Encuesta Un escenario complejo
Dibujando al nuevo director del Bellas Artes: entre el arte, la gestión y la escasez

Milan Ivelic se va, y a su reemplazante se le viene encima la tarea de liderar al principal museo chileno en condiciones que están lejos de ser las ideales. Diez personalidades del mundo cultural, entre artistas, académicos, críticos, gestores, galeristas y curadores dibujan el perfil de quien debiese asumir en diciembre.  

Juan Ignacio Rodríguez Medina 

Un hombre orquesta. O mujer. Así debería ser quien se haga de la responsabilidad de reemplazar a Milan Ivelic en la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes. Y es que, en pocas palabras, el escenario al que llega lo enfrentará a la escasez de dinero, la falta de espacio y -además- la necesidad de ser un versado en artes visuales. Todo un desafío, cuyo protagonista debiera conocerse en diciembre, cuando culmine el proceso de selección a través del sistema de Alta Dirección Pública. Mientras, diez protagonistas del mundo artístico y cultural chileno bosquejan el perfil de quien deberá liderar al principal centro artístico de Chile por los próximos tres años, al menos.

La hora de la gestión

"El nuevo director llega a una institución doblemente tensionada", explica Arturo Navarro, director del Centro Cultural Estación Mapocho. La primera, aclara, es una tensión física con el Museo de Arte Contemporáneo, que dice relación con "la necesaria ampliación del Museo de Bellas Artes", cuya principal alternativa es, precisamente, el MAC. La segunda es una tensión de contenido "con el Consejo de la Cultura, pues si revisas las definiciones estratégicas de éste, una de sus atribuciones es la apropiación del patrimonio cultural por parte de la comunidad, algo que también tiene que ver con el Museo de Bellas Artes".

Lo anterior, según Navarro, perfila a alguien que junto con ser autoridad en las artes visuales, tenga una enorme capacidad de gestión: "Debe aliarse con los empresarios, acercarse al mundo académico, mejorar la oferta, acercarse a las audiencias y ser capaz de resolver esas dos grandes tensiones". "Hoy -agrega Navarro- es la hora de la gestión", especialmente si se atiende al presupuesto 2012 de la Dibam: "La señal que se está dando desde el Estado es que 'usted va a tener más personal, más equipos, más computadores, más programas computacionales, y consígase la plata para comprar cuadros'; por lo tanto, que duda cabe, hay que mirar al sector privado, más aún si estamos en medio de la discusión de la ley de donaciones culturales".

En esa senda, la curadora y docente de la UC, Claudia Campaña, señala que se debe "convencer a los posibles donantes de que el MNBA es el mejor destino para sus obras". E incluso habla de la necesidad de "mejorar la seguridad y las condiciones de contemplación; crucial, dado que se necesita implementar una política de solicitud de préstamos a instituciones culturales extranjeras".

Por su parte Clara Budnik, ex directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, suma a la capacidad de gestión "una excelente capacidad de trabajo en equipo, ya sea con el museo, con la institución a la que pertenece (la Dibam), además de formar redes con otros museos de Chile y el exterior".

Nivia Palma, también ex directora de la Dibam, matiza el énfasis en la gestión: "Por lo emblemática que es la entidad para la cultura chilena, creo que la autoridad no puede equivocarse y privilegiar a alguien que sea un buen gestor". Lo esencial, cree, es que sea alguien versado en artes visuales, ya sea un creador destacado o un historiador del arte, sin grandes niveles de conflictividad en el mundo artístico y con una mirada "plural y compleja de las artes visuales". "Me imagino ese perfil, que puede o no tener, adicionalmente, las competencias de un gestor institucional o cultural, porque esa dimensión puede perfectamente ser complementada por otras personas. Ahí juega un rol mucho más importante el director o directora de la Dibam", concluye.

El escultor y académico Gaspar Galaz apunta que debe ser alguien respetado por sus pares, "ya sea teórico o artista". "Es lo más complejo de todo, porque el mundo artístico anda un poquito a las patadas. Pero no podemos tener un director totalmente desconocido. No es por echarle barro a la profesión, pero de partida no puede ser un ingeniero comercial, sería un error fatal, así como un ministro de Hacienda no puede ser un artista".

Guillermo Núñez, Premio Nacional de Artes Visuales, comparte la idea de que sea alguien especializado, pero con una salvedad: "Históricamente se ha elegido a artistas, pintores. A mí, por ejemplo, me tocó dirigir por un tiempo el Museo de Arte Contemporáneo, pero no creo que sea lo mejor, porque siempre un artista va a tener una visión un poco cercenada, va a estar tirando para un lado. Entonces, tiene que ser una persona muy avispada, con la mente muy abierta, y que además sea activo, en el sentido de andar buscando y no solo estar sentado en una oficina esperando a que le lleguen las propuestas". Un perfil complejo que Núñez cree difícil encontrar.

Nuevo director, nuevo museo

Claudia Campaña levanta una suerte de declaración de principios que debiese guiar la labor del nuevo director: "Aunque la propiedad sea institucional, las obras conservadas en el MNBA son bienes colectivos, y quien aspire a ser su director debe velar porque las obras sean presentadas con un discurso expositivo contemporáneo y atractivo para el público. Toda visita debiera ser un acto de reflexión y placer, pues solo así se logrará que el museo, que lo merece, sea un territorio cotidiano de nuestra existencia".

Luis Prato, director de la Escuela de Arte UC, va un poco más allá y dice que el museo debe tener un cambio de perfil relativo a "cómo debería articularse con un museo de arte contemporáneo. Estoy pensando en lo siguiente: el museo ha tenido una labor subsidiaria de una actividad que debiera corresponderle a un Museo de Arte Contemporáneo Nacional". Y eso, claro, "en desmedro de una labor de conservación patrimonial que, además, debiera tener un perfil mucho más crítico desde lo contemporáneo".

El crítico y director del Parque Cultural Valparaíso, Justo Pastor Mellado, concuerda con esa postura y lanza más lejos el tejo: "El Museo de Bellas Artes, en su actual definición, debe dejar de existir". Dada esa duplicidad entre bellas artes y arte contemporáneo, Mellado cree que debiera existir como "un ente autónomo que se llamara simplemente Museo Nacional de Arte". Ello implica una reforma a la ley: "Entre sus iniciativas más inmediatas está el rediseño de un guión de montaje de su colección actual. Pero hay que ir más allá, a montar una nueva estructura conceptual y política. Para eso se requiere una reforma de la ley, es decir, una voluntad política para redefinir la construcción de contemporaneidad".

Espacios y recursos

Hernán Rodríguez, director del Museo Andino, también apunta a la colección: "Uno esperaría que sea una persona con una gran sensibilidad e interés por las colecciones patrimoniales del museo, especialmente por las de pintura chilena, que son las que mayoritariamente debiese resguardar y divulgar, además de estar formando las colecciones contemporáneas". Pero a contrapelo de las reformas esbozadas por Mellado, confía en la actual estructura ligada a la Dibam: "Al contrario, yo pienso que sería deseable, si es que no existe, una mayor relación con la Dibam, para aprovechar todos los recursos que esta institución posee. De ella depende un Centro Nacional de Conservación y Restauración, un Centro Nacional de Documentación de Bienes Patrimoniales; o sea, tiene un montón de recursos técnicos de un alto nivel que son fundamentales para todos los museos y con mayor fuerza para los nacionales".

Ya lo esbozaba Arturo Navarro: en lo que sin duda hay unanimidad es en las deficiencias presupuestarias y espaciales del Bellas Artes. Tanto, que a la galerista Carmen Waugh le cuesta pensar en un perfil: "Es complicado, porque los problemas del museo son económicos". Asunto que, cree, condiciona "toda su actividad". "El Estado no le da la plata suficiente para hacer las cosas y eso mismo le baja el perfil al director".

Acota Luis Prato: "La energía que tiene que gastar hoy día el director en conseguir los recursos para financiar las exposiciones y el depender permanentemente de si los consigue o no, es una situación insostenible".

