Secretario de Defensa de Estados Unidos abandona su cargo este viernes:
Las lecciones que deja Gates en el Pentágono

Tras haber transitado desde la administración de Bush hijo a la de Obama para manejar dos guerras abiertas, su gestión estuvo marcada por la eficiencia, el consenso y un sofisticado liderazgo pragmático.  

GREG JAFFE The Washington Post 

Con cuatro décadas al servicio de ocho presidentes y con un estilo de actuar cuidadoso, conservador y proclive al consenso, el saliente secretario de Defensa Robert M. Gates es visto como un hombre clave para entender cómo se opera en Washington.

Porque en sus cuatro años a cargo del Pentágono, Gates se convirtió en una fuerza indispensable en el debate sobre dos guerras impopulares, como son Irak y Afganistán, y en un administrador hábil de la burocracia de su sector.

Aunque algunos lo consideran como el secretario de Defensa más despiadadamente eficiente en años, la principal crítica de la cual es objeto apunta a que ha sido más un ejecutor de las políticas de sus jefes que un visionario empeñado en transformar a las fuerzas armadas.

A continuación, algunas lecciones que deja Gates en su paso por el Pentágono:

Lección 1: compre tiempo

Poco después de que asumió como secretario de Defensa, en 2006, Gates le explicó al general David H. Petraeus, en ese entonces su comandante en Irak, cómo quería operar: "Usted tiene su espacio de batalla, y yo tengo el mío", le indicó.

La lucha de Petraeus se centró en los insurgentes en Bagdad. La lucha de Gates era comprar más tiempo en Washington para que la estrategia bélica del Presidente George W. Bush y de Petraeus mostrara resultados.

Su arma fue la revisión anual del Departamento de Defensa. En enero de 2007, cuando partían 30 mil tropas adicionales a Irak, Gates programó una revisión en septiembre -nueve meses después- para evaluar si la nueva estrategia estaba produciendo resultados.

El personero empleó la misma táctica tres años después en Afganistán, cuando el Presidente Barack Obama envió 33 mil soldados a ese país.

Las revisiones ayudaron a Bush y Obama a evaluar si las fuerzas armadas estaban logrando algún avance y disuadieron a los críticos que pedían reducciones inmediatas de tropas.

Lección 2: deje que lo vean llorar

Gates tenía una reputación de firmeza, al haber despedido o reemplazado al menos a siete altos funcionarios durante su período. Pero tampoco tenía temor de mostrar un lado más blando.

En medio del período más cruento para las tropas estadounidenses en Irak, Gates entregó un emotivo discurso en la Marine Corps Association, en Crystal City, en Washington.

Gates contó la historia del capitán de infantería de marina Douglas Zembiec, quien había liderado a sus hombres en la batalla de Fallujah en 2004. Después de completar su misión, Zembiec regresó a un escritorio en el Pentágono, pero le irritó la designación. Se ofreció como voluntario para regresar a Irak en 2007.

"Esta vez él no volvería a su país con su esposa, Pamela, y con su hija de un año", continuó Gates, mientras contenía las lágrimas. Su voz estaba tan llena de emoción, que apenas logró terminar el discurso.

Lección 3: guarde sus pensamientos para sí mismo

Consultado en 2006 si Estados Unidos estaba ganando en Irak, Gates respondió con dos palabras: "No, señor". La simple respuesta le valió una reputación de franqueza.

Sin embargo, en los problemas más delicados que enfrentó el gobierno de Obama, el personero fue a veces ambiguo. Por ejemplo, en el debate de 2009 sobre el aumento de tropas en Afganistán. En los meses previos al aumento, Gates advirtió que era "profundamente escéptico" ante solicitudes desde Afganistán por fuerzas adicionales.

Pero él también creía que las tácticas de mayor concentración de tropas de Petraeus en Irak habían contribuido a dar un giro a esa guerra, y él había sostenido que perder en Afganistán sería "desastroso".

En otras palabras, tanto los defensores como los oponentes de la petición de 40 mil tropas extras podrían encontrar motivos para creer que Gates simpatizaba con la posición de ellos.

Finalmente, Obama decidió enviar 33 mil tropas a Afganistán y traerlas de vuelta en julio de 2011. El compromiso se conoció como la "opción Gates". La semana pasada, Obama prometió que las últimas de esas tropas estarían en casa en septiembre de 2012.

Lección 4: acepte los límites de su poder

En su primer discurso importante ante el Ejército, Gates habló extensamente sobre la relevancia de entrenar a las fuerzas extranjeras en lugares como Afganistán.

El Ejército, que prefiere centrarse en el combate, siempre ha considerado las misiones de asesorías como un trabajo secundario, y al secretario de Defensa le preocupaba que éstas quedaran abandonadas en cuanto terminaran las guerras actuales.

Si bien Gates podría haber ordenado al Ejército que solucionara el problema mediante la creación de un área especial de asesorías, al final aceptó que cualquier solución que él impusiera no habría durado más allá de su período.

"A través de los años, mi experiencia ha sido que si se trata de imponer cambios en una organización, se va a fracasar", manifestó el ex jefe de la CIA.

Lección 5: no olvide a los ex alumnos

En mayo de 2010, le preocupaba que la Armada no estuviera dedicando la atención suficiente a la amenaza que presentaba China, la que estaba trabajando para desarrollar misiles que pudieran hundir portaaviones.

Aunque él ya había discutido el tema con los principales almirantes, las conversaciones no fueron suficientes para estimular nuevas ideas o un debate. Por lo tanto, el secretario de Defensa planteó el tema en un discurso provocador ante la US Navy League, un grupo dirigido por almirantes en retiro.

"¿Realmente necesitamos 11 portaaviones para otros 30 años, cuando ningún otro país tiene más de uno?", preguntó ante una sorprendida audiencia.

Unos días después, Gates reconoció que no tenía ningún interés en reducir los portaaviones. "No estoy loco", manifestó. El objetivo era provocar un debate sobre el futuro, precisó.

Durante sus últimos días en el Pentágono, le preocupaba que la crisis presupuestaria que se vislumbra obligue a las fuerzas armadas a retirarse del resto del mundo. "¿Qué significa eso desde el punto de vista de nuestros intereses nacionales? Creo que no nos hemos involucrado realmente es este debate", dijo.

Puesto que los presupuestos del Pentágono consideran una reducción de US$ 400 mil millones durante los próximos 12 años, muchas de las decisiones más difíciles sobre el futuro de las fuerzas armadas quedarán en manos del sucesor de Gates, Leon Panetta.

 


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Foto:AP


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