"Padre":
¿La obra de Strindberg?

Pedro Labra Herrera 

Impresiona, apabulla incluso, el enjundioso marco conceptual de "Padre" expuesto en el "cuadernillo de mediación cultural" que se ofrece al ingreso de la sala de la UC. No recordamos otra declaración de propósitos tan sesuda de un montaje, a disposición del público. El problema es que muy poco de lo que se reflexiona allí alcanza su concreción en escena. Esta reinterpretación contemporánea de la tragedia familiar que August Strindberg escribió en 1874 se conecta tan lejanamente a la letra y el espíritu del original, que uno se pregunta si corresponde que se cite a este dramaturgo, fundacional del teatro moderno, como autor de la misma.

La reciente visita a Santiago del "Hamlet" de Ostermeier dejó en claro que la reescritura de textos clásicos adquiere validez si ésta logra, a partir de la intuición creadora más que de la teoría, iluminar y tensionar aspectos nuevos, distintos y más actuales de su fuente. Es lo que aquí no pasa: cualquiera haya sido la meta y el proceso de la experiencia, su resultado llama a la indiferencia y el desinterés.

El hábil manejo de los recursos teatrales ganado por el Teatro La María en sus doce años de oficio le otorga a la propuesta un aplomo inicial que pronto se diluye. La dramaturgia extirpa buena parte del texto original y agrega aportes propios. Así la historia -sobre un hombre que duda acerca de si realmente procreó a quien tiene por hija suya- conserva sus rasgos más básicos, mientras sus personajes se reducen a los cuatro más imprescindibles (no aparece, por ejemplo, la niña). Las 'intervenciones', que incluyen frases que suenan a melodrama y un impensado préstamo de Shakespeare ("El mercader de Venecia"), hacen irreconocible la precisión del dramaturgo sueco en estructura, móviles y lenguaje.

La puesta abunda en signos y giros arbitrarios que a medida que la obra avanza lucen más vacíos de expresión. El relato se concentra en la lucha de los sexos y en el desplazamiento del hombre de su rol hegemónico. Como los actores en rigor no componen personajes, asistimos mayormente a una suerte de confrontación autorreferencial entre Alexis Moreno y Alexandra von Hummel (cabezas del colectivo y pareja). Sin evolucionar, las posiciones que encarnan pierden fuerza demasiado rápido.

En la misma línea, La María tuvo mejores frutos con "La tercera obra" en 2005. Habrá que esperar el estreno de "Casa de muñecas", de Ibsen, que completará este díptico respaldado por un Fondart Bicentenario, para saber si juntas hacen algún sentido.

Teatro Universidad Católica. Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa. Teléfono: 2055652. Funciones: Jueves, viernes y sábado a las 21:00 hrs. Entradas: $7.000 (general) y $5.000 (convenios).

 


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