Opiniones | Críticas y sugerencias
¿Se puede mejorar la Feria del Libro de Santiago?

El nuevo presidente de la Cámara del Libro ya ha planteado cambios a la Feria. Debería haber otros. Desde la fecha hasta los énfasis, desde el lugar hasta la publicidad, desde concepciones hasta detalles. Un conjunto de personas vinculadas al libro, así como público asistente, entregan sus críticas y sugerencias.  

Patricio Tapia 

Según una frase que suele atribuirse a Voltaire: "La perfección sólo se adquiere gradualmente. Requiere la mano del tiempo". Por 31 años, la mano del tiempo ha acariciado a la Feria del Libro de Santiago: la ha empujado desde sus modestos orígenes al aire libre en el Parque Forestal hasta su cambio, en 1989, a la multiplicidad de puestos en la Estación Mapocho; desde una veintena de exponentes, a más de cien de ellos; de ser una austera muestra de libros y autores, a convertirse en uno de los acontecimientos culturales más importantes del año.

Sin embargo, la Feria está lejos de la perfección. Antiguas y nuevas críticas se presentan cada vez: desde el valor de la entrada a los invitados, desde el IVA del libro hasta que ya nadie lee. Podrían plantearse dudas incluso desde la concepción misma de la Feria. ¿Se cerrarán contratos como en Frankfurt? ¿Se ha de enfocar en presentar una variedad de libros a precios razonables, o incluso saldos baratísimos, o a la posibilidad de conocer a las estrellas del firmamento literario: Feria persa o Feria de las vanidades?

A la hora de los balances, desde los organizadores hasta los participantes se comportan o bien bajo el modelo de las elecciones políticas -sean cuales sean los resultados, los datos se presentan de tal forma, que finalmente todos resultan ganadores-, o bien bajo el modelo de los fonderos -por más que hayan vendido, las editoriales pierden dinero, pero de todas formas quieren estar cada año-. Sea como fuere, la Feria del Libro de Santiago debe aspirar a algo más que ser un galpón donde se amontonan editoriales, libros y algunas visitas ilustres, y ofrecer al lector (o cuando menos comprador de libros) alicientes que superen la conveniencia de tener todo junto.

 Gabriel Sandoval

Una feria del libro que cobra $2.500 debe tener una oferta cultural que justifique el pago de la entrada. De lo contrario, vas a una librería e inviertes ese dinero en un café y sales con lo mismo. Es importante que los autores chilenos tengan un foro, pero al público debemos darle valores agregados: grandes nombres extranjeros, música, teatro. Tenemos que despeinar un poco este acontecimiento cultural y quitarle ese hálito a evento rancio que se percibe cuando uno recorre los pasillos y ve todos los años lo mismo. Si sólo vamos a tener stands y actos tibios, hagámoslo gratis.

Editor de Planeta México.

Pablo Dittborn

1. Modificar el esquema de feria eminentemente comercial por uno que tenga un marcado sello cultural, profesional y literario. Para esto hay que continuar y reforzar la iniciativa implementada este año con los "Diálogos narrativos latinoamericanos".

2. Las charlas, presentaciones, mesas de trabajo, encuentros literarios, deben ser comunicados y promocionados de mejor forma, de manera que resulte un panorama imperdible.

3. Debemos estudiar una fecha que nos permita incorporarnos al circuito ya establecido en las ferias de Buenos Aires y Bogotá, que se hacen en los meses de abril-mayo, de tal manera de amortizar la venida de autores europeos, latinoamericanos radicados en Europa y Estados Unidos, o asiáticos. Así podemos traer a menor costo autores aun más importantes.

4. La actual locación de la Feria Internacional del Libro de Santiago es muy poco conveniente, pero lamentablemente es el único espacio con que se cuenta para ella. El ideal sería contar con un gran centro de convenciones y exposiciones para la ciudad de Santiago y éste podría estar ubicado en los actuales terrenos de la Escuela Militar, en la medida que el Estado los comprara para estos efectos. Ahí podría llevarse a cabo este proyecto que daría solución a muchos actos, eventos y ferias que hoy en día no se pueden realizar por falta de espacio adecuado. Esto sí que sería un impacto tremendo y un aporte a la internacionalización de la ciudad de Santiago.

5. Debe haber una participación significativamente mayor del Estado en la feria, por intermedio del Consejo Nacional del libro y la Lectura y de otras dependencias. Lo mismo que de la empresa privada, que debe considerarla entre sus alternativas de inversión en el área de la responsabilidad social empresarial y de aporte a la cultura.

Editor, director de Random House Mondadori.

Arturo Infante

La feria, con todas sus imperfecciones, se ha posicionado como el acontecimiento cultural más importante del país. No hay otro que dure tanto, movilice más de un cuarto de millón de personas, realice más de 500 actos culturales, exponga cerca de 1.000 sellos editoriales e invite a importantes escritores extranjeros. Es un lugar de gran demanda, donde todos los actores culturales quieren estar. Se sostiene sin recibir aportes del Estado. Lo poco que se consigue con algún fondo concursable no llega al 3% de lo que cuesta realizarla. Es una iniciativa privada que ha alcanzado demanda pública, financiada netamente por una asociación gremial, la Cámara Chilena del Libro, con el apoyo de algunos auspiciadores. Realizada en un país de baja lectoría, de mezquina filantropía, de empresarios distantes del mundo de la cultura, ha sido capaz de encontrar apoyos de empresas y universidades que valorizan el mundo cultural. Con todas esas adversidades creo que la feria se ha logrado parar con bastante dignidad y hoy está considerada la tercera de Latinoamérica.