En ese sentido, Nivia Palma, aunque reivindica una gestión pública para el museo, habla de la deuda que se tiene con el Bellas Artes y en general con los museos nacionales: "En lo personal, siempre pensé que era una locura que el Estado invirtiera miles de millones de pesos en otros centros culturales, por muy importantes que fueran, y no lo hiciera en los tres museos nacionales".

El escultor Gaspar Galaz habla de una persona que traiga un proyecto para los próximos seis o siete años, lo que, necesariamente, parte por su ampliación al doble del tamaño actual: "¿Tú conoces Buenos Aires, has estado en el Malba? Es un museo maravilloso. Bueno, necesitamos un Malba en el Museo de Bellas Artes, con eso te digo todo. Por un lado es un museo y su gran colección permanente, todo a la vista, y más encima tiene espacios para los nuevos lenguajes del arte". Eso, dice Galaz, además de tener los recursos para armar "un pequeño staff de teóricos". "Y, entonces, generar desde el Museo de Bellas Artes una suerte de pensamiento crítico, escritural. Un análisis de su colección, de las últimas exposiciones, del último foro. Ese es el trabajo del Museo de Bellas Artes en el siglo XXI".

Y si de investigación se trata, Claudia Campaña cree que "hay que mejorar el depósito y hacer su levantamiento, dándolo a conocer en un boletín disponible en la web, para así estimular la investigación y la publicación de las colecciones".

En fin, un perfil complejísimo. Claudia Campaña lo resume: "Tiene que manejar el lenguaje museal actual, saber de colecciones, de administración, de historia del arte, de patrimonio, de legislaciones, de seguros, de conservación y restauración, e incluso de estrategias de difusión online . Entender el comportamiento de artistas y ser capaz de convocar a un trabajo conjunto y permanente, donde se concilien los intereses de instituciones, empresas, creadores, curadores y coleccionistas". ¿Existirá?

$3 millones Sueldo del nuevo director.

$535 millones Presupuesto que administrará.

 Ya hay 131 candidatos

La novedad del proceso de selección del nuevo director del Museo de Bellas Artes es que se está haciendo a través del sistema de Alta Dirección Pública . ¿Cree usted que con las complejidades del cargo serían pocos los interesados en dirigir el Museo de Bellas Artes? Pues no, hay 131 candidatos. Pero, ¿es una instancia idónea para seleccionar un cargo de esta naturaleza?

Las postulaciones estuvieron abiertas entre el 11 de septiembre y el 11 de noviembre . Llegaron 134 y de ellas, 117 cumplieron los requisitos legales para el cargo (estudios, experiencia, etcétera). En paralelo, un servicio de "head hunting " seleccionó a otros catorce candidatos, lo que entrega el total de 131 postulantes.

Ahora viene un análisis curricular hecho por una consultora, del que saldrán los elegidos para una "evaluación psicolaboral y de atributos directivos". De ellos, el Comité de Selección (conformado por un representante del Mineduc, otro de la Dibam y otro del Consejo de Alta Dirección Pública) determinará quienes pasan a la etapa final , a saber, las entrevistas. En este momento recién se conoce la identidad de los postulantes.

Tras ello, el Comité de Selección define una quina o terna que entrevistará Magdalena Krebs , en tanto directora del servicio del que depende el museo. Ahí las opciones son dos: que seleccione a uno y "habemus director" o que declare "desierto" el proceso de selección, lo que obligaría a realizar nuevamente el concurso (en el que puede participar la terna o quina rechazada). Si ocurre lo primero: debiésemos conocer en diciembre a quien encabezará el Museo de Bellas Artes .



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<b>Vacante</b> Milan Ivelic renunció a fines de agosto al puesto que ocupa desde 1993. A la espera de su sucesor, sigue como interino.
Vacante Milan Ivelic renunció a fines de agosto al puesto que ocupa desde 1993. A la espera de su sucesor, sigue como interino.
Foto:ÁLEX VALDÉS ARAYA

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales