días la mediocre realidad en que se vive. El estudiante que protesta, que se toma su escuela y concita la atención nacional, se siente conductor del carro de la historia. Piensa que basta una decisión suya para derribar gobiernos y dejar insomnes a los poderosos. No es pura solidaridad lo que mueve a estos alumnos.

También hay otros, adultos y estudiantes, que son menos ingenuos. Saben que la misma página del diario en que aparece una protesta multitudinaria servirá mañana para envolver pescado en la Caleta Portales, pero usan a los alumnos para conseguir lo que las urnas les han negado. Para ellos, las elecciones,la democracia representativa y todas esas cosas no son más que un detalle burgués.

Como las huelgas de estudiantes no son particularmente perturbadoras, sus organizadores impulsan las tomas. La diferencia entre huelgas y tomas es gigantesca. Las primeras pueden justificarse en casos excepcionales, aunque deben usarse con prudencia, ya que pueden producir atrofias cerebrales. Distinto es el caso de las tomas, aunque se hagan por la calidad de la educación. Ellas hacen imposible que los otros puedan estudiar. Esos otros constituyen una gran mayoría, pero no saben manejarse en cierto tipo de asambleas que no parecen discusiones libres de dominio. Son la gente normal, que teme a los insultos y a los golpes, que presiente que no hay mayoría asamblearia capaz de privar a un solo individuo de su derecho a estudiar.

Afortunadamente, para proteger a esas personas normales existe la fuerza pública, pero hay un inconveniente: ella no se manda sola. Alguien tiene que ordenarle intervenir. ¿Y qué pasa si la orden no llega o se demora más de la cuenta?

Desde hace décadas se nos predica que las tomas se resuelven con el diálogo. Hoy todos repetimos la lección sin pensar demasiado, aunque en otros campos nadie acepte el recurso a las vías de hecho. Pero la educación parece que no importara, no es un artículo de primera necesidad.

La demora de las autoridades para actuar es explicable, pero entrega una señal mala: tomarse un establecimiento educacional no tiene costos y es entretenido. Es decir, se trata a las tomas como si fueran un simple paro.

Con todo, la gente común y corriente a veces nos da sorpresas. Como los hobbits y otros héroes anónimos, tres alumnas del Liceo Carmela Carvajal se atrevieron a hacer lo que no hacen los grandes: presentaron un recurso de protección contra una toma. Pero ser valientes no es gratis. Han pasado a ser "las traidoras". Por eso, aunque la autoridad resuelva desalojar todas las tomas, ellas sufrirán por muchos años las consecuencias de su valentía.

Los estudiantes son sometidos al chantaje de la solidaridad: "el que quiere estudiar es egoísta". ¿Resistirán la presión esas tres valientes? No lo sabemos. Aquí el bullying va acompañado de toda la prepotencia que permite el anonimato de las redes sociales. Puede que el acoso sea excesivo para unas alumnas de 1º medio, y que terminen cediendo. Aun así merecen nuestra admiración.

Las tres valientes reconocen que la educación chilena tiene graves deficiencias pero piensan que la violencia de una toma no es un medio para enfrentarlas. Ellas nos han mostrado cómo se hacen las cosas en una democracia. Porque el "cómo" no es simplemente importante en una democracia. Lo es todo.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio


  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales