Rodrigo Londoño, alias Timochenko:
Cúpula de las FARC elige a líder de línea militarista como reemplazo de Alfonso Cano

El jefe rebelde, de 52 años, tiene instrucción en Rusia y Cuba y es considerado por los servicios de inteligencia de Colombia como parte del ala dura de la guerrilla. En varias ocasiones se ha denunciado su presencia en Venezuela.  

 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron que Rodrigo Londoño, alias Timochenko o Timoleón Jiménez, será el encargado de tomar el control del grupo rebelde tras la reciente muerte de Alfonso Cano en una operación militar, lo cual lo convierte en el tercer jefe de esta guerrilla izquierdista en tres años.

"Queremos informarles que el camarada Timoleón Jiménez, con el voto unánime de sus compañeros del secretariado, fue designado el 5 de noviembre nuevo comandante de las FARC-EP", o ejército del pueblo, dijo la comandancia rebelde en un comunicado divulgado ayer en la página de internet de la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP), que suele difundir pronunciamientos de los insurgentes.

"Se garantiza así la continuidad del Plan Estratégico hacia la toma del poder para el pueblo", añadió el comunicado.

Timochenko, que tomó su nombre de guerra de un mariscal soviético, es uno de los miembros más antiguos del secretariado de las FARC, el órgano de dirección política y militar del grupo conformado por siete comandantes.

Su antecesor, Alfonso Cano, murió el 4 de noviembre en combates con el Ejército en una zona montañosa del suroeste de Colombia, en el golpe militar más contundente contra la guerrilla en sus 47 años. Antes, en 2008, el fundador de las FARC, Manuel Marulanda, alias Tirofijo, falleció de un ataque cardíaco.

El nuevo número uno de la mayor guerrilla de Colombia se vinculó a las FARC en 1982 después de terminar sus estudios de medicina, y ascendió rápidamente en la organización insurgente por sus habilidades militares.

En la actualidad es comandante del Bloque Magdalena Medio, con unos 800 hombres a su mando, y, de acuerdo con los servicios de seguridad, es el responsable de las labores de inteligencia y contrainteligencia.

El rostro de Timochenko, a quien sus ex compañeros de estudios lo recuerdan como tímido e introvertido, es uno de los menos conocidos entre los comandantes rebeldes. Una de sus últimas apariciones fue en un video difundido a mediados de 2008, en el que las FARC reconocieron la muerte de Marulanda.

Organismos de seguridad que analizaron ese video aseguraron que Timochenko estaba en territorio venezolano. Esas versiones, siempre negadas por Venezuela, disminuyeron desde que el Presidente Juan Manuel Santos asumió en agosto del 2010, y mejoraron las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Caracas.

Timochenko registra 117 órdenes de captura por los delitos de terrorismo, secuestro, rebelión, homicidio agravado y desaparición forzada. El Departamento de Estado norteamericano ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por datos que lleven a su captura.

Horas después de la muerte de Cano, las FARC rechazaron el llamado del Presidente Santos para que se desmovilizaran, pese a que la guerrilla está sufriendo la pérdida de sus mandos y sus tropas se han reducido a 8.000 efectivos desde un peak de 16.000.

Por eso, el politólogo de la Universidad Nacional, Alejo Vargas, consideró la designación de Timochenko como "una expresión de la continuidad de las políticas de las FARC".

"En una organización como las FARC, la sucesión está definida. Es una cuestión de antigüedad, igual que en el Ejército: el que está de segundo pasa de primero", dijo Vargas a la AFP.

Según el analista de temas militares Alfredo Rangel el principal reto del nuevo jefe de las FARC será mantener la unidad del grupo que se financia del narcotráfico. "Timochenko no es de las figuras más carismáticas de las FARC, ha sido burocrático, muy oscuro, encargado de temas de inteligencia y de contrainteligencia y menos al frente de temas políticos", explicó Rangel.

Otro desafío será sobrevivir, puesto que ya se convirtió en el principal objetivos de las fuerzas militares.

Las FARC son la guerrilla más antigua de América Latina con 47 años. Cuentan con 8.000 tropas y buscan tomarse el poder para imponer un régimen marxista-leninista y bolivariano.

 Cazadores de comandantes

Si bien las fuerzas especiales existen en el Ejército de Colombia hace más de tres décadas, la creación hace tres años del Comando Conjunto Especial permitió conformar un grupo de élite que se ha enfocado con éxito en acabar con la cúpula de las FARC.

Este equipo es integrado por no más de 2 mil militares, que tienen en común contar con hojas de vida sin una sola anotación ni investigación judicial y tienen un sentido de sacrificio incomparable. Están en el Ejército no por necesidad sino por compromiso.

Desde el primer día de entrenamiento estos militares pierden su grado y todos son tratados por igual. Se les advierte que quien no resista física y sicológicamente el entrenamiento puede levantar la mano y volver a su unidad. Suena fácil, pero para el que lo hace es un deshonor.

De ahí en adelante inician largas caminatas entre la selva, ejercicios de resistencia que requieren un entrenamiento físico de alto nivel, conocimiento y manejo detallado de armamento, un régimen alimenticio saludable, pero acorde con lo que se vive en el área de combate y una capacitación intelectual en estrategias de guerra.

El entrenamiento, que dura seis meses, tiene tres pruebas finales que miden la resistencia de los comandos.

La primera es la "marcha de la muerte". Consiste en una caminata de medio día y cada comando empieza con un tronco en los hombros y una bolsa de arena de un kilo. Al avanzar las bolsas aumentan hasta llegar a los 50 kilos.

Luego, internan a los militares en la selva por por seis días, donde están sin comida y equipos y son sometidos a una persecución que termina en secuestro. Aquellos atrapados deben permanecer en jaulas, como las que utilizan las FARC para sus secuestrados reales.

Al salir de la jaula, es la prueba final: los entierran vivos. Durante el tiempo que resistan, los soldados quedan sepultados completamente en hoyos de arena, con un palo de bambú para respirar.



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<b>EL NUEVO NÚMERO UNO</b> de la guerrilla colombiana, alias Timochenko, usa lentes y barba, igual que su predecesor, Alfonso Cano. En la foto, cuando anunció la muerte de Manuel Marulanda, el líder histórico de las FARC, en 2008.
EL NUEVO NÚMERO UNO de la guerrilla colombiana, alias Timochenko, usa lentes y barba, igual que su predecesor, Alfonso Cano. En la foto, cuando anunció la muerte de Manuel Marulanda, el líder histórico de las FARC, en 2008.
Foto:FRANCE PRESSE


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