Un nuevo libro celebra a Nicanor Parra por su Premio Cervantes

"Así habló Parra en El Mercurio" reúne entrevistas y declaraciones del antipoeta en los últimos cuarenta años. Desde su renuncia como director de Física de la U. de Chile en 1968, hasta una conversación con Carlos Peña en 2007. Desde su faceta más lúdica, hasta la más combativa. Al renovador de la poesía chilena se lo festeja con sus propias palabras.  

Constanza Rojas Valdés 

"Ha estado buena esta entrevista", dice Nicanor Parra tras ofrecer té, hablar de sus nietos y hacer citas en inglés en su casa de Las Cruces. Pero esto no es una entrevista.

Desde diciembre pasado, cuando el Premio Cervantes saldó su deuda pendiente con el antipoeta, su teléfono suena más que nunca. Su nombre se multiplicó por diarios y revistas, y fotógrafos lo espían a través de su ventana. Pero Nicanor Parra no habla públicamente. Desde hace muchos años que no lo hace, aunque sabe que, con la excusa de una visita, a veces le roban algunas palabras.

"No es una entrevista", le aclaran. Y, luego, le muestran copias de antiguas páginas de diario con frases suyas. Porque el proyecto que María Teresa Cárdenas, subeditora de Artes y Letras y Cultura, le presenta en su casa de Las Cruces es otro: no exige sus declaraciones acerca de la contingencia, ni lo obliga a agradecer su premio. La intención es recuperar lo dicho por él en el pasado, rescatar las frases que entregó voluntariamente a "El Mercurio". Nicanor Parra mira los artículos, se ríe de sí mismo y se entusiasma. Un par de visitas después, y con un borrador que ha quedado en sus manos, da luz verde al proyecto. Y esta semana se mostró sinceramente contento al recibir el libro.

"Así habló Parra en El Mercurio" estará disponible en librerías desde este miércoles, como el gesto con el que este diario y el sello El Mercurio-Aguilar celebran el Premio Cervantes del antipoeta. Un festejo que se hace por medio de sus propias palabras.

Retroceder en vez de avanzar

En la búsqueda de los textos quedó en claro que Parra es de interés para muchos frentes: "El escritor que liberó a la poesía de sus amarras líricas y abrió puertas y ventanas al lenguaje y las tribulaciones del hombre común, había sido entrevistado y fotografiado en 'El Mercurio' para sus secciones, cuerpos semanales y revistas. Tanto en política, literatura, espectáculos, miscelánea, deporte, Parra tenía algo que decir", escribe María Teresa Cárdenas en la introducción.

Atendiendo a que el foco estaba en las palabras de Parra, se dejaron fuera las críticas de sus libros y los artículos acerca de él. En cambio, aparecieron textos de los más diversos tipos, y altamente reveladores.

Entre éstos se encuentra la publicación más antigua del libro. Es de 1968, y en ella el antipoeta explica su renuncia como director del departamento de Física de la Universidad de Chile. "Dejo también constancia de que no tengo el honor de pertenecer a ningún partido político", aclara Parra, mostrando ya su desafiliación ideológica, o más bien, su compromiso sin compromisos que mantiene hasta hoy. También se incluye la serie de colaboraciones dominicales "El averiguador particular", de 1981, que alcanzó cinco números; y lo que escribió a la muerte de su hermano Roberto. "Se van los buenos/ Quedamos los malos/ Otro santo tenemos en la corte", se lee en el texto.

La primera entrevista es de 1970. Antes de eso, ni el género de la entrevista era tan común como ahora, ni Nicanor Parra tenía el reconocimiento que hoy ostenta. Desde ahí, hasta el texto más reciente que se recoge en el libro -una entrevista de Carlos Peña en 2007-, Parra se muestra como a través de un caleidoscopio. Habla de los poetas chilenos, de Shakespeare, de su hermana Violeta y de su hermano Roberto, de su madre, de la ecología, de Cuba y de Chile. Y todo esto se estructura en el libro desde lo más cercano en el tiempo, hasta lo más lejano: "Son bien diablitas. Porque han aprendido la lección completa. La lección antipoética. Retroceder, en vez de avanzar", dijo Parra al enterarse.

Porque él, si bien dejó siempre en claro su independencia, siguió de cerca la gestación del libro. Tanto así, que a través de éste quiso decir algunas cosas. Como que piensa que su famosa taza de té con la señora de Nixon en la Casa Blanca -que le valió el rechazo de la izquierda- nunca se comprendió como lo que realmente fue: una comedia de equivocaciones. Y que sigue estando totalmente de acuerdo con esos versos de 1969, que ahora son el epílogo de "Así habló Parra en El Mercurio": "Me retracto de todo lo dicho/ Con la mayor amargura del mundo/ Me retracto de todo lo que he dicho".


 


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<b>Esta declaración de Nicanor Parra</b> da inicio al libro.
Esta declaración de Nicanor Parra da inicio al libro.

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