ENTREVISTA Fin a la era Ivelic, luego de 18 años a cargo del Museo de Bellas Artes
Milan Ivelic: "Mi idea nunca fue que el museo se quedara atado a una época"

Con una política inclusiva, Ivelic confiesa que de haber tenido que exhibir sólo obras patrimoniales no hubiera asumido. "El fin fue diversificar para que el público tuviera una visión más amplia del desarrollo del arte. "Me arriesgué", reconoce. Durante su gestión reinstaló el museo en el circuito internacional, deja la colección expertizada, los cimientos para que se amplíe al MAC y una agenda expositiva para los próximos dos años. Le preocupa "el presupuesto de subsistencia y la poca importancia que se le sigue dando a la cultura".  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

Cuando asumió, en 1993, Milan Ivelic era una personalidad ampliamente reconocida en el mundo cultural y del arte. Había publicado importantes libros e investigaciones. Sus clases en el Instituto de Estética de la UC eran muy solicitadas. Y su trabajo como agregado cultural en Bélgica demostró su habilidad de gestor.

El Museo Nacional de Bellas Artes tampoco era algo desconocido para él. Todo lo contrario. Como vecino del barrio, desde muy niño se acercó al museo. Jugaba en el Parque Forestal. Un día, recuerda, entró en los pasillos de ese edificio neoclásico y quedó impresionado: "Pero no por el arte, sino porque sentí una profunda aprensión frente a esas figuras fantasmales", sin soñar que décadas después asumiría como el máximo encargado del museo y con la aprobación unánime de la escena cultural. Ésta siempre reconoció en él, junto a sus probados conocimientos y rectitud, una independencia ajena a grupos y una profunda calidad humana.

Hoy Milan Ivelic se despide, luego de casi 20 años a cargo, de la dirección del museo . Y lo hace con la tarea cumplida -"realizada con medios económicos de subsistencia"- en materia de exposiciones, restauración, conservación y expertizaje. Y deja la puerta abierta a su sucesor -también académico de arte de la UC, Roberto Farriol- para la esperada ampliación del Museo Nacional de Bellas Artes al edificio del MAC . " Tuvimos muchas conversaciones y existe un clima favorable para que el Estado adquiera esta construcción. El Presidente Piñera lo señaló y habría sido mi último deseo como director", confiesa a Artes y Letras.

"Había un verdadero boicot"

-Milan, ¿cuáles fueron los principales desafíos durante estos 18 años?

"Me hice cargo del museo en un momento muy especial, estábamos en la recuperación de la democracia. Llegué a comienzos de 1993 y había un problema muy serio por resolver que era la invisibilidad en el circuito de exposiciones internacionales. Había un verdadero boicot contra Chile. Lo primero que pensé fue recuperar a nuestros artistas, los que salieron al exilio y los que se habían ido antes de 1973. Creamos el Ciclo del Reencuentro. Tuvimos a José Balmes, Guillermo Núñez, Eduardo Martínez Bonati, Juan Downey. No pudimos traer a Alfredo Jaar porque en ese momento no se daban las condiciones. Expusimos la retrospectiva de Eugenio Dittborn, Federico Assler, Ricardo Yrarrázabal..."

-¿Cómo enfrentó la reactivación con los museos del exterior ?

"Lo primero que hice fue tomar contacto con un gran conjunto de museos de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica con el objetivo de programar exposiciones. Y tuve respuestas positivas el mismo año en que me hice cargo".

-¿Cuál fue en materia de exposiciones el principal sueño realizado? ¿Traer a impresionistas ?

"Hubo varias que estaban dentro de mis anhelos: haber expuesto a Magritte, a Rodin, tener pinturas de distintas épocas de Dalí. Una selección de Picasso, Wharhol, la gran muestra de Moore".

-¿Y la exposición de Frank Stella ?

"Fue clave. Él mismo vino, además. Stella fue quien le dio mayor validez a la abstracción, sobre todo en el ámbito norteamericano. Y le imprimió una actualidad y reactivación a la pintura".

-La fotografía ha tenido también una presencia especial durante su dirección.

"Sí. Fue un interés personal el recuperar la fotografía. Su presencia estaba dormida en la escena. Trajimos a Robert Doisneau, Cartier Bresson, Sebastián Salgado... Se acrecentó también la colección de imágenes. Hoy hay más de 1.000 obras nuevas en las colecciones patrimoniales, adquiridas o recibidas en donación".

