Los lugares que estaban más afectados en la Cuarta Región tienen hoy el riego asegurado:
Luego de una dura sequía, las lluvias tiñen de verde la Región de Coquimbo

Las precipitaciones registradas en junio en la zona trajeron agua a los cauces secos, reverdecieron las praderas y llenaron los pozos de los agricultores.  

MATIAS ROVANO 

"Yo espero en el verano triplicar la producción de mis nogales, pasar de 120 kilos a más de 300 (...) Es que ahora hay más agua. Este año regaba cada ocho días, ahora voy a poder hacerlo día por medio". Feliz, con una sonrisa imborrable en su rostro, el agricultor Enrique Tapia asegura que las últimas e inusuales lluvias registradas en la Región de Coquimbo fueron "una bendición".

Este campesino tiene cuatro hectáreas de tierra en la comuna de Canela, una de las más afectadas por la sequía en la zona. En enero de este año ese mismo sector donde Tapia cultiva sus papas, olivos, nogales y porotos, lucía la cara más cruda de la falta de agua: tierras resecas por el sol, animales rastreando cualquier signo de pasto entre las piedras y vecinos haciendo pozos cada vez más profundos en busca de agua.

La región fue declarada entonces en emergencia agrícola, y se entregaron más de $2.000 millones en ayuda a agricultores y a unos 5.000 crianceros. El MOP decretó escasez hídrica, para mejorar pozos y administrar eficientemente la escasa agua del secano.

Mayores lluvias en 14 años

Dos grandes lluvias registradas este mes cambiaron totalmente el panorama. A los vecinos de sectores más alejados no les importa que los caminos estén con barro y que sus vehículos se dañen al pasar. Al contrario, piden más agua.

En Manquehua, localidad al interior de Combarbalá, todos sonríen. "Es que ha llovido mucho y eso es bueno", comenta un grupo de mujeres reunidas en la calle principal de este caserío de 80 familias. Hace 14 años que en ese lugar no llovía tanto, afirman.

La presidenta de la Junta de Vecinos, Graciela Araya, dice que en el verano la gente no se bañaba y que el agua con que lavaban los platos y la ropa la usaban una y otra y otra vez, para ahorrar.

"Llovió, y las napas van creando agüita. Mi pozo ahora tiene algo que sacar. Antes yo podía extraer agua 10 minutos, y con lo que llovió ahora puedo tomar el doble o más. Y se puede sacar todos los días; antes había que esperar dos días para volver a bombear", agrega.

Manquehua se abastecía con un camión aljibe cada ocho días, pero tras las lluvias se repuso el sistema de agua potable rural con servicio diario hasta la primavera, cuando el consumo se eleva.

En todo ese sector del secano el verde se tomó el paisaje. Las lluvias hicieron crecer rápidamente el pasto, que aprovechan cabras y otros animales. En Canela, un grupo de alumnos del séptimo básico de la Escuela de Canela Baja aprovecha las tardes libres para jugar en el estero. "Es que nunca lo había visto con agua", dice uno de los niños.

"Hasta mis animales están contentos con la lluvia. La nieve que cayó fue suficiente, en el verano habrá agua", afirma José Mercedes Núñez, dirigente campesino de El Durazno, en Combarbalá.

Pero si esas comunas agradecen el agua, en Illapel la nieve en sectores altos complica a los crianceros. "No tienen cómo alimentar a sus animales, lo que antes provocaba la sequía, y eso los tiene muy debilitados", explica Christian Álvarez, agrónomo del municipio.

122,5 mm
de agua cayeron en la comuna de Canela con las dos lluvias registradas en junio. Lo normal a la fecha es 48,3 mm, por lo que el superávit alcanza un 154%.

223%
es el superávit que se registra en la comuna de Combarbalá gracias a esos mismos eventos de precipitaciones, lo que permitió acumular a la fecha 175,8 mm de agua caída.



 La emergencia agrícola se mantiene

El seremi de Agricultura de Coquimbo, Francisco García, reconoce que con las últimas lluvias "tenemos seguridad (de riego) para este año en la agricultura, lo que nos tiene bien contentos. Pero esto no desinstala lo que es la emergencia o la escasez hídrica".

Por esta razón, afirma el seremi García, actualmente se mantiene la ayuda que se está entregando en la zona por la emergencia agrícola, y parte de ella se está trabajando en el mediano y largo plazo.

En el primer caso, se está realizando un programa a través de la ley de riego para fomentar el desarrollo de obras que mejoren la conducción del agua en las zonas afectadas.

Respecto de las medidas de largo plazo, se trabaja en un extenso y millonario programa para construir siete nuevos embalses en la Región de Coquimbo. "Hay tres de ellos priorizados por el Ministerio de Obras Públicas para comenzar dentro del mediano plazo su ejecución. Estamos hablando de 10 años, y ese tipo de obras son las que nos van a asegurar el porcentaje de agua, porque no podemos vivir siempre en emergencia", agrega.



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Desde los temporales registrados en junio de 1997 que no corría agua por el estero de Canela. Para estos niños de la escuela local, es primera vez en su vida que se bañan en ese cauce.
Desde los temporales registrados en junio de 1997 que no corría agua por el estero de Canela. Para estos niños de la escuela local, es primera vez en su vida que se bañan en ese cauce.
Foto:VLADIMIR BIGORRA

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