Presidente del Consejo para las Comunicaciones Sociales dictó charlas sobre evangelización digital en Chile:
Monseñor Celli: "Dentro de la Iglesia el tema de los abusos está claro: ¡Ya no más!"

El arzobispo, además, recuerda su gestión en 1984, cuando fue enviado especialmente por el Vaticano para hacer frente al ingreso de cuatro miristas a la Nunciatura.  

NELLY YÁÑEZ N. 

Por segunda vez está en Chile. El arzobispo Claudio Maria Celli (70), uno de los hombres más cercanos a Angelo Sodano y actual presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales en Roma, aterrizó el lunes en Santiago para participar en el II Congreso "Iglesia y Cultura digital", foro desde el que convocó a la Iglesia a evangelizar a través de los medios digitales y cuestionó las prácticas de abuso sexual, en medio del proceso en la justicia ordinaria en contra del sacerdote Fernando Karadima.

Hace 27 años, en 1984, llegó al país enviado por el Vaticano con una misión: buscar una salida al ingreso de cuatro miristas a la Nunciatura -Jaime Yovanovic, José Aguilera, Pamela Cordero y Elba Duarte-, acusados de participar en el asesinato del ex intendente Carol Urzúa.

-¿Cómo evalúa ese episodio, teniendo en cuenta que esas personas permanecieron en la Nunciatura entre el 16 de enero y el 6 de abril de 1984?

"No fue una situación fácil. Un mes después de que estos cuatro activistas ingresaran, fui enviado a Santiago para ayudar al señor nuncio, que entonces era monseñor Sodano, y me encontré con una Nunciatura rodeada de carabineros y de servicios de seguridad que revisaban cada coche. Supongo que como estaba en camino la mediación de la Santa Sede en el diferendo austral, estas personas pensaron que probablemente el gobierno chileno no podía rehusar una intervención de la Santa Sede a su favor".

-¿Cómo manejaban la situación al interior de la sede?

"Era una relación de respeto. Ellos escuchaban radio, analizaban atentamente las noticias, tenían sus reuniones y trataban de no incomodar. Cuando se autorizó la salida, a mí me tocó llevar a uno de ellos, que era el más peligroso, en un coche de la Nunciatura hasta el aeropuerto. Fue una experiencia muy particular, porque las autoridades de esa fecha prohibieron la circulación de los vehículos para despejar la vía. Salimos de madrugada, pasadas las 3, escoltados por una serie de autos".

-Por 15 vehículos de la CNI.

"Exactamente. Y me acuerdo que en cada cruce había blindados del Ejército y vehículos policiales. Llegamos al aeropuerto a una zona muy resguardada por carabineros con chalecos antibalas. Y luego me tocó, junto al jefe de los militares chilenos que guiaba la operación, acompañar a los cuatro arriba del avión. Confieso que todos teníamos un poco de miedo, especialmente de situaciones peligrosas durante el camino".

-¿Qué tan complejo fue para la Iglesia conceder un asilo a estas personas, acusadas de haber participado en el asesinato del ex intendente Carol Urzúa?

"Muy complejo. El señor nuncio y la Santa Sede estaban conscientes de la dificultad. Pero, al mismo tiempo, querían evitar que hubiera muertos, objetivo que se logró".

-Hoy vuelve a Chile como presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, en un momento muy difícil para la Iglesia.

"Nuestro gran desafío es llevar en cualquier circunstancia el mensaje del evangelio. Y mi convocatoria, en este foro, fue a no dejar de lado la cultura digital".

-El ciberespacio está lleno de creyentes y no creyentes.

"Y muchos de ellos probablemente no vendrán a la Iglesia ni este domingo ni ningún otro. Pero, ¿cómo van a sentirse interpelados por el amor de Dios si nadie se les hace cercano en nombre de Cristo, allá en el ciberespacio? Ciertamente, el encuentro cara a cara es y será esencial, pero ya no podemos limitarnos solo a eso".

-El punto es, ¿cómo se comunica una Iglesia que está cuestionada por denuncias de abusos sexuales?

"La Iglesia está en un momento de gran dolor, porque efectivamente sacerdotes nuestros les han provocado un gran sufrimiento a otros, y eso, categóricamente, no es aceptable".

-En Chile, tenemos el caso del sacerdote Fernando Karadima, quien fue sancionado por el Vaticano y está a la espera de una sentencia judicial.

"Es doloroso. Pero, es el resultado de las medidas adoptadas por el Papa Benedicto XVI, que obligan a la Iglesia a tomar posiciones muy claras y precisas en favor de las víctimas y de la sociedad. La Iglesia ha dado una señal clara y fuerte en esa línea".

-¿La señal marca un antes y un después en materia de abusos?

"Esa señal advierte que dentro de la Iglesia el tema de los abusos está claro: ¡Ya no más!".

 


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<b>CELLI Y LOS 33.-</b> El arzobispo Claudio Maria Celli fue quien, en Roma y a petición de la delegación chilena, entregó la bandera con las firmas de los 33 mineros al Papa Benedicto XVI.
CELLI Y LOS 33.- El arzobispo Claudio Maria Celli fue quien, en Roma y a petición de la delegación chilena, entregó la bandera con las firmas de los 33 mineros al Papa Benedicto XVI.
Foto:MARÍA IGNACIA CONCHA

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