Venció 2-0 a Paraguay en el Estadio Nacional:
Chile sacudió los fantasmas y está otra vez en la pelea

No fue fácil. Matías Campos salvó el empate y de vuelta timbró el triunfo. La ruta la abrió un frentazo de Pablo Contreras. Tras 11 años, la Roja se impuso a los guaraníes y completó inédita producción: seis puntos en cuatro fechas. Un desahogo.  

Antonio Valencia 

Minuto 83. Segundos de terror. Un balonazo largo invadía el área y callaba un estadio entero. Tal cual. Cincuenta mil forofos con el alma en un hilo. Sudando helado. Temiendo lo peor. Bravo volaba para una noche que iba para redención y casi termina en el cadalso. Casi, porque estaba Campos, el de Audax, al borde de la línea. Para exorcizarlo todo, para aliviar a la jauría y para comenzar una noche que no olvidará.

Porque el zurdo tenía más. Porque tres minutos más tarde llegó al otro extremo de la cancha, y frente al arco norte del Nacional coronó una jugada tejida entre Sánchez e Isla. Gol. 2-0. Alivio. Desahogo. Festejo total.

Chile de nuevo en carrera después de una semana de perros. La peor de Borghi. La peor del vestuario. Una semana que sólo un triunfo era capaz de revertir. Había que atacar. Ganar. Y como sea.

Fue un mundo al revés. La Roja de Borghi -olvidando el doble cinco y sumando un tercer atacante-, jugó con un módulo bien bielsista (3-3-1-3), con teóricos wines, un volante central huérfano (Medel), y recorrido de los volantes por los costados, sobre todo Isla, el Huaso.

Todo al revés. Porque Chile desata el nudo paraguayo con una pelota parada, desafiando el mejor recurso de toda la historia futbolística guaraní: el juego aéreo. Córner. Sirve Fernández y un desembarco feroz de Contreras, con González como escolta, y el testazo del zaguero del PAOK timbró el 1-0 tansitorio.

La selección albirroja fue temerosa. Tardó más de una hora en generar, vía tiro libre, una jugada de riesgo real en que Bravo mostró la jerarquía que se le exige.

La escasa producción ofensiva guaraní no fue casual. Por virtudes rojas y limitaciones ajenas. La albirroja empezó con ocho hombres por detrás de la línea de la pelota, un enganche y Haedo Valdez solitario arriba.

El ciclo de "Bichi" estaba en la cornisa, pero con orden defensivo, compromiso y fieles escuderos como Fernández, Sánchez y también Bravo, se sacudió de un peso mórbido tras la debacle de Montevideo.

Anoche Chile limpió sus propias pelusas. Estaba cerca del abismo. Pero como la ola da vueltas, la Roja está, otra vez, en el pelotón de avanzada. Próxima estación. Junio 2. Bolivia. Prepare boletos.

Chile no le había podido ganar ni convertir un gol a Paraguay en Santiago en las últimas dos eliminatorias. Ayer revirtió la tendencia.

Borghi arriesgó con el tridente ofensivo de Vargas-Suazo-Sánchez, todos asistidos por Matías Fernández.

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partidos arrastraba la selección recibiendo goles. La última vez que entregó el arco invicto fue ante Perú en la Copa América.

 


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<b>Matías Campos y la gran salvada roja tras un fallo de Bravo.</b> Tres minutos más tarde, y gracias al desvío de un defensa, Campos anotaría su primer gol en la selección.
Matías Campos y la gran salvada roja tras un fallo de Bravo. Tres minutos más tarde, y gracias al desvío de un defensa, Campos anotaría su primer gol en la selección.
Foto:LUCIANO RIQUELME

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