"Nunca se estableció institucionalmente con claridad lo que debía mostrarse"

-Algunos critican el énfasis que le dio su dirección al arte nacional actual, no me refiero a exponer a los más consagrados, que equivaldrían a los artistas premiados en los salones de antes, sino a algunos más nuevos...

"La característica que tuvo mi gestión fue la de un museo ecléctico, es decir rescatar tanto el pasado como mostrar el presente. Nunca se estableció institucionalmente con claridad una distinción de lo que debía mostrarse, a pesar de que es un Museo Nacional de Bellas Artes. Mi idea nunca fue que el museo quedara atado a una época . Si hubiera sido así, no hubiera querido hacerme cargo. Me interesa que el público se familiarice con una concepción del arte contemporáneo, no sólo con una estética ya institucionalizada, lo cual implicaba ampliar el concepto expositivo con todo el riesgo que significa frente a una mentalidad más conservadora. Me arriesgué. No nos olvidemos que el museo está orientado hacia la comunidad y hay que ir informándola y formándola".

-A propósito, ¿cuál fue su énfasis con la colección permanente, que posee el mayor y mejor patrimonio pictórico del país ?

"Había que mantener una parte de la colección en exhibición. Sin embargo, el criterio de una muestra permanente de arte chileno no lo entendimos como una colección que se eterniza en las paredes. La idea fue ir renovando las obras y diversificarlas para que el público tuviera una visión más amplia y extensa del desarrollo del arte. Eso requería de un trabajo más profundo: tener un equipo investigador para profundizar en el conocimiento de la colección antes de exponerla. Y hacer estudios curatoriales para proponer reinterpretaciones y nuevas proposiciones, porque una obra, por muy tradicional que sea, no se agota. Pero en ello hubo un déficit".

-Algunos de los diálogos que se realizaron entre la colección patrimonial y contemporánea fueron objeto de duras críticas.

"Había distintas posibilidades. Se podían hacer esos diálogos siguiendo una línea cronológica o romper dicho esquema y colocar obras con sentidos diversos, lo que realizamos con el ciclo "Ejercicios de Colección". Allí se podía cruzar una obra de Juan Francisco González con Bororo, muchas veces entrando en un terreno polémico. Pero soy de la idea de que cuando se desafían las obras tradicionales es mejor exponerlas, a pesar de que parezca chocante".

Misterios en el museo...

- Bajo su dirección se hicieron descubrimientos y estudios como con el valioso "Codice Bonola ".

"Tomé contacto con esa colección cuando Nemesio hizo una muestra. Al verla pensé en traer un experto, porque no estábamos capacitados para autentificar y estudiar una colección de dibujos renacentistas de esa naturaleza. Se encargó a expertos italianos y el resultado fue un estudio, de años, muy riguroso en el que se documentó cada obra del Codice. Lo primero que supimos es que la colección era del personaje Giorgio Bonola".

-También expertizaron la colección española.

"La historiadora del arte Isabel Cruz y luego el experto español Pérez Sánchez trabajaron en ello. Teníamos dudas con algunas obras como un "San Francisco", de Zurbarán, y una Virgen de Murillo. Se hizo un expertizaje muy riguroso y se publicó un libro catálogo. Lo curioso es que se llevaron después 50 de estas obras a España. Para muchos historiadores del arte fue su primer encuentro con las pinturas de esos maestros. Pensaban que estaban desaparecidas o habían sido destruidas durante la Guerra Civil Española".

"La colección italiana y la holandesa también fueron sometidas a expertizaje. En esta última había una pintura que estaba sin autoría, y los expertos holandeses determinaron que pertenecía a Albert Cuyp, del siglo XVII.".

-¿Qué queda por despejar en esta materia ?

"Ya no tenemos grandes dudas".

-¿Algún misterio por resolver ?

"No. Sería bonito que hubiera uno. Cuando hice una residencia en el Museo del Prado me tocó el expertizaje de una obra supuestamente del Greco, y al limpiarse ese retrato apareció un "Pesebre" pintado por el Greco. Fue emocionante. Ahí se utilizaron métodos especiales de expertizaje, porque el ojo ya no se usa. No es riguroso."

-¿Cómo ve el tema del expertizaje en Chile?

"El Centro Nacional de Conservación y Restauración cuenta con los adelantos".

-¿Y en qué estado deja las obras patrimoniales del museo?

