ENTREVISTA Una de las artistas más sólidas de su generación
Natalia Babarovic: "La pintura no ha perdido su poder como lenguaje"

Cuando algunos aún combaten el aporte de la pintura, Natalia Babarovic persevera en ella. Y de la mejor forma, con una obra que rescata la belleza y la emoción. Su flamante exposición en la nueva sede de la galería Florencia Loewenthal -inaugurada ayer- es su mejor arma. La artista demuestra que "la pintura sigue siendo uno de los lenguajes más fluidos y completos en las artes visuales".  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

"Esta obra que titulé 'Estrecho Marga Marga', la pinté entera frente a las cámaras de televisión. Vinieron a entrevistarme y pensé que lo mejor era pintar. Después, al verme, me di cuenta de que algunas cosas no me gustaban, como mi voz. Pero lo más importante es que me percaté de que no pinto con tanto movimiento, como siempre pensé: percibí que permanezco mucho rato con la paleta en la mano... ¡Mucho tiempo!", nos cuenta Natalia Babarovic, frente a ese mismo cuadro, que hoy cuelga en el nuevo espacio de la galería Florencia Loewenthal, ubicado contiguo al barrio Italia, en pleno Ñuñoa.

Infancia de la clase media

Natalia Babarovic (43 años, titulada en la Universidad de Chile) es considerada una de las pintoras más serias de su generación. Los críticos de arte la ubican entre las mejores. Y el público conocedor también. La artista -hija del pintor abstracto Ivo Babarovic- desarrolla una búsqueda pictórica sin concesiones. Se relaciona, asimismo, con los planteamientos de Gonzalo Díaz y con la obra de Adolfo Couve, maestros suyos y con quienes trabajó.

Su (re)valorización de la belleza en el arte y su aporte contemporáneo se potencian particularmente en esta última y nueva serie, integrada por cerca de 20 pinturas, donde temas cotidianos -como la playa, la casa del abuelo o un aeropuerto- le sirven de "soporte" para un trabajo que contiene retos formales y una fuerte carga sociológica.

-Retomas lo biográfico en tu trabajo: reaparece aquí la casa familiar con piscina de los años 70, Viña del Mar...

"Me importa que aquí se entienda la importancia que tiene mi archivo fotográfico. Es una especie de mundo biográfico. Porque miro y pinto mucho alrededor de las 15 fotos que tengo, desde fines de los años 70 (de 1979). Y las repito y las reencuadro. No copio. Ahora, estoy logrando ver cómo mi pintura se mueve dentro de ese archivo, independiente del tema. El resultado es más atmosférico".

-Pero hay una intención de rescate familiar, sociológico .

"Me interesa la cuestión biográfica en la medida que es universal. Las fotos familiares me permiten trabajar como si fueran una estructura vacía que voy llenando. Me sirven como testimonio. Las tomo para mirar una circunstancia: la infancia de la clase media que tiene Chile. Mirando hacia atrás me he dado cuenta de que mi obra se une, en esa aura de melancolía, con la vida de la clase media en los años 70. Una melancolía que se ve en las obras de José Donoso, pero la mía es sin el ingrediente de la aristocracia agraria".

-Hay también un aspecto ambiguo formal.

"Las pinturas contienen algo que nunca estaría en la realidad. En "Marga Marga" hay una palmera que no existe. Y en la otra del mismo tema: lo que aparece no es el estero sino que el cielo reflejado en el estero.. Es como un fantasma".

La belleza couviana

-Pinturas como "boceto" de Marga Marga y "Aeropuerto" evocan directamente a Couve.

"¿La del aeropuerto también?... Bueno, sí, es como la arena de la playa con Carlitos (un famoso cuadro de Adolfo Couve). La relación se produce con el uso del color en el gris: produce una atmósfera especial. Adolfo entendió eso de una manera muy instintiva y eso es lo que estoy trabajando ahora.

"El 'Estrecho Marga Marga' no sé si es couviana: ¡es bella! Pero está generada a la manera en que Adolfo construía: apareció. Empecé esta suerte de díptico del lado izquierdo al derecho, y esta pintura recibía lo que sobraba. Se hizo sola. Creo que a Adolfo le pasaba lo mismo. Su pintura surgía inesperadamente; lo que es una mentira en realidad, pero uno tiene la sensación de que es un accidente. Y eso tiene que ver también con la clase media".

-¿En qué sentido?

