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Epistolario Una amistad entrañable
Correspondencia entre Palma Guillén y Gabriela Mistral

Domingo 4 de marzo de 2012

Hijita querida Edición, selección y prólogo de Pedro Pablo Zegers Blanchet. Dibam / Pehuén, Santiago, 2011, 324 páginas, $9.000.

En el libro, la eliminación de cartas ha desequilibrado el diálogo, pues de las 44 cartas de Gabriela Mistral sólo se reproducen 23.
 


Luis Vargas Saavedra Por esencia un epistolario consiste en un diálogo provocado por las circunstancias que los corresponsales conocen y no siempre aclaran. Idas tales personas, fechas, personajes y eventos requerirán ser averiguados para la cabal comprensión de las cartas. No ha sido el caso de esta antología.

El prólogo no informa bien quién es Palma Guillén: cuál es su oficio (maestra y diplomática) ni las razones de su paradero. Se da por sabido quién sea Juanito o Yin (Juan Miguel Pablo Godoy Mendoza), el sobrinastro adoptado por Gabriela Mistral. También se da por unánime quién es Doris (Dana) y Connie (Consuelo Saleva). Falta especificar el entorno geográfico y el trasfondo histórico.

¿Y si el lector poco o nada sabe, cómo va a captar plenamente lo que lee? El editor optó por lanzar antes Niña errante, las cartas entre Gabriela Mistral y Doris Dana, que serían carne para tigres y tigresas, en vez de comenzar cronológicamente con las cartas de Gabriela Mistral y Palma Guillén. Esa opción volteó la primordial continuidad biográfica, que hubiera permitido ir de las causas a los efectos, porque en Gabriela Mistral el puesto fervoroso y leal de Palma Guillén antecede al de Doris Dana y lo acompaña algunos años, hasta ser desplazada.

Considero que tanto los diarios de vida como los epistolarios de gente principal han de ser publicados en su integridad. En este caso la eliminación de cartas ha desequilibrado el diálogo y mermado el protagonismo, pues de las 44 cartas de Gabriela Mistral sólo se han reproducido 23, relegadas al final del libro, descompaginando sus vínculos, y sin señalar, en las de Palma Guillén, la ubicación de la carta pertinente de Gabriela Mistral.

Lástima que no se haya incluido en esta antología la carta enviada a Palma Guillén comentando la traición y escándalo que la obligó a dejar España en 1935, pues constituyó el nadir de su carrera diplomática y decidió su futuro.

Dentro de este epistolario y dentro de la vida de Gabriela Mistral el cenit dramático lo asesta el suicidio de Yin, el 14 de agosto de 1943 en Petrópolis. Siempre he considerado que puede hablarse de una Gabriela Mistral antes y otra después de tamaña crisis. Por lo tanto, para su vida y obra urge conocer cuanto se pueda de lo acaecido. Este epistolario debió haber incluido todas las cartas y telegramas de ese período. Y, sobre todo, informar al lector sobre... el suicidio de Juanito, nada menos.

En cuanto a las cartas, constatamos la generosidad maravillosa de Palma Guillén y el aprovechamiento egocéntrico de Gabriela Mistral: la una da, la otra succiona. Incluso le envía poemas para que se los arregle y les dé títulos, y también pide temas para la prosa. No trepida en ordenarle que acuda a Petrópolis, callándole el suicidio de Yin, y que lo haga de inmediato, sabiendo que la situación de su amiga no es boyante y que tendrá que hipotecar la casa para costear el viaje en avión.

Por edad y dolencias, ambas habían perdido zonas enteras de la memoria, quedándose en un presente inmediato que debilitó los lazos de antaño. Al respecto, las cartas de Palma Guillén del 29 y del 30 de abril de 1948, sobre métodos de lectura y sobre la vil codicia norteamericana, son magníficas y redimen la cotidianidad grisácea de las otras. Todos sus comentarios de política asombran por lo certeros y lo bien informados: abastecía a Gabriela Mistral como una enciclopedia viva y una observadora sagaz.

Ese rango de amiga entrañable, consejera prudente y secretaria capaz, Palma Guillén lo ejerció con una eficiencia que ninguna otra persona pudo eclipsar; sin embargo, la dolencia del marido y la distancia entre México e Italia y los Estados Unidos, más la presencia poderosa de Doris Dana, la irán relegando. Palma Guillén lo acepta. La carta del 7 de abril de 1948 es un magnífico poema en prosa en que la muerte de una palma es la muerte de Palma en Gabriela Mistral.