Denuncian falta de recursos, relajo en registro de visitas y casos de corrupción en ese penal:
Reciente intento de fuga corroboró fallas en medidas de control en Cárcel de Alta Seguridad

Subdirector operativo de Gendarmería, Marco Fuentes, reconoce los problemas y adelanta posibles soluciones.  

Rodrigo Vergara 

La idea era disfrazarse de gendarme, tomar un rehén si fuese necesario e, incluso, generar una explosión. Todo estaba listo para una fuga masiva desde la Cárcel de Alta Seguridad (CAS). Pero no. Información de inteligencia permitió alertar a las autoridades y un allanamiento de Gendarmería pudo dejar trunco el plan.

Se incautaron desde el módulo 2H Sur tiros para un arma larga, jockeys de la institución penitenciaria, cerca de 30 celulares, sierras y armas blancas, entre otros elementos. Este hecho, sumado a la reciente incautación de 117 kilos de cocaína en una operación que era dirigida desde la misma CAS por Ricardo Bouffeneis (un preso que planificó una fuga por un túnel en Colina 2 en 2008, la que se frustró), deja al descubierto los problemas que este recinto enfrenta desde el punto de vista del manejo delincuencial intramuros.

¿Por qué ocurren estos hechos en un recinto donde, se supone, las medidas de seguridad son extremas? Según conocedores del tema, son tres los elementos comunes: falta de recursos de Gendarmería para investigar delitos al interior de las cárceles (está facultada por la ley para hacerlo), relajo en el control de las visitas en el recinto y cierto nivel de corrupción de algunos funcionarios que les posibilitan a los delincuentes el acceso a elementos como celulares e, incluso, armas.

Esto es corroborado por el subdirector operativo de la institución penitenciaria, Marco Fuentes. "Se están estableciendo en las unidades penales, sobre todo en las de la Región Metropolitana, oficinas de seguridad interna a cargo de un oficial donde sí se va a recabar la información del penal", adelanta Fuentes. Sobre los recursos para investigar, dice: "No los tenemos".

Respecto de la corrupción, Fuentes dice que es imposible negarse a una realidad, aunque los casos que pesquisan -según plantea- son bajos: "Aunque sea un caso, es preocupante. Estamos generando los controles". El oficial sabe que, por ejemplo, los teléfonos que obtienen los delincuentes para planificar o son llevados por las visitas o son entregados por los funcionarios. Fuentes corrobora además que existe un problema con los controles de los visitantes. Reconoce que a veces se ha relajado el registro a amigos y a familiares de los reclusos, lo que en algunos casos permite el ingreso de elementos prohibidos.

 La urgencia de contar con inhibidores de señal de celulares

Generalmente fue común el adagio en torno a que las cárceles eran verdaderas "escuelas del delito". Pero al parecer esa realidad está cambiando. Según apreciaciones de investigadores de crímenes complejos, la mayoría de los delitos de este tipo (narcotráfico, robo de autos y asaltos a transportes, entre otros) son planificados o tienen un nexo al interior de las cárceles santiaguinas.

Para ello es clave el uso de los teléfonos celulares. Por lo anterior se hace urgente implementar algún tipo de sistema que permita inhibir o anular la señal de los teléfonos móviles al interior de los recintos penales. El principal problema para instalar dispositivos de este tipo es que éstos complican, también, a los vecinos que viven en los alrededores. En abril de este año comenzaron a probarse equipos de las cerca de 20 empresas que participan en la licitación para implementar inhibidores. Aún no hay anuncios definitivos al respecto.

En la CAS hoy hay 130 detenidos y en la unidad de máxima seguridad hay otros 64. En la primera hay tres presos por celda, mientras que en la segunda sólo uno.



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<b>Calamar.</b> Este es el nombre de la  operación que a principios de mes  permitió desbaratar a una banda que intercambiaba autos robados por droga. Uno de los miembros  del grupo estaba en el módulo de Máxima Seguridad de la CAS. En la foto, parte del operativo.<br/>
Calamar. Este es el nombre de la  operación que a principios de mes  permitió desbaratar a una banda que intercambiaba autos robados por droga. Uno de los miembros  del grupo estaba en el módulo de Máxima Seguridad de la CAS. En la foto, parte del operativo.

Foto:El Mercurio


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