"En la manera de trabajar. No me gusta, por ejemplo, entrar al taller como quien llega a una oficina. Necesito antes: ordenar, barrer, desmalezar las plantas y de repente, haciéndome la lesa, empiezo a pintar. Trato de eludir la solemnidad de la pintura. Porque es algo tremendamente ridículo para mí pintar. Es como si te pagaran por comer pasteles, porque pintar me encanta. Y lo que surge en la pintura es algo muy raro: es magia o es una estafa".

-¿Y dónde ubicas tu pintura ?

"Para mí es un plomo transformado en oro. Es alquimia pura. Y especialmente con esta muestra estoy muy satisfecha".

-¿Tu objetivo principal sigue siendo la pintura?

"Es mi trabajo. Y soy bienventurada porque lo encontré".

-¿Qué les dices a aquellos que siguen diciendo que la pintura no aporta ?

"Creo que la pintura perdió su rol protagónico, pero no perdió su poder como lenguaje. Sigue siendo uno de los lenguajes más fluidos y completos. La instalación no puede elaborar un lenguaje así. No es que no me guste, pero tiene una cosa estática. Me seduce, en cambio, el lenguaje de la literatura, de la pintura, del cine y de la fotografía porque fluyen".

El cuerpo de la pintura

-En estas pinturas hay más color .

"Sí, porque en vez de partir del color local del objeto -como se enseña- , parto de los pigmentos que uso para hacer la mezcla monocroma. Me permite tener toda la variedad de grises y la variedad de coloridos en intensidad y saturación. Asimismo, como observo los bordes de la fotografía, de ahí obtengo los lugares donde se enciende lo monocromo. Y los utilizo como crepúsculo o arco iris para que las composiciones prendan. Mis pinturas, entonces, tienen y no tienen color: son como algo quemado, una cosa que se va".

-Y trabajas ahora mucho más los reflejos, en la piscina, en el estero....

"Tiene relación con el objeto ausente. Porque cuando pinto una palmera, estoy pintado el suelo. Cuando pinto el cielo, estoy pintando el suelo...".

. - ¿Te inscribes más dentro de una pintura figurativa o de un cierto realismo ?

"Siento que estoy logrando encontrar un flujo de pintura independiente. Reconozco que tengo una relación muy amistosa con la historia y la literatura. Y aunque me interesa el arte abstracto no es lo que me llama; no obstante, todo pintor entiende que sin abstracción no existe arte. Pero yo tengo la sensación de que hay una historia que debo contar, que está oculta, borrada".

-Tu obra limita con la literatura, como tu trabajo anterior "Novelitas ".

"Era una novelita de nuestra clase media chilena, que es casi inexistente. Había ironía y pena allí".

-¿Y cómo ves la escena de la pintura en Chile?

"No sé si este es un país con una gran cantidad de buenos pintores. Me parece también que hay poca costumbre, por parte del público, de ver pintura contemporánea. Hay poco conocimiento de la materialidad de la pintura de hoy. Funcionan más con la impecabilidad de la reproducción. Y cuando se encuentra con ella, les parece sucia, porque la pintura es muy corpórea. El cuerpo inmundo de la pintura no es comúnmente aceptado".

-Y entre los artistas de hoy, ¿quiénes te interesan?

"Siempre miro la obra de Pablo Ferrer, Ignacio Gumucio, Voluspa Jarpa (fue alumna de Babarovic); por cierto Nury González y Gonzalo Díaz. También me gustan del exterior Luc Tuyman y Gerhard Richter. Y me interesan mucho las instalaciones de Adolfo Martínez: tiene una relación con los trabajos del campo. Y yo me identifico con los oficios, porque hay algo aquí antioficio, antiemoción".

-Insistes con la emoción

"Es esencial. Sé que intelectualmente es depreciable, pero si una pintura no emociona, no llega. No comparto la corriente de poner al autor antes de la obra. Defiendo la relación de asombro y de distancia frente al trabajo. Lucien Freud hablaba de obras y no de artistas".

 Pinturas

Obras : pinturas y acuarelas del 2011. Natalia Babarovic

Lugar : Galería Florencia Loewenthal (Álvarez Condarco 934).

Hasta : 2 de septiembre



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<b>La casa del abuelo</b> Tema que retoma con su singular trabajo del color y con esa nostalgia artística que la mueve por la clase media en Chile.
La casa del abuelo Tema que retoma con su singular trabajo del color y con esa nostalgia artística que la mueve por la clase media en Chile.
Foto:NATALIA BABAROVIC

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