viernes 15 de junio de 2012  
 
"Il Postino" y yo
 
Antes del que promete ser uno de los hitos del año, la presentación de la ópera "Il postino" en julio en el Teatro Municipal -con Plácido Domingo como Neruda y Cristina Gallardo-Domâs como Matilde-, el escritor chileno habla sobre su obra más representada y su relación con el tenor español. "Me acostumbré a pensar que con esta sencilla historia de fricción entre un gran poeta y un hombre humilde cualquier cosa podía pasar: menos que llegara el día en que se convertiría en una ópera y que el rol de Neruda lo cantaría Plácido Domingo", dice.  

ANTONIO SKÁRMETA  Cuando el 9 de julio se levante el telón del Teatro Municipal para dar inicio a la ópera "Il Postino" en Chile, difícilmente podré evitar otra vez que de un solo golpe se unan en mi memoria los momentos que llevaron mi obra escrita a esta culminación. 

La historia de "Il Postino" nace en 1983, como un emocionado recuerdo, desde Berlín Occidental, del Chile democrático que yo había vivido y disfrutado desde niño hasta que vino el Golpe de 1973.

Al ir escribiendo mi novela, "El Cartero de Neruda" (originalmente titulada "Ardiente paciencia"), en mi corazón pujaba el ansia de recuperar en una ficción el modesto e imperfecto paraíso que había perdido: ese Chile donde el poeta estaba cerca de la gente y la gente sentía que el poeta hablaba por ellos. 

Desde el primer momento la obra logró una rápida emigración a otros géneros. No había acabado de escribirla, cuando un productor alemán, sobre la base de la lectura de algunos capítulos, me propuso escribir la historia de Neruda y el Cartero como un guión de cine. Lo hice, suspendiendo el final de la novela, y al entregarle el guión, para mi sorpresa, me pidió que yo mismo lo dirigiera. Confieso que tenía experiencia en dirigir actores de teatro desde mis años juveniles en la universidad, y había dado muestras de ser un guionista eficiente en un par de películas con éxito y premios en Alemania, pero jamás había tenido una formación académica como director de cine. Todo lo que sabía de este arte era como espectador.

El productor me animó a que me arriesgara: se trataba de un filme de "low budget" (en eso no me engañaba), y si no resultaba bien, nadie se indignaría: sería visto como el filme de un escritor que intenta hacer cine y fracasa. El azar quiso que la película -hecha con actores chilenos en el exilio, y filmada en Portugal- tuviera un efecto insospechado. La Frankfurter Allgemeine Zeitung comentó tras su debut en la televisión alemana que se trataba de un filme "maravilloso" y en el primer festival que se presentó ganó casi todos los premios.

El filme se llamaba "Ardiente Paciencia". De vez en cuando aparece en alguna televisión europea, en algún festival de cine, o lo proyecta la Cineteca de Chile, que hoy posee una copia.

Desde que el libro se editara en español, originalmente en 1985 -hoy está publicado en treinta idiomas- en algunos de ellos se reedita cada año, se enseña en colegios y universidades, y la historia ha sido adaptada en numerosos países a la radio y al teatro: existen más de cien versiones en el mundo. 

En estos mismos días gira por Chile un montaje con Julio Jung en el papel del poeta. 

Luego llegó al cine dirigida por Michael Radford, con producción italiana de Cecchi Gori. Un equipo de dramaturgos ingleses, compuesto por Eden Phillips, Michael Jeffrey y Trevor Bentham ya han escrito un musical que quieren estrenar en Londres -si consiguen productor- con el título de "The poets of Isla Negra". Durante algunos años, jóvenes de muchos países vestían una camiseta con uno de los bocadillos más delirantes que el Cartero le dice a don Pablo: "La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la usa".

Me acostumbré a pensar que con esta sencilla historia de fricción entre un gran poeta y un hombre humilde cualquier cosa podía pasar: menos que llegara el día en que se convertiría en una ópera y que el rol de Neruda lo cantaría el maestro de maestros, ese gran artista y espléndida persona que es Plácido Domingo. 

Comentando su punto de vista sobre este rol, Plácido Domingo dice algo significativo y personal sobre mi novela: "Hay un paralelismo entre mi persona y el personaje de 'Il Postino', de Skármeta, pues siempre estoy intentando enseñar a gente joven, dando consejos".

El compositor Daniel Catán, que vivía en Los Angeles, escribió la ópera. Catán había adaptado antes al escenario un texto de García Márquez y recibió de mí todas las libertades que quisiera tomarse con tal de que se sintiera fortalecido para llevar mi historia a este género de géneros que es la ópera. Catán enfrentó un desafío que lo excitaba: hacer ópera en español, una lengua poderosa que sin embargo no cuenta en este género con muchos ejemplos ilustres. Casi guardando las distancias, se veía en este aspecto cómo Mozart se empeñó -a la larga con mágico éxito- en hacer ópera en alemán cuando todo el mundo daba por entendido que la ópera era un asunto absolutamente italiano. La lengua de Cervantes, y la de Neruda, es para Catán la manera en que miramos la vida, lo que hacemos con ella: "En esa mirada nos enfrentamos a lo verdaderamente importante: el amor, la felicidad y la pasión". Catán apenas alcanzó a disfrutar del enorme éxito de su composición: murió repentinamente en Estados Unidos el año pasado.

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Hace quizás quince años el filme italiano "Il Postino" estuvo en la alfombra roja de Hollywood con cinco nominaciones a los premios Oscar. Quizá era muy temprano aún para una cinta italiana (más adelante ganaría "La vida es bella"), pero la verdad es que la nominación póstuma para Massimo Troisi como mejor actor no prosperó, pese a la devoción que había recibido su arte de parte de la crítica y el público norteamericano. En aquella ocasión los académicos prefirieron a Mel Gibson y su "Corazón valiente": una píldora amarga que aún no termino de tragar.

Massimo creó un personaje con un alma simple y grande que es incapaz de decir todo lo que siente, pero que a la luz generosa de Neruda (Philippe Noiret) comienza a transformar en destellantes metáforas verbales su deliciosa e imprecisa gesticulación napolitana. Catán hace que el Cartero comience cantando "mal", y a medida que crece como hombre y artista llegará a cantar tan bien como su mentor Neruda (Plácido Domingo).Por otra parte, el director del espectáculo, Ron Daniels, ha logrado recuperar mucho de la historia política chilena y latinoamericana que, a su juicio, se había diluido en la versión cinematográfica de Radford, con su carácter y ambientación tan europeas.

El filme italiano es un vivo recuerdo en muchos países y los artistas que subieron al escenario de La Ópera de Los Angeles tenían desafíos por delante: el recuerdo de la música de Bacalov -premiada con un Oscar-, la gloriosa performance de Troisi, el sólido encanto maduro de Phillipe Noiret, la arrebatadora turbulencia de Maria Grazia Cucinotta. La Ópera de Los Angeles los enfrentó con un elenco genial: Plácido Domingo como Neruda, Charles Castronovo como el Cartero, Amanda Squitieri como Beatriz y la gran soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs como Matilde, la esposa del poeta. 

Antes de su próxima llegada a Chile, "II Postino" ya se ha presentado a tablero vuelto y con críticas encendidas de elogio en Viena y en Le Chatelet de París. También en el Bellas Artes y en el Festival Cervantino de Guanajuato en México, pero en estas funciones los hermanos del norte no contaron con la presencia de Plácido Domingo. Que el maestro se haya comprometido a cantar algunas de las funciones en Chile es un precioso regalo para nuestro país, un cariñoso homenaje a Neruda.

Inmediatamente tras el estreno mundial en California la crítica internacional se plegó a las ovaciones del público. Cuando se cerraron las cortinas, el ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke, en el mismo espacio donde aún resonaban los aplausos, le entregó a Catán, a Plácido, a Cristina Gallardo Domâs y a mí, la orden Pablo Neruda. También estaban presentes en la función críticos chilenos que fueron testigos de la formidable recepción. "El Mercurio" escribió con emocionado entusiasmo su opinión: un homenaje a Chile.

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A Plácido Domingo lo había visto una vez en Chile y otra en España como un espectador más. Lo admiré en el excelente filme sobre "Carmen" de Bizet dirigido por Francesco Rosi. Y por supuesto a lo largo de décadas ponía en mi estudio devotamente algunas de mis arias predilectas, sobre todo las de Verdi: "Ah, si ben mio", "Di quella pira", de Il Trovatore o "Questa o quella", de Rigoletto. Aunque mi pasión por Shakespeare se concentraba más a menudo en las arias de Otelo, especialmente "Giá nella notte densa".

De modo que, estrictamente, la primera vez que conocí personalmente al maestro fue cuando me convocó al escenario de la Ópera de Los Angeles durante la intensa ovación al fin del estreno mundial de "Il Postino", ocasión en que me tomó la mano, y una y otra vez avanzamos y retrocedimos juntos con el elenco saludando al público. Mi emoción fue tan profunda como cuando vi la película "El Cartero" la noche inaugural del Festival de Venecia. Nunca me imaginé que a partir de ese momento la vida me depararía estar con él en otros espacios. Canal Plus de España fue el intermediario de esta dicha. Nos propuso a mí -que estaba de vuelta en Chile- y a Plácido Domingo, que participáramos en un programa de su serie "De par en par", donde dos personas de áreas diversas se encuentran y dialogan en algún lugar del mundo.