Tiene mucho que mejorar: reafirmar su carácter cultural por sobre lo comercial; planificar sus actividades con la antelación debida, al menos tres años para elegir al país invitado y los escritores visitantes; incorporar a las provincias y su público, etc.

Creo que, en la medida que los auspicios lo permitan, las entradas deberían ser más baratas o de gratuidad total con un sistema de reembolso por compra de libros.

El lugar, la estación Mapocho, si bien es digno y emblemático, no es óptimo ya que carece de estacionamientos y tiene muchas restricciones que dificultan el crecimiento de la superficie de exposición. Pero, tomando en cuenta que Santiago no tiene un recinto ferial -como es el caso de Buenos Aires o Madrid- que permita exponer adecuadamente y realizar muchos actos culturales simultáneos, debemos comprender por qué se realiza allí desde hace 20 años.

Editor de Catalonia y presidente de la Cámara Chilena del Libro

Marco Antonio de la Parra

La feria debería rescatar ese contacto vivo con miríadas de escritores a través de actividades más originales que la mera firma o el mero lanzamiento. Eso requiere un equipo creativo más potente. Y mientras no represente descuentos jugosos en la compra del libro, se convierte en una librería de grandes superficies y se va con más ganas a ferias de libros usados o a la "Furia del Libro" independiente. Las grandes editoriales cubren el desarrollo de las pequeñas, donde está realmente la propuesta del futuro de la literatura. La fecha es buena, primavera, y el público es más lector mediano y se pasea como en un mall de libros, que es en lo que se puede transformar la feria si no se revitaliza. Más encuentros que no sean mesas redondas, más espectáculo, más acción de arte, más contacto, más vitalidad, más guía.

Escritor y dramaturgo.

Arturo Navarro

El nuevo presidente de la Cámara, en la inauguración de esta Feria adelantó un período de "continuidad y cambio". Asumo que parte del cambio fue la presencia de una Pregonera de la Feria, en la ceremonia inaugural, responsabilidad que recayó en la antropóloga y escritora Sonia Montecino, que pronunció una conferencia de alto nivel y sabiduría profunda.

Doy por descontado que vendrán nuevos cambios, sin perder la esencia de nuestra feria treintañera, y sospecho que pueden venir por una revisión a fondo de la fecha de realización de la misma, la política de financiamiento y cobro de entradas de acceso a la feria y la necesaria externalización de su producción.

Director ejecutivo del Centro Cultural Estación Mapocho.

Pía Barros

1. Haría una feria más "amable" con los escritores, porque aquí los espacios "amables" son para editores.

2. Entrada que se transformara automáticamente en un ticket de descuento para el libro que eligieras dentro de la Feria.

3. Las salas de presentación están lejos, debería haber en cada sala un espacio para la venta del libro.

4. En cada sala, debería haber datashow para uso de los presentadores.

5. ¡Es urgente no discriminar! Las personas con alguna discapacidad están impedidas de acceder a los espacios de la Feria. No pueden subir tres pisos para ver presentaciones, las escaleras no son amables y las rampas inadecuadas.

6. Más cercanía para escritores locales y que los asistentes puedan dialogar con ellos. Parece una feria de libreros, no Internacional de escritores.

Escritora.

El público opina

Adriana Brinck: "Sería bueno que repartieran mapas. Yo siempre anoto dónde compro libros, el precio y otros datos, pero tal como es ahora, cuando quiero volver, me pierdo. Me serviría tener un mapa para que el recorrido sea más ordenado".

Margarita Vergara: "Yo pondría algún sistema digital que permitiera ordenar los libros por tema. Porque cada uno de los stands , obviamente, cubre varios temas, pero de pronto uno viene con uno específico en mente. Por ejemplo, budismo, psicología, o un autor. Sería bueno un sistema digital en el que se pueda saber qué stand tiene lo que te interesa. Y uno va derecho allí".

Iván Cardemil: "Uno empieza a recorrer la Feria y luego de unos minutos todo parece igual. Como recomendación yo diría que los temas de interés podrían estar clasificados. Es decir, si a alguien le interesa la literatura infantil, que esos libros estén ubicados en cierto lugar. Si a alguien le interesan los grandes autores, que estén en otro, y así. Para que no se vea todo igual a medida que el público la recorre".

Dania Chávez: "Para que la Feria mejore los libros tienen que ser más baratos. Deberían bajar el impuesto, porque la gente, los trabajadores, a veces no podemos tener acceso a ellos. Nos encantaría leer, por eso venimos a estos eventos gratuitos (Día de la mujer en la Feria) ".

Geraldine Vergara: "Yo pienso en las conferencias que dan. A veces se hacen dos o tres en el mismo horario y si te interesan dos, uno no se puede duplicar. También pienso que sería bueno dividir por áreas temáticas, a diferencia del actual orden de los stands por librerías o editoriales. Por ejemplo, hoy vine con mi hija y se aburrió porque a veces había partes de niños y otras no".

Héctor Arenas: "El único problema que tuve hoy fue que me costó mucho ubicar un libro. Debería haber, en todos los stands , un sistema en el que baste ingresar el título, o el autor, y te informe dónde está el libro. Yo tuve que recorrer varios stands y al final alguien me dijo que fuera a tal parte y ahí estaba el libro".



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Foto:FRANCISCO JAVIER OLEA

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