Los 25 años de "Pateando Piedras", el disco clave de Los Prisioneros

El disco, que marcó el punto de inflexión en la carrera de la banda, conserva un atractivo mítico difícil de descifrar. Un musicólogo, un productor y un famoso líder rockero opinan de uno de los álbumes más importantes del rock chileno.  

Julio Osses 

Invierno de 1986. La presión era enorme para el trío Los Prisioneros, y el mánager Carlos Fonseca se había encargado de dejarlo claro apelando a una vieja máxima del negocio del rock : Para hacer el primer disco, las bandas de rock tienen toda la vida; para hacer el segundo, tienen pocos meses. En cierta forma, la enorme demanda por conciertos de Los Prisioneros en todo Chile les estaba pasando la cuenta, y sólo era posible recurrir a los trayectos de la carretera para que Jorge González hiciera lo suyo, como compositor titular del grupo. "Cuando pienso en 'Pateando Piedras', evoco algo provinciano, limpio, y especialmente me acuerdo de Concepción, porque gran parte de esas canciones se hicieron mientras tocábamos en el sur", narraría más tarde Jorge González en el libro "Exijo ser un héroe: la Historia (real) de Los Prisioneros" (2002).

"Yo quería que la tapa del disco fuera la foto de un campo verde, enorme, donde nos viéramos nosotros tres muy chiquititos caminando a lo lejos. Así se lo hice saber a Carlos (Fonseca), pero en el sello (EMI) rechazaron la idea, porque dijeron que iba a parecer un disco de Los Huasos Quincheros", recuerda en esas mismas páginas el líder de los sanmiguelinos, quienes por primera vez contaban con la confianza de una discográfica multinacional en su carrera, gracias a la inédita cifra de 20 mil copias que el casete "La voz de los 80" logró facturar en poco más de un año.

Paradójicamente, fue precisamente el rasgo opuesto a esa bucólica visión campestre de Jorge González, lo que daría el primer impacto a los seguidores que esperaban una continuidad sonora del crudo garage rock del disco debut del grupo, y en cambio se encontraron con una sorprendente colección de canciones pop con tintes electrónicos y pulcritud sonora, que el musicólogo Juan Pablo González considera como el disco esencial y un punto de inflexión en la carrera de la banda. "Marcó un puente sonoro en los años 80, desde una sonoridad artesanal, donde prevalecían la lana de los chalecos chilotes y las guitarras arpegiadas, hacia este mundo new wave , de sonidos tecnológicos y textos clarísimos, donde no había cabida a las metáforas y a la agenda política de la época", opina González.

Lalo Ibeas, líder del grupo Chancho en Piedra, también opina que fue muy arriesgado para Los Prisioneros "haber hecho su segundo disco cambiando radicalmente el sonido de la banda, pasar de guitarras al estilo The Clash, al sonido de los sintetizadores, y así y todo seguían sonando como Los Prisioneros".

Cristián Heyne, productor musical detrás de artistas como Supernova y Javiera Mena, cree que en "Pateando Piedras" se encuentra una de las canciones mejor logradas del repertorio del trío. "'Muevan las industrias' es una canción única. Hay una oscuridad allí, una solidez sonora que no se puede encontrar en ningún otro grupo chileno", analiza el músico y periodista. Juan Pablo González coincide: "Es una canción clave, porque finalmente Chile nunca más se volvió a perfilar como un país de desarrollo industrial importante, y en cambio optamos por la exportación como fuente principal de ingresos. Así, 'Pateando piedras' quedó como testimonio de una sociedad que ya no existe y que plasma una época muy tradicional en que veíamos la modernidad en cosas tan sencillas como el vagón de metro ultralimpio que ilustra la carátula".

Con una batería programable, prestada por el grupo los Pinochet Boys, y un set de instrumentos nuevos donde destacaban tres sintetizadores marca Casio, una guitarra Fender y una batería electrónica Simmons, el trabajo en el disco 'Pateando Piedras' comenzó en los últimos días de junio de 1986, cuando Santiago recién se reponía del intenso temporal que desbordó el río Mapocho. El lanzamiento del disco en el Estadio Chile, en noviembre de ese año, fue un evento inédito para el rock chileno, que agotó dos funciones seguidas y sentó un nuevo precedente en materia de sonido e iluminación.

Un cuarto de siglo después parece irrelevante el enorme parecido de "El baile de los que sobran" con "Everything Counts", de Depeche Mode, y en cambio prevalece imperecedera la ácida crítica social de ese mismo himno generacional, y otras canciones como "Quieren dinero". Algunos años más tarde, Jorge González confesaría que "Pateando Piedras" es un disco que no lo dejó conforme, porque le parece "cerebral y hecho a la rápida". Quién sabe si fue esa misma espontaneidad lo que Juan Pablo González subraya como "esa creatividad desde la precariedad, tan sencilla como el ladrido de un perro, o el sonido de un balón de gas, que retrató a la sociedad chilena tan genuinamente".

"Fue muy arriesgado haber hecho tu segundo disco cambiando radicalmente el sonido de la banda (...) y así y todo seguían sonando como Los Prisioneros"

Lalo Ibeas, vocalista de Chancho en Piedra

 


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Pateando Piedras se comenzó a grabar en junio de 1986, cuando Santiago se reponía del temporal que desbordó el río Mapocho.
"Pateando Piedras" se comenzó a grabar en junio de 1986, cuando Santiago se reponía del temporal que desbordó el río Mapocho.
Foto:DOCUMENTACIÓN EL MERCURIO

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