"Un 90 por ciento están en excelente estado. Los depósitos se encuentran con todos los adelantos de conservación. Para el centenario del museo se hizo un trabajo muy fuerte. Obviamente siempre hay que ir examinándolas para ir controlando su estado. Una obra, desde el momento que sale del taller del artista comienza su envejecimiento, y cada dos años hay que comenzar a supervigilar el craquelado, por ejemplo".

"Un Museo autónomo"

-¿Cómo evalúa su relación con los auspiciadores?

"El presupuesto del museo es de sobrevivencia. Nunca pudimos financiar una exposición con recursos del Estado. No podríamos haber hecho ninguna muestra sin el apoyo del mundo privado. La fundación de Amigos del Bellas Artes los gestionaba, pero la obtención de esos recursos fue una labor mía. Dediqué muchas horas a conseguir financiamiento de empresas".

-¿Ni siquiera para el Bicentenario hubo aportes públicos?

"Hubo un aporte especial, no total".

-¿Cómo debiera funcionar el museo de Bellas Artes?

"Veo un Museo de Bellas Artes autónomo. Haría lo mismo con los otros museos nacionales. Ello significa con su presupuesto propio, debidamente controlado, que permita desarrollar una labor sin tantos sobresaltos. Tiene que haber un financiamiento del Estado: son espacios públicos".

-¿Cuántos recursos necesita el museo hoy ?

"El presupuesto es de dos millones de dólares al año, incluyendo también los proyectos de inversión y patrimoniales. Se necesitan, al menos, cuatro veces más. Por eso veo la necesidad de que el nuevo director del museo cuente con una gerencia encargada de la búsqueda de los recursos. Y es necesario que pudiera tener, asimismo, la concurrencia de un equipo de especialistas museográficos".

-¿Cómo ve la escena del arte en nuestro país?

"Hay un cierto grado de inmovilismo provocado porque faltan espacios. Siento que históricamente el campo de la cultura, en general, y el arte, en particular, siguen siendo postergados."

"Mi preocupación está dada por las incertidumbres de nuestro país. Ha habido tantos cambios, y han desaparecido las certezas, las verdades absolutas. Ello tiene que ver, además, con la poca importancia que se le da a las profundidades del alma y la cultura. Hoy la institucionalidad del país está siendo sometida a la reflexión crítica, y no podía ser de otra manera. La mala distribución de la riqueza, la falta de oportunidades conducieron a ello... El arte justamente propone estímulos para pensar acerca del mundo en que vivimos y reflexionar sobre la realidad y sus códigos vigentes, y lo hace con una mirada crítica".

-¿Predomina, a su juicio, un criterio demasiado materialista, economicista?

"Las actividades están asociadas a un sistema económico en que el mercado es el rey y eso conspira contra desarrollos más profundos, como sucede con el campo de la cultura. La cultura corre por otros cauces: se va desarrollando gradualmente y por un tiempo indefinido".

 Las exposiciones que deja agendadas

Milan Ivelic le deja a su sucesor y colega, Roberto Farriol, una agenda esbozada para dos años más. "Pensando que implementar una gran muestra, recién elegido, es imposible", reconoce. Él mismo, al asumir, acogió las dejadas por Nemesio Antúnez.

-¿Cuáles son las más importantes?

"Una muy significativa será la de ' Imaginería española' , que vendría a mediados del 2012. Se basa en el trabajo de 12 artistas contemporáneos, entre los que figuran Anthoni Mutadas y Santiago Sierra . Los trabajos son multimediales y reformulan visiones del campo histórico, sociológico, antropológico".

"También debería venir una muestra con 60 obras de Arte europeo clásico, co n trabajos de maestros como Lucas Giordans, Juan de Arellano, Gerardo Pérez Villamil , Pieter Gerard y otros flamencos. Y estamos trabajando Gaudí para el 2012 o 2013. Una muestra muy completa".

"En materia de arte nacional, dejamos un ciclo con artistas como Patricia Vargas-Cinthya Ramírez, Benjamín Lira , y se está reactivando a Nicanor Plaza , que va a ser toda una novedad (en lo que están investigando Francisco Gazitúa y Pedro Zamorano). Otro ciclo histórico expondrá esculturas coloniales de convento", nos adelanta, una vez más, Milan Ivelic, ahora poco antes de dejar su querido museo.



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Milan Ivelic.El arte propone estímulos para reflexionar sobre la realidad y sus códigos.
Milan Ivelic."El arte propone estímulos para reflexionar sobre la realidad y sus códigos".
Foto:VERONICA ZUÑIGA

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