Están en la mira de los cazadores furtivos:
Ciervos "salvajes" se esparcen por la Cordillera de la Costa entre Algarrobo y Casablanca

Fugados desde criaderos décadas atrás, las manadas se desplazan a través de los fundos pese a las alambradas, e incluso atraviesan la carretera. No es fácil verlos porque le temen al ser humano.  

Richard García 

El agricultor Cristian Holzmann había salido como todas las mañanas a ver sus caballos cuando una presencia extraña le llamó la atención. Forzó al máximo el zoom de su cámara fotográfica y así consiguió un retrato del intruso: un ciervo, probablemente una cría. "Habita en los cerros y baja a comer la avena que tengo plantada, a tomar agua y bañarse con los caballos", cuenta Holzmann.

Sospecha que puede haber más. Su fundo Las Lomas de Tapihue, colinda con el cordón montañoso que separa las regiones Metropolitana y de Valparaíso, donde espesos bosques trepan hasta cerca de las cumbres.

Su caso no es único. En las últimas tres décadas se han dispersado por la zona rural entre Algarrobo Alto y Casablanca los ciervos rojos o gamo europeo ( Cervus dama ).

Uno de los lugares donde más abundan es el área de la antigua hacienda San Jerónimo, que alguna vez se extendió entre Casablanca y la zona costera. "Los ciervos llegaron por aquí entre el año 82 y 83", cuenta Rodolfo Larraín, dueño del fundo Hijuela La Purísima, una fracción de la antigua hacienda, que incluso ha habilitado un área de ecoturismo, aprovechando en parte la presencia de estos animales.

Según Larraín, la clave está en dos o tres criaderos de estos animales que existían en la zona hacia los años 70. "En otro fundo más al norte, que se llama Pitama, tenían un criadero. En Porvenir, y en Peñuelas también".

Mientras en Porvenir un día el dueño les abrió la puerta del corral a los animales, cuenta Larraín, en Pitama y Peñuelas hubo un incendio grande. "Al ver que el fuego iba a arrasar a los animales, el cuidador les abrió la puerta o simplemente huyeron".

Como San Jerónimo es un predio relativamente aislado, los animales se empezaron a reproducir porque nadie los molestaba ni los cazaba. "Salía a recorrer a caballo y veía piños de seis hembras paridas con un macho con cachos de este porte (y hace un gesto extendiendo las manos más de 50 centímetros)", recuerda.

Pero la tranquilidad no duró para siempre. "Se corrió el dato de que aquí había ciervos y lo que ha pasado es que en los últimos cinco años se nos han metido los cazadores furtivos. El año pasado me encontré los restos de un ciervo apenas a 500 metros de mi casa. El cazador lo descueró, se llevó la carne y dejó la cabeza. Y poco después en el invierno me encontré con dos hembras de unos 50 a 60 kilos también muertas. Sólo dejaron los huesos".

Sospecha que los cazadores dejan sus vehículos por el lado del camino y entran a pie con sus escopetas.

Hay grupo de cazadores furtivos en San Antonio, Cartagena y San Sebastián que se dedican horas a rastrearlos, confirma José Luis Brito, director del Museo de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio, a quien le han llevado cabezas de animales que han sido abandonadas. El año pasado, además, llegó un macho muerto de seis años de edad con su cornamenta completa. No fue víctima de los cazadores furtivos, sino que de los perros de un fundo en Llolleo.

El ecólogo y gerente general de Flora y Fauna Chile, Agustín Iriarte, cuenta que hace pocos años lo llamaron de la carretera que va desde Casablanca a la costa porque unos ciervos habían cruzado y los había chocado un auto y una camioneta. La autopista demandó al dueño del fundo y este dijo que no eran suyos, que eran silvestres. Como precaución, ahora en la vía hay instalados carteles con la señal internacional de paso de ciervos.

 ¿Se los puede matar?

En Chile la caza de ciervos está permitida, ya que se trata de una especie exótica que puede romper el equilibrio ecológico y la conservación del patrimonio medioambiental. El detalle es que se están empleando armas de caza mayor, es decir con mira telescópica y de gran poder. Según Agustín Iriarte, quien por años trabajó en el SAG, éstas sólo pueden usarse dentro de cotos de caza autorizados. "Son armas muy potentes. Si una bala de 12 centímetros no pega en el ciervo, puede herir a alguien si sigue su curso".



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En la carretera que une Algarrobo y Casablanca hay señalización especial para advertir a los automovilistas sobre los ciervos. Consultado el SAG por la presencia de estos animales asilvestrados, se explicó que no es un problema de amplia magnitud, ya que existen pocos casos, espaciados en el tiempo y, muchos de ellos, inciertos.
En la carretera que une Algarrobo y Casablanca hay señalización especial para advertir a los automovilistas sobre los ciervos. Consultado el SAG por la presencia de estos animales asilvestrados, se explicó que no es un problema de amplia magnitud, ya que "existen pocos casos, espaciados en el tiempo y, muchos de ellos, inciertos".

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