Previo a ese momento, el equipo de filmación siguió durante semanas las actuaciones de Domingo -en los más diversos escenarios- así como mis conferencias en la inauguración de "La Noche de los Libros" en Madrid o las presentaciones de mis novelas en otras ciudades europeas. El abundante y pulcro material desembocaría en el encuentro del tenor y el escritor en París, con ocasión del estreno de "Il Postino" en Le Chatelet. Un día entero nos acompañaron las cámaras: desde un almuerzo en el Gran Hotel hasta un paseo por la terraza de un edificio frente al teatro a una altura donde casi se sentía en la cabeza el peso de las negras nubes amenazadoras de tormenta. Había un cielo apocalíptico y Plácido pestañeó: "Wagneriano".

El filme dura casi una hora y los temas fueron variados: con una personalidad tan expansiva y generosa como la del tenor, los temas fluyeron con naturalidad y las cámaras registraron desde nuestros intercambios sobre Shakespeare hasta el espontáneo descubrimiento de que ambos habíamos sido en nuestras juventudes arqueros de fútbol. Fueron muchos los instantes en que el diálogo fue absorbente, pero nada me hizo tanta gracia como cuando le pregunté por la histriónica intensidad trágica que tienen la mayoría de los héroes de las óperas. "Ah -dijo Plácido sonriendo- arriba del escenario mientras más sufro, mejor la paso".

Si el filme de Canal Plus había sido una gracia de la fortuna por haberme permitido convivir con uno de los artistas que más admiro, el regalo que vino después a través de una llamada desde California fue inconmensurable: el maestro me otorgaba el "Premio Plácido Domingo" del año y la Ópera de Los Angeles me invitaba a que fuera a recibirlo. En una cena de gala tuvo lugar la ceremonia y Plácido dijo en breves y dadivosas palabras las razones por las que premiaba a un escritor, en circunstancias que en años anteriores el galardón lo habían recibido astros de la música, como Rolando Villazón o Juan Diego Flórez.

Cuando me dio el abrazo de felicitación le dije al oído: "Lo único que te ruego es que no me pidas que cante". 

"Il Postino" 

Desde el 9 de julio en el Teatro Municipal de Santiago. Funciones con elenco internacional: 9, 12 y 14 de julio. Funciones con elenco estelar: 10 y 13 de julio. Compra de entradas en Agustinas 794. Fono ventas 800-471000 y Boulevard Parque Arauco Local 352 A. Más información en www.municipal.cl

 Las palabras de PlácidoEn febrero de 2010, el escritor chileno Antonio Skármeta recibió el premio Plácido Domingo por su obra "Ardiente paciencia" (era la primera vez que un escritor lo recibía). El tenor español que interpreta a Neruda en la adaptación de la novela a la lírica, que la Ópera de Los Angeles hizo en 2010 bajo el título de "Il Postino", le dedicó estas elogiosas palabras: "Hoy celebramos a un creador cuya obra originada fuera del ámbito de la ópera se convirtió en la base de uno de los más grandes éxitos artísticos de nuestra compañía. El escritor chileno Antonio Skármeta tomó algunos elementos de la vida de su compatriota, el poeta Pablo Neruda, para crear una historia que tocó los corazones de millones de personas en todo el mundo. Su novela de 1985, 'Ardiente paciencia', logró un notable éxito, y su adaptación al cine como 'Il Postino' se transformó en uno de los filmes más amados de nuestra época y fue un enorme hit internacional. Los inolvidables personajes de Skármeta cobraron otra vez vida como inspiración para la ópera 'Il postino', de Daniel Catán. Para mí ha sido un increíble honor crear la versión operística del personaje Pablo Neruda en el estreno mundial de esta obra aquí, en Los Angeles , el 2010. Debo decirles que en mi carrera de varias décadas Neruda ha sido uno de mis roles favoritos. (...) La increíble humanidad de los personajes de Skármeta resonaron muy profundamente en mí. Espero haber hecho justicia tanto al Neruda histórico como al Neruda parcialmente ficticio creado por Skármeta. Antonio: tu arte me inspira continuamente cada vez que canto este rol, y espero que tenga muchas más oportunidades para seguir haciéndolo (..)". 

ANTONIO SKÁRMETA.